Fútbol
Miércoles 30 de Mayo de 2018

El entrerriano que festejó en Mendoza

Yair Marín nació en Viale, pero la región de Cuyo comenzó a proyectar su carrera. Llegó a Gimnasia y Esgrima a inicios de 2015. El domingo ascendió con el Blanquinegro a la Primera B Nacional.

El entrerriano Yair Marín vivió el domingo su momento más emotivo dentro de un campo de juego. El oriundo de Viale fue uno de los protagonistas del plantel de Gimnasia y Esgrima de Mendoza que conquistó la reválida del Torneo Federal A que otorgó el segundo ascenso a la próxima temporada de la Primera B Nacional.

El marcador central es el capitán del Lobo. Es uno de los jugadores con mayor presencia en la temporada que se cerró el fin de semana con la victoria del conjunto Blanquinegro sobre Defensores de Belgrano de Villa Ramallo. Durante el certamen el Turco supero la centena de encuentros con la camiseta de Gimnasia.

De pequeño defendió la camiseta de los dos equipos de su ciudad. Luego trasladó sus sueños a Rosario y a Buenos Aires. En Mendoza encontró su lugar en el fútbol. Adquirió la continuidad necesaria para afianzarse en ambiente. Por eso remarca que adquirió un "sentido de pertenencia" muy grande en Gimnasia.

El vialense se ganó el corazón del hincha Mensana. "Yair Marín, nuestro gran capitán", definen los simpatizantes del Lobo en los portales partidarios del elenco que retornó a la segunda categoría del fútbol argentino después de dos años y medio.

"Es un placer hablar con un panza verde", indicó el zurdo marcador central al atender el llamado telefónico de Ovación. El Turco repasó la consagración de Gimnasia, pero también revivió su recorrido desde su ciudad hasta llegar a Mendoza.

"El ascenso fue un desahogo muy grande. Lo veníamos buscando y lo teníamos bien merecido al festejo. Tenemos un grupo humanamente muy sano", describió Marín.

Sus primeros pasos con la redonda fue en barrio La Loma, aunque su corazón estaba en Arroyito. "Arranqué en infantiles en Viale FBC, pero después me fui a Arsenal porque soy hincha desde muy chiquito y me tiraba los colores", confesó.

Su sueño de proyectar una carrera profesional comenzó en Rosario. "Con Lisandro Alzugaray nos fuimos a Newell's. Después él se fue a Lanús y yo a San Lorenzo. Firmo contrato, pero fui cedido a préstamo a El Porvenir", recordó.

Tras haber sufrido un parate de cuatro meses Marín desembarcó en el oeste del país. "Surgió la posibilidad de venir a jugar Federal B para Atlético Palmira de Mendoza. Hicimos un torneo buenísimo llegando a semifinales donde perdimos por penales ante Camioneros", subrayó.

Su buen rendimiento le abrió las puertas del Lobo mendocino. "Me ven de Gimnasia cuando asciende a la B Nacional y me llevan en el 2015. Desde ahí que la estoy remando. Me tocó descender en el primer año. Ni bien descendimos en el primer Federal A quedamos afuera en primera fase. Después vino lo lindo. Peleamos el ascenso la temporada pasada, pero lo perdimos por penales ante Mitre de Santiago del Estero. Esta temporada tuvimos la revancha. Por eso la estamos disfrutando a full", repasó.

A Gimnasia se le escapó dos finales en 12 meses. Esto provocó heridas, pero no fueron golpes de nocaut. Alimentaron el hambre de gloria del plantel Blanquinero. "El año pasado se nos escapó el ascenso primero en el pentagonal final y después en el reducido por penales. Este año fuimos el equipo más regular, rompimos una racha de invicto que el club tenía desde hace muchos años, pero se nos escapó en el pentagonal por un fallo del tribunal disciplina. No bajamos los brazos, seguimos luchando. Tenemos bien merecido este premio porque a lo largo de todo el torneo fuimos el mejor equipo", analizó Marín.

El vialense es uno de los referentes del plantel que tuvo, hasta el cierre del pentagonal final, a Marcelo Fuentes como entrenador. El ex-DT de Patronato fue quien le entregó la cinta de capitán a Marín. El hincha le reconoce su esfuerzo y compromiso.

Hoy Yair vive momentos dulces en el Mensana, pero tuvo que atravesar turbulencias. "Primero me costó mucho. A ningún hincha le gusta descender", señaló. "La peleé desde muy abajo. A la gente le tengo que agradecer. Más allá de las críticas que tuve al principio, me brindó un cariño muy grande que me hace sentir como uno más del club. Hoy en día tengo un sentido de pertenencia hacia el club muy grande. Le estoy muy agradecido al hincha y a la gente de Gimnasia que confió en mi. Que más lindo que devolverle todo el cariño de esta manera, con un ascenso", añadió.

La seguidilla de finales perdidas incrementaba la presión de Gimnasia. En el Lobo mendocino el único objetivo era el ascenso. Se preparó para dar el salto de categoría. Conformó un plantel para apostar a ganador. Por eso no podía dar otro paso en falso. "Era muy grande la presión que teníamos. Gimnasia es un club grande, ordenado institucional, económica y socialmente. Sufrimos un descenso, después realizamos un campeonato muy malo y luego perdimos una final. Era una mochila muy grande. La presión era constante y hasta diaria. Asimismo asumimos con mucha responsabilidad esa presión. Nos gustó el desafío, preparamos el torneo de la mejor manera y llegamos a cumplir el objetivo", indicó el Turco.

A la obligación por conquistar uno de los premios que el certamen brindaba se le sumó la que trasladó el hincha: volver a disputar el clásico ante Independiente Rivadavia. "Para nosotros nunca fue una presión. Nunca miramos para el costado", aseveró. "La gente te lo hace saber. De todos modos cuando tenés el propósito de ascender y estás focalizado en un objetivo no podes mirar para el costado. Siempre tuvimos la cabeza puesta en nuestro objetivo y la clave del ascenso es que todos teníamos el mismo objetivo en común. Nunca nos descarrilamos de ese camino. Fuimos todos juntos por el mismo objetivo hasta el que no jugaba y nunca bajamos los brazos".

En anteriores mercado de pases Yair recibió ofertas laborales de parte de Atlético Paraná para reforzar al Rojiblanco. "Tengo buena relación con Edgardo Cervilla y con el presidente (por José Cáceres). Cuando estaba José Mancuello me hablaba mucho. Además tengo muchos amigos en el plantel como Raúl Albornoz y Gerardo Corvalán que jugaron conmigo en Gimnasia. También conozco a Tomás Machado y Ricardo Stechina. ¿Si me hubiéra gustado jugar en Atlético?: Claro que sí. Por más que estoy radicado en Mendoza, extraño volver a casa y como no tengo posibilidad de regresar muy seguido cada vez que vuelvo lo disfruto muchísimo. Estando en Paraná hubiera estado a 40 minutos de mi casa", cerró.

Comentarios