Un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela una profunda reconfiguración de la estructura económica entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026.
Ganadores y perdedores: radiografía de la transferencia de ingresos por sector
Informe revela una profunda reconfiguración de la estructura económica entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026.
Informe revela una profunda reconfiguración de la estructura económica entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026.
Bajo la gestión de La Libertad Avanza, se consolidó un modelo de transferencia de recursos donde un selecto grupo de sectores concentró la riqueza, mientras que las actividades intensivas en mano de obra sufrieron un retroceso histórico.
El triunfo de las finanzas y la renta
El estudio identifica como "ganadores" a aquellos sectores que lograron incrementar su participación sobre el Valor Agregado Bruto (VAB) total. Este avance no siempre respondió a un crecimiento en la producción, sino fundamentalmente a un ajuste de precios relativos por encima del promedio.
- Actividades inmobiliarias y empresariales: Fue el sector con mayor avance, ganando 3,16 puntos porcentuales de participación. Su expansión nominal fue de un asombroso 940%, traccionada por una suba de precios de diez veces (+904%) frente a un avance productivo de apenas el 4%.
- Intermediación financiera: El sector bancario y financiero aumentó su peso en la economía del 3,81% al 6,14% (+2,33 p.p.). Su actividad creció casi 13 veces en términos nominales, combinando una suba de precios del 978% con un crecimiento real del 20%.
- Minería y canteras: Incrementó su participación en 1,09 p.p., destacándose como el sector con mayor impulso productivo genuino, con un crecimiento del volumen físico del 30%.
- Energía (Electricidad, gas y agua): Ganó terreno (+0,65 p.p.) gracias al reajuste tarifario. Sus precios subieron un 1138%, compensando una caída del 2% en su volumen físico.
Los perdedores: la industria y el comercio en retirada
En la otra vereda, los sectores que más peso perdieron son aquellos vinculados al mercado interno y la producción masiva.
- Industria manufacturera: Es la principal perjudicada, cediendo 3,85 puntos porcentuales de participación en el VAB. Sufrió un "doble impacto": su producción cayó un 11% y sus precios quedaron rezagados frente a la inflación general.
- Comercio (mayorista y minorista): Redujo su incidencia en 2,46 p.p. debido a la caída del consumo, con un retroceso del 3% en su volumen físico.
- Construcción: Perdió 0,65 p.p. de participación, golpeada por la parálisis de la obra pública y una estrepitosa caída del 13,2% en términos reales.
Crecimiento sin derrame y una "progresividad"
Uno de los datos más alarmantes del dossier es la desconexión entre el éxito económico de los ganadores y la mejora salarial. Los sectores de finanzas, energía y minería mostraron una dinámica regresiva: sus ganancias operativas crecieron muy por encima de lo que pagaron en salarios. Por ejemplo, en la intermediación financiera, la actividad saltó un 1.194% mientras que la masa salarial solo subió un 720%.
Por el contrario, en la industria y el comercio se observó una "progresividad aparente". La masa salarial creció porcentualmente más que la actividad del sector porque las empresas intentaron retener personal pese a la recesión. Sin embargo, el informe advierte que esta situación es insostenible: de prolongarse la baja demanda, el esfuerzo por sostener las plantillas derivará inevitablemente en despidos masivos y un mayor deterioro del poder adquisitivo.























