Son las diez de la mañana de un viernes, el primero que da un respiro luego de 15 días de ola de calor. Como el aire fresco entran las dos como flotando, tomadas de la mano. A propósito se vistieron en composé: Tatiana con una camisa floreada color rosa pastel y Florencia con una remera del mismo tono. Durante toda la charla que mantuvieron con UNO no dejaron de compartir miradas cómplices y una risa compartida que contagia.
Tati, Flor y el reencuentro que esperaron 20 años
Flor y Tati se conocieron en el jardín de infantes del colegio El Huerto de Paraná a los cuatro y tres años respectivamente e iniciaron una amistad que se mantuvo firme hasta el segundo grado y sus caminos se separaron y circularon caminos diferentes por 20 años, hasta que decidieron volver a buscarse. Durante todo ese tiempo conocieron otras personas, crecieron, formaron amistades pero siempre tuvieron esa sensación de que algo les faltaba: ellas.
“Yo tenía cuatro años y Tati tenía tres cuando nos conocimos”, contó Flor entre risas, "tengo una foto del primer día de clases donde estamos en la misma mesa, una junto a la otra, pero ella tenía cara de querer irse”. Tati, por su parte, apuntó: “No quería estar ahí porque había mucha gente alrededor y no entendía por qué. Había pasado de estar sola con mis padres, porque en ese momento era hija única, a estar en un lugar repleto de personas”.
Flor indicó a UNO que tiene muchos recuerdos de aquellos días de jardín de infantes y los tiene en su memoria grabados a fuego: “Llevaba el pelo en dos trenzas, usaba argollas pequeñas en las orejas y tenía una cicatriz debajo del ojo”, describió. Por su parte, Tati tiene mayores recuerdos del primer y segundo grado y detalló a Flor como “una persona alta, inteligente y muy buena”: “Siempre estaba queriendo ayudar y enseñar a los otros”.
Sin embargo, en segundo grado, los padres de Tati decidieron cambiarla de colegio: “En el año 2000 llegó mi hermano y más tarde, en 2002, mi hermana. Eso, en conjunto con la economía que estaba complicada, provocó que mis padres decidieran trasladarme a otra escuela. Soy de San Benito, así que iría a una escuela más cerca de casa. Mis papás me explicaron, pero yo no quería irme porque me gustaba la escuela donde estaba, pero sobre todo porque estaba Florencia”. Con lágrimas en los ojos y una expresión triste, Tati remarca que de tercero a sexto grado no la pasó muy bien y que nunca logró sentirse cómoda en aquel entorno: “Incluso encontré un diario que tuve a los 11 años donde decía que extrañaba a mi amiga Florencia”, indicó.
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Florencia recordó los últimos días que pasaron juntas antes de no volverse a ver: “Estaba triste, porque tampoco podía llamarla o mandarle un mensaje tan fácil como es ahora. Mantenernos en contacto dependía de nuestros papás y si bien San Benito es cerca, en aquel entonces parecía un mundo de distancia. La partida de Tati me dejó muy marcada, nunca llegué a conectar a ese nivel. Sentía una especie de ausencia”.
Lejos, pero siempre cerca
Los años pasaron pero, entre ellas, se mantuvieron presentes en el recuerdo con la esperanza de alguna vez volver a encontrarse. Con el inicio del auge de Facebook Florencia un día decidió buscar a Tatiana pero el resultado no fue el esperado: “Encontré a alguien con su mismo nombre y apellido, pregunté algo así como ‘¿puede ser que hayas ido al colegio del Huerto?’ y la persona me respondió que no, pero yo estaba convencida de que era ella y quizás se había olvidado de mí”.
Tati, por su parte, reveló que la cruzó más de una vez por la peatonal de Paraná y se percató de ver a su amiga, pero nunca se animó a hablarle: “Me quedaba la duda de si ella se acordaba de mí”.
Parecían estar siempre lejos, aunque estaban a metros. Cuando Florencia comenzó la universidad, en la Facultad de Ciencias de la Educación, Tatiana estaba a una cuadra de distancia en el colegio Carbó, una escuela técnica que tenía un año más de secundario. “Durante todo un año estuvimos a metros nada más y quizás nos cruzamos un montón de veces, incluso tengo el recuerdo de la campera de egresados que usaba su promoción”, acotó Flor.
