Música
Martes 13 de Febrero de 2018

Cosquín Rock, entre clásicos indestructibles y nuevos exponentes de la escena nacional

La 18ª edición del festival en el aeródromo de Santa María de Punilla, mejoró notablemente en su última jornada. El clima no acompañó

Córdoba.- Durante el segundo día del Cosquín Rock 2018 se pudo notar un cambio de nombres en el protagonismo de las generaciones del rock nacional. La propuesta del escenario principal bien temprano, fue el mejor tándem programado de este año: Estelares, Él Mató a un Policía Motorizado y Los Espíritus. Si bien Estelares es una banda consolidada, también es cierto que fue parte de una etapa de renovación hace unos años. Y tanto Él Mató como Los Espíritus hoy ocupan un lugar protagónico que confirmaron con sus buenas presentaciones sumado a la cantidad de personas que fue a verlos debajo de la lluvia y un clima adverso.
Los platenses de Él Mató comenzaron con canciones del celebrado último disco La síntesis O'Konnor y luego le dieron lugar a lo más conocido. Chica rutera despertó el primer pogo de la tarde con charcos, pilotines y nubes que comenzaban a dispersarse entre tímidos rayos de sol y finas gotas. No se movió ni un alma, y quedó claro que tienen público compartido con Los Espíritus, quienes fortalecieron su buen presente musical perpetuados en un blues psicodélico, transes hipnóticos y buenas melodías que atenuaron el mal tiempo que se aproximaba. En tanto que la banda estadounidense de punk rock The Offspring desplegó sobre el escenario cordobés toda su batería de hits.
En general, a diferencia de la primera jornada en el Aeródromo Santa María de Punilla, el día del cierre se caracterizó por tener mucho público en todos los espacios y con buena cantidad de shows efectivos. Al Garage de Quilmes Barco lo colmaba temprano, e insistía desde su pantalla con la interacción en redes proyectando el hashtag #BarcoenCosquínRock. Viva Elástico y Bandalos Chinos se dividían lugares y cantidades de pibes que querían escuchar ambas bandas. Algo parecido ocurría un tiempo después con Perras on the Beach y Vanthra. Los primeros explotaron el garaje y el nuevo proyecto de Fernando Ruiz Díaz puso a tope la carpa Geiser, con una propuesta minimalista y de cierta similitud con Catupecu, sobre todo por la personalidad de Ruiz Díaz. Antes, Residente reveló un repertorio sólido, apoyado en una gran banda que incluye al venadense Leo Genovese luciéndose en muchos pasajes, sobre todo en la canción Desencuentro. Mientras tanto Perras on the Beach cerraba su show con Luca Bocci como invitado cuando comenzaba a caer el sol y el espacio Córdoba Rockea se preparaba para recibir a los primeros rosarinos del día.
Vudú contó con la fortuna de que en el escenario temático había terminado el contundente show de Vitico, y por un momento no sufrió sonidos divididos entre escenarios; entonces los paseantes quedaban encantados por el poder de la voz de Ike Parodi, y los fantásticos toques de Antuña en bajo, Echarte en guitarra y Laurino en batería.
En cuanto a los clásicos, Los Ratones Paranoicos volvieron para demostrar cómo se hace. Tocan excelente, y además se permiten cosas que ya casi no existen. Se los ve felices, muy ensayados y predispuestos a la zapada. Arreglados con coros, teclados y vientos durante todo el show, exceptuando Enlace, donde se pudo disfrutar del cuarteto original, en su versión clásica y rabiosa. En otros espacios, era el momento de Louta, quien desplegó su performance escénica en un espacio diminuto, y fue igual de práctica que en escenarios amplios. Continuó Indios. Dos propuestas diferentes en cuanto a lo estético. Los rosarinos se dedicaron a tocar y explotaron el poder escénico de Joaquín Vitola, hoy convertido en uno de los mejores frontman de la nueva ola. El año pasado la gente se acercaba y los descubría. Ahora tienen un público cautivo que los va a ver, escuchar y celebrar.
The Offspring llenó la noche con hits y solo eso. Por un momento sobrevoló en las sierras el fantasma del aburrimiento del día uno, pero Guasones con una práctica formación brindaron un concierto extraordinario. Seis músicos unidos en el medio del escenario, como si fuera un teatrito, pero para más de 30.000 personas. En síntesis, en esta 18ª edición el primer día no tuvo el ánimo necesario, y el segundo mejoró notablemente. Incluso tal vez sea la edición bisagra, aquella que definitivamente dé paso a nuevos exponentes en el protagonismo de la escena, y permita disfrutar de los clásicos que no ponen piloto automático. Fueron dos jornadas que reunieron a más de 80.000 personas deseosas de música y entretenimiento.

Balance positivo del organizador José Palazzo

José Palazzo, mentor y organizador del Cosquín Rock hizo un balance positivo de la 18ª edición del festival en el aeródromo de Santa María de Punilla y que reunió a más de 80.000 espectadores en sus dos jornadas.
"Este año solamente faltaron La Renga, Divididos y el Pity para tenerlos a todos. Y tenerlos a todos es perfectamente posible", aseguró Palazzo ante la prensa acreditada al festival que propicia desde 2000. Más allá del alcance y las características de la nómina de ausentes al Cosquín, el empresario aseguró que la sede del aeródromo "es el lugar casi ideal", por lo que adelantó que en ese sitio se realizará la edición 2019.
"Además el año que viene, si Dios quiere, vamos a tener una autopista y eso nos va a librar de tener que estar cortando clavos en la espera de los artistas.
Palazzo también anticipó: "En vistas del carácter itinerante que está adquiriendo el Cosquín Rock, es evidente que sumaremos más músicos de México, Chile y Perú en próximas ediciones", y deslizó que hoy se conocerá una noticia muy importante que lo involucra y que declinó revelar. Antes de esa rueda con los medios presentes en el festival, Palazzo le entregó una plaqueta enmarcada a los integrantes de Horcas por sus 13 años de presencia en el Cosquín.

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