El médico cardiólogo analizó el mecanismo que podría haber provocado la muerte del futbolista en España. Explicó qué es el período de vulnerabilidad del corazón, por qué un golpe en el tórax puede desencadenar una arritmia fatal y la importancia de contar con desfibriladores y personas capacitadas para realizar maniobras de reanimación.
Cómo un golpe en el pecho puede provocar un paro cardíaco
Si bien es poco frecuente, el médico cardiólogo Julio Kramer explicó cómo es posible que un golpe en el pecho desencadene un paro cardíaco y la muerte.
Cómo un golpe en el pecho puede provocar un paro cardíaco
El fallecimiento de un futbolista en España, luego de recibir un golpe en el pecho, volvió a poner en discusión los riesgos de los impactos en la zona torácica durante la práctica deportiva. Para explicar cómo puede producirse un episodio de estas características, el cardiólogo Julio Kramer detalló en diálogo con Radio La Red Paraná (88.7) el funcionamiento eléctrico del corazón y describió el fenómeno conocido como período de vulnerabilidad, durante el cual un golpe puede desencadenar una arritmia fatal o un paro cardíaco.
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El especialista señaló que el corazón tiene un circuito eléctrico que funciona de manera rítmica y que, dentro de cada ciclo cardíaco, existe un momento muy específico en el que el órgano es especialmente vulnerable. Si durante ese breve período recibe un impacto en el centro del tórax, puede producirse una alteración grave del ritmo cardíaco.
“Un golpe en el corazón, si es dado en el momento de vulnerabilidad, puede producir una arritmia o un paro cardíaco. Es algo que puede ser fatal”, explicó Kramer.
El cardiólogo aclaró que no se trata de una consecuencia que se produzca ante cualquier impacto. Por el contrario, es necesario que el golpe coincida con una pequeña fracción del ciclo cardíaco. Por eso, remarcó que se trata de un fenómeno muy infrecuente, aunque representa un riesgo que muchas veces no es tenido en cuenta en los deportes de contacto.
Desfibriladores
Para explicar el fenómeno, Kramer comparó el funcionamiento del corazón con un circuito eléctrico que mantiene un ritmo determinado. Ese sistema tiene un período de vulnerabilidad durante el cual un estímulo externo puede alterar su funcionamiento.
En ese sentido, estableció una relación con el mecanismo de los desfibriladores, dispositivos que aplican una descarga eléctrica para restablecer el ritmo cardíaco cuando se produce una alteración grave.
“Es el mismo principio que el desfibrilador, que es lo que vemos en las películas cuando hay un paciente en terapia”, explicó. Como referencia, indicó que un desfibrilador puede administrar descargas de 50 o 100 joules, mientras que un puñetazo o un rodillazo pueden generar alrededor de 15 joules de energía.
El especialista también señaló que la edad del futbolista, que tenía 30 años, no necesariamente modifica la posibilidad de que ocurra este fenómeno. Según su análisis, con la información disponible, el episodio estaría relacionado con el momento en que se produjo el impacto y no necesariamente con una patología previa o con la edad de la víctima.
De todos modos, aclaró que esta interpretación parte de los datos conocidos sobre el caso y que podría modificarse si apareciera nueva información médica.
Paro cardíaco
Más allá de la explicación sobre el mecanismo que puede provocar una arritmia fatal, Kramer hizo hincapié en la necesidad de mejorar la preparación para responder ante una emergencia cardíaca, especialmente en espacios deportivos y lugares con gran concurrencia de personas.
En ese sentido, consideró fundamental que haya cada vez más personas capacitadas para realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y que exista disponibilidad de desfibriladores externos automáticos.
El tiempo de respuesta es determinante. Según explicó, cuando se produce un paro cardíaco, las células comienzan a sufrir por la falta de oxígeno y, después de aproximadamente cinco minutos, pueden empezar a producirse daños celulares.
“Cuando el evento se produce en una persona deportista, en una persona sana, y es tratada en forma precoz, rápida y eficiente, tiene altas chances de que se recupere”, sostuvo.
Por eso, enumeró tres aspectos centrales para mejorar las posibilidades de supervivencia: la capacitación de la población en maniobras de reanimación, la presencia de desfibriladores en lugares de concurrencia masiva y un sistema de ambulancias que permita trasladar rápidamente al paciente a un centro de salud con capacidad para realizar tratamientos de mayor complejidad.
“El conocimiento, el traslado y la disponibilidad cercana de desfibriladores son vitales para recuperar este tipo de eventos fatales”, remarcó.
Prevención y control
Finalmente, Kramer llevó tranquilidad respecto de los riesgos de realizar actividad física. Si bien reconoció que este tipo de episodios puede ocurrir, insistió en que son muy poco frecuentes y que no constituyen un motivo para abandonar el deporte.
Como recomendación individual, aconsejó realizar controles médicos de manera rutinaria para detectar posibles patologías que puedan representar un peligro y que, en caso de ser identificadas, puedan recibir tratamiento.
De esta manera, el cardiólogo planteó que la prevención no pasa por evitar la actividad física, sino por combinar los chequeos de salud con una mejor preparación de la sociedad para responder ante emergencias cardíacas.


















