Hay algo que se entiende antes de que Lali aparezca sobre el escenario: la dimensión de lo que genera en su público. Este sábado 26 de septiembre, el tercer River Plate agotado de la artista reunió a más de 80.000 personas en el Monumental y cerró la era de No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama. Pero para entender lo que significa una noche así hay que mirar también hacia afuera del estadio.
Lali, una estrella a la altura de su público: así se vivió su tercer River
Más de 80.000 personas llegaron desde distintos puntos del país y del exterior para acompañar a Lali en una noche inolvidable
Por Fernanda Rivero
Lali cerró una era en un River agotado: una multitud, muchas banderas y una misma ilusión
Lali, Marilina Bertoldi y Tini
FERNANDA RIVERO / DIARIO UNO
Las fanásticas felices por estar cerca del del escenario
FERNANDA RIVERO / DIARIO UNO
Desde Paraná salieron tres micros del Terco Tour repleto de fanáticas
"Mi vida es mucho mejor desde que están los Miranda", dijo Lali
Lali hizo historia en River y volvió a demostrar por qué su público la sigue hasta donde sea
Sobre la avenida Figueroa Alcorta, la postal era la de una ciudad tomada por la música. Había micros llegados desde distintos puntos del país, cargados de personas que habían viajado durante horas y días para cumplir una ilusión: ver a su estrella del pop en vivo, verla brillar, triunfar y llegar una vez más a uno de los escenarios más importantes de la Argentina. También había banderas de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Gente de todas las edades, looks preparados especialmente para la ocasión, maquillaje, peinados, carteles y una dedicación que se advertía en cada detalle.
Y había otra escena, más pequeña, pero especialmente significativa para quienes llegaban desde otras ciudades. A poca distancia del Monumental está el Aeroparque Jorge Newbery y, durante la jornada, los aviones atravesaban el cielo muy cerca del estadio. Para quienes viven en Buenos Aires, ese movimiento forma parte de la rutina. Para muchas personas que llegaron desde el interior, en cambio, mirar hacia arriba y ver pasar un avión tan cerca podía convertirse en parte de la aventura: las calles anchas, el movimiento permanente de la ciudad y hasta ese avión cruzando el cielo eran también parte de la experiencia.
Adentro del Monumental había otra demostración de escala. Decenas de miles de personas esperaban un show que exigía una enorme organización detrás de escena. Técnicos, productores, personal de seguridad, asistentes, músicos, bailarines y equipos de prensa hicieron posible que una noche de semejante dimensión funcionara con precisión. Todo tenía que estar en su lugar para que, frente a esa multitud, Lali pudiera hacer lo que mejor sabe hacer: salir al escenario y entregarse por completo.
Incondicional
Y Lali, sobre el escenario, es una bomba. Es cantante, bailarina, actriz y performer, pero también una artista que entiende qué fue a buscar su público y que se lo entrega. La noche tuvo además una fuerte dimensión colectiva. Dillom apareció para interpretar 33 y Miranda! acompañó a Lali en Mejor Que Vos. Uno de los grandes momentos llegó con Tini y Marilina Bertoldi, que compartieron una potente versión de Like a Virgin. Después, Lali y Tini volvieron a encontrarse para cantar 1Amor. Promediando el tramo final, Lali interpretó Ciudad de Pobres Corazones, de Fito Páez.
Pero el show también tuvo lugar para hablar de lo que sucede afuera del escenario. Lali se refirió al suicidio, al dolor y a una problemática que atraviesa a la sociedad argentina, y volvió a defender a la comunidad LGBTQ+, una posición que forma parte de su vínculo con sus seguidores.
Todo sucedió en el cierre de una etapa que comenzó hace dos años con Fanático, la canción que anticipó el universo de No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama. El álbum, lanzado en 2025, se convirtió en el disco argentino más vendido de ese año y ya supera las 250 millones de reproducciones. La gira llevó a Lali por más de 18 ciudades de Argentina, Uruguay y España, con cinco Vélez agotados durante 2025 y tres River Plate en 2026. En total, más de 500.000 personas acompañaron el recorrido.
El número impresiona, pero quizás haya otra manera de medir lo que ocurrió este sábado: mirar las caras de quienes viajaron desde lejos, las banderas que llegaron desde otros países, los micros estacionados en las inmediaciones del Monumental y esa dedicación que se veía en cada look, en cada cartel y en cada canción cantada a pleno.
Porque Lali genera amor y fidelidad. Su público hizo kilómetros, organizó viajes, preparó sus looks, llevó banderas y esperó durante horas para verla. Lali, del otro lado, respondió con un espectáculo de enorme despliegue, invitados que ampliaron la celebración y una noche que también encontró momentos para hablar de temas que exceden al entretenimiento.
Por eso, al terminar el tercer River agotado, queda una idea que atraviesa toda esta historia: Lali está a la altura de su público. Este sábado, el Monumental fue el punto de encuentro de todas esas historias. La era de No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama terminó con una multitud cantando, bailando y emocionándose frente al escenario. Y Lali, una vez más, estuvo a la altura de esa espera.























