Música
Sábado 07 de Julio de 2018

Calle Ramiro Maradey, un homenaje a un emblema del rock local

Familiares, amigos y la vecinal De las Américas proponen que Ramiro Maradey, líder de Acólitos Anónimos, tenga su calle, junto a Gustavo Cerati. Dónde firmar las planillas de adhesión.

El rock no solo es una expresión cultural. Puede reflejar tanto la realidad del entramado social de una sociedad como las tendencias políticas, culturales y económicas de un contexto de época.

Esa expresión artística y musical nunca alcanzó en Paraná la masividad, pero su movida ha estado presente. Ramiro Maradey y el grupo Acólitos Anónimos son prácticamente parte constitutiva de ese proceso histórico. El líder y cantante de una banda ícono y de más trayectoria en la región falleció el 2 de febrero.


Desde hace unos días, familiares y amigos iniciaron la recolección de firmas para que a través del mecanismo de Iniciativa Popular, se imponga el nombre de Ramiro Alejandro Maradey a la calle 1.631 del barrio del Sindicato de Empleados de Comercio, ubicado en el sur de la capital provincial.

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La arteria se cruza con calle Gustavo Cerati, y en la unión con Gervasio Artigas delimitan el espacio público denominado Fernando Piérola.


Por esas consideraciones, los impulsores de la propuesta creen que es el lugar adecuado para rendir homenaje al músico y compositor local. Para presentar la solicitud en el Concejo se requiere reunir el 3% del padrón electoral, lo que significa alrededor de 7.000 firmas.


Su hermano, Rolando Maradey, contó a UNO: "Queríamos hacerlo de esta manera, para que la solicitud provenga desde la sociedad. Por lo que nos dijeron, hubo un solo caso de Iniciativa Popular, que fue la nominación del Parque Nuevo", que durante la administración de José Carlos Halle se lo nominó Humberto Cayetano Varisco.

Las planillas oficiales cedidas por el Concejo Deliberante ya están disponibles en distintos lugares de la ciudad. "No tenemos una preocupación por el tiempo. Creemos que será para fin de año, porque queremos militar la propuesta, con distintos eventos", contó.

Dónde firmar las planillas


- DIARIO UNO (Perú y Chile) de lunes a viernes de 9 a 15 (preguntar por Liliana Bonarrigo)

- Fotocopiadora de Tribunales

- Limbo Pub

- kiosco El Garaje, Moreno 184

- Plastilux, Santo Dominguez esquina Garrigó

- Santiago del Estero 597, los jueves de 21 a 24

- Hospital escuela en Salud Mental, Ambrosetti y Rondeau

- Facultad de Trabajo Social, departamento de becas y concursos. Almirante Brown 54

- Vecinal Las Américas, Balbín 648

- Centro Cultural Juan L. Ortiz (Bv. Racedo)


Ricardo Tapia de La Mississippi se sumó a la campaña
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Fernando Blanco de Nube 9, no quiso estar ausente del homenaje

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Su obra
No es poco llegar a casi 30 años con una banda, tres décadas atravesando distintos períodos sociales, económicos y políticos en el país, y en Paraná. Para mostrar la disparidad de contextos, Acólitos Anónimos surgió cuando la capital provincial tenía trenes y actividad en los talleres del Puerto; una enorme empresa textil como Paranatex, con Coceramic y Loma Negra con fuerte inserción y demanda laboral en Bajada Grande. Era el tiempo en que los supermercados eran de origen local, como Abud o Los Hermanitos.

A fines de los 80, el universo de bandas de rock no era amplio, sintetizó Rolando Maradey. Su hermano, único músico de la familia, empezó a tomar el gusto por la música y su primer acercamiento fue a través de la parroquia Nuestra Señora del Carmen.

"Tocaba en las misas, aunque después salió y dejó todas las creencias. Y se dedicó a la música. Por eso la banda se llamó Acólitos Anónimos, por esa cuestión religiosa. Los acólitos son seguidores, pero rápidamente rompieron con eso y Acólitos quedó solo en seguidores de una idea", contó. Y en su repaso recordó que hubo una primera formación llamada Mateína.

De acuerdo con su reseña, Acólitos empezó con Alejandro Abero, amigo del barrio y de la familia, y se fueron incorporando Ricardo Rodríguez, Corcho Soñez –que aún continúa–, Sebastián Sarubi en teclados, y Enrique Palacios en guitarra.

Ramiro estuvo influenciado por aquellos años 80, donde el rock nacional se hizo fuerte, a la salida de la dictadura militar. Su gusto y estilo estaba influenciado por Piero, León Gieco, Fito Páez, Charly García, y fundamentalmente Soda Stereo y Gustavo Cerati. Pero también, dijo, a nivel internacional, James Taylor, Phil Collins, INXS, y U2. "Tuvo un quiebre cuando conoció la obra de The Doors, y la figura de Jim Morrison, que lo marcó mucho, por sus letras y cómo trabajar su contenido", indicó.

Acólitos se formó en 1989 y su primera presentación fue en el salón del Instituto Cristo Redentor. En sus inicios tenían canciones propias, pero completaban su repertorio con baladas internacionales, de autoría de la Electric Light Orchestra, o la canción A través de las barricadas, de la Spandeau Ballet. En abril de ese primer año, la banda grabó su primer demo compuesto por dos temas: Amor Imaginado y Si pudiera contarte, material difundido por las emisoras de radio locales. Se derrumban las montañas, fue otro de los temas iniciales de la banda.

La reseña discográfica marca su primer trabajo discográfico –en los estudios La Vitrola Records (Paraná) y Santa Fe Recording (Santa Fe)–, que fue presentado en marzo de 1993, en la Sala Mayo de la Fundación BICA. El primer disco se llamó como la banda.
El segundo trabajo fue Lobos (2001), con un sonido distinto, ya en el estudio de la banda, en el barrio Santa Lucía. En 2006 llegó el álbum Insano; y su último trabajo discográfico fue Pulpo, de 2016.

"Lobos coincide con el contexto de falta de trabajo, con letras no obreras, sino desde un lugar muy existencial. Hay letras con lenguaje de Cerati, como Shake populi, que es sobre la crisis de 2001, que habla de sacudir al pueblo. En Insano, lo escuchás y te encontrás con una banda que estaba cuidando mucho la letra, que hablaba de experiencias personales. Y con Pulpo, tal como dice la contratapa, es un testimonio de 10 tentáculos, que cada uno de los temas cuenta una de las peripecias del pueblo argentino", recordó su hermano. Hay, en ese último álbum, una fuerte crítica a los medios de comunicación.

Perfil
"Si bien nunca tuvo participación orgánica en ámbitos políticos, Ramiro tenía su pensamiento ligado a la izquierda, y al peronismo. Tuvo momentos como la Ley de Medios: fue uno de los pocos músicos locales que se expresó y habló en los medios, participó de recitales donde se le convocara, y de hecho le costó que le suspendieran tocadas en lugares por esas definiciones. Por expresarse a favor de ciertas leyes, y también por las letras del último disco. Y estuvo muy ligado a los derechos humanos: allí, la cruzada de la participación política con la música se da en el último disco, que dedica una canción a la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, y menciona a una dedicatoria a la familia Piérola, por la memoria de Fernando, y a la lucha de Amanda Mayor", rescató.

El líder de Acólitos nunca vivió de la música.

La banda tuvo su último recital el 4 de diciembre, en el centro cultural La Vieja Usina.

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