La cantante santafesina Nilda Godoy presenta un sabroso plato filosófico con ingredientes del litoral, alentada por el paranaense Ernesto Méndez. El músico le dio melodías y cuerdas a los versos del nogoyasero Juan Manuel Alfaro. Memoria de Agua, se titula el disco y es el nombre del primer tema, una milonga con reminiscencias yupanquianas, y un aire de Suma Paz para meternos sin escalas en las honduras.
Memoria de Agua: Ernesto Méndez y Nilda Godoy con letras de Alfaro
Memoria de Agua. Tres artistas del litoral reunidos en un puñado de nuevas composiciones con ritmos argentinos nos ayudan a rumiar nuestros dilemas.
Los tres artistas, el poeta, el músico, la cantante, andan en la milonga como pez en el agua, y se nota. También en los otros ritmos de la región que le siguen en la serie, pero digamos de entrada que esta milonga da sentido al conjunto y exige una segunda lectura, una tercera audición, porque trata del río y el sauce, sus seducciones, sus convites, y en eso muestra el entrañable paisaje ribereño y nos plantea un dilema de viaja data.
Músico de conocida creatividad en las composiciones, y qué decir de la interpretación en las seis cuerdas, Ernesto Méndez elige una melodía clásica dentro del folklore para dejar que la letra fluya, como fluye el río.
La misma simbiosis de la isla, el cielo y el río, se espeja en el poema, la música y la voz. Así nos llega esta obra recién salida del horno, que se diría antigua. Se puede escuchar en Youtube desde hace pocas semanas, y pronto será presentada en vivo, en Paraná.
Lo que quiere el aire
Lo global y lo local, el irse con algo del que se queda, el quedarse con algo del que se va, y una presencia humana indirecta por la canoa, por los que estuvieron y no están, dan en la composición un mundo redondo allí, en los humedales que han invitado y han inspirado a Alfaro y sus amigos por décadas. Cuántos atardeceres en la isla junto a Miguel Ángel Martínez, el Zurdo, junto a Abel Schaller y otros artistas, para abandonarse al paisaje, como el sauce. “Y ese dejar que las hojas hagan lo que quiere el aire”.
Juan Manuel murió en febrero del año pasado. Nos dejó diversos libros: Cauce, La luz vivida, La piedra azul, La dama y el unicornio… Y ahora sabemos que repartió algunos poemas con la intención de que volaran en una melodía, y eligió para ello a Ernesto.
Hoy forman parte de Memoria de Agua junto a una galopa de Jorge Méndez titulada Monte y Delta.
Nilda Godoy ha sido premiada en el orden nacional por distintas grabaciones, actuó en Cosquín, cantó como invitada de Joan Manuel Serrat. Como docente e investigadora está a cargo de la cátedra Taller de Canto, Folklore y Tango en la Licenciatura de Canto Popular de la UADER, de la Cátedra de Canto en la Formación Profesional del Intérprete para Liceo Municipal de Santo Tomé, y realiza proyectos de investigación en la UNL.
El compositor, docente y guitarrista Ernesto Méndez, radicado en Oro Verde, ha recorrido la Argentina y diversos países del mundo con obras propias y una inclinación por los ritmos del litoral, como el rasguido doble “Campo largo”, o el chamamé “Pueblero”, perlitas del cancionero regional argentino que pasean por entre artistas consagrados.
Ha actuado y grabado con Raúl Barboza, Juan Falú, Carlos Aguirre, Rudi y Niní Flores…
En esta obra junto a Nilda incluyeron además de la milonga un chamamé, un gato, una zamba, una chacarera, con poesía y buen humor, y la galopa de Jorge Méndez, el padre de Ernesto, conocido por su Canción de Puerto Sánchez y otras composiciones que calan hondo en el sentimiento y los gustos de los habitantes del litoral.
Los temas reunidos en Memoria de Agua se pueden escuchar en este vínculo: https://music.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_m3EmtDVOw0awC2KA2gyvRuU3zrLIKHpuo
Memoria de Agua
Milonga de Juan Manuel Alfaro y Ernesto Méndez
De tanto estar con el río tiene algo de río el sauce,
le dura el temblor del agua que va hacia el mar insaciable.
Isla y cielo son lo suyo, la orilla y lo interminable,
y ese dejar que las hojas hagan lo que quiere el aire.
De tanto estar con el río tiene algo de río el sauce.
La íntima correntada lo desprende del paisaje,
su verde memoria de agua queda fluyendo en el aire.
Y la infaltable canoa y el arenal ya sin nadie
lo vuelven más alma que árbol cuando se borra la tarde.
De tanto estar con el río tiene algo de río el sauce.
Lo llama el agua viajera, pero él eligió quedarse.

