Más tarde, en 2022, Tatiana encontró a Florencia en Instagram y empezaron a seguirse. "No nos hablábamos, quizás dar me gusta o reaccionar a alguna historia, pero nada más que eso", indicó Tati y destacó que constantemente la figura de su ex compañera de colegio estaba presente con me gustas o comentarios en los reels, videos y fotos que también a ella le interesaban: tenían en común muchas cosas y eso no pasó desapercibido para ella. "Publiqué un comentario en el video de una pareja de la comunidad que hacía un tratamiento para tener un hijo y, como dos semanas después, a Florencia le apareció ese mismo video y mi comentario, al que dio me gusta. Ahí me decidí y le escribí", comentó Tatiana impresionada aún por las vueltas de las redes sociales.
"Pasé de pensar que no se acordaba de mí a comprobar que efectivamente sí me recordaba y luego me escribió, fue muy movilizante", afirmó Florencia con una gran sonrisa y la pareja coincidió que fue ella quien propuso reencontrarse personalmente después de tantos años y acotó: "En ese momento estaba con la idea de que me iría a vivir fuera del país y no quería formar vínculos nuevos de amistad, sentía que debía empezar a despedirme de mis seres queridos y eso me ponía mal, me hizo dar cuenta que no quería irme. Apareció Tati y pensé en lo inoportuno de eso, pero no pude evitar ponerme contenta pero pensaba que nos veríamos esa única vez y nunca más".
Como si no hubiera pasado la vida
Un viernes Tati y Flor se encontraron para tomar algo en un bar de la capital entrerriano y se ríen al pensar que se reconocieron al instante y que, pese a los nervios de ese momento, sentían como si no hubieran pasado 20 años en el medio. "Conectamos muy rápido y empezamos a hablar sin parar hasta que llegaron dos amigos así que la salida se volvió una juntada grupal", contó Tati tentada de la risa y recordó: "Me sentí muy cómoda, no sé como explicarlo, no era como si hubieran pasado 20 años sin vernos, seguíamos siendo Tati y Flopy de siete años".
"Cuando volví a casa después de esa noche pensé 'qué bueno que no me gusta, voy a tener una amiga de la comunidad que no me gusta'", dijo Flor también entre risas, "Claramente estaba en negación, porque en mi cabeza yo estaba despidiéndome de todo el mundo. Esa noche nos despedimos con un abrazo y me asusté un poco, porque fue lindo pero no sabía qué era aquello".
Así, naturalmente, comenzaron a hacer planes juntas cada fin de semana, algo a lo que Flor no estaba acostumbrada y dio cuenta a UNO: "En ese momento no me juntaba con nadie, tenía dos trabajos y llegaba a los fines de semana muy cansada. Pero con ella nos veíamos frecuentemente y, entre más hablábamos, me daba cuenta lo mucho que me gustaba pero no pasaba nada entre nosotras".
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Una madrugada Tati envió un mensaje a su amiga de la infancia preguntándole si podían encontrarse en una plaza a pasar el rato, sin ninguna esperanza. Sin embargo, al instante, su celular recibió una notificación: Flor estaba en camino. "Salí a las dos de la madrugada de mi casa, me tomé un remís para ir hasta donde estaba y pensaba en que yo no haría eso por nadie y ahí consideré que quizás tenía sentimientos por ella" apuntó Flor y Tati reconoció que el gesto correspondía a algo más allá de una amiga.
El 12 de noviembre de 2022, día que se realizó la marcha del orgullo en Paraná, Florencia y Tatiana asistirían con un grupo de amigos diferentes. "Nos saludamos al principio y no nos vimos más. Cerca del final de ese festival nos encontramos y acordé ir con su grupo de amigos a una fiesta de la comunidad. Me fui caminando sola hasta el puerto de Paraná, donde se realizaba el evento... algo me decía que tenía que ir", contó Flor con brillo en los ojos y Tati coincidió en que algo le hizo asistir porque dijo: "Casi no voy, porque no me sentía bien y fui igual".
Flor fue con muchas incertidumbres, guiada por algo más allá del instinto, pues Tati estaba incomunicada y la única forma de dar con ella era encontrándose en aquella fiesta. Contó a UNO que entró al salón de la fiesta y al instante se vieron. "Ahí se despejaron todas las dudas, confirmé que el sentimiento era mutuo", dijo Tati asintiendo. Flor la sacó a bailar un cuarteto, ritmo cordobés al que ambas están unidas: "Mis viejos son de Córdoba y ella es oriunda de allí", explicó Tati. Allí, en la pista de baile, se dieron su primer beso y no se volvieron a separar.
"Te extrañé 20 años"
La semana siguiente la pareja fue a una fiesta en la vecina ciudad de Santa Fe y regresaron a Paraná en colectivo. "Nos bajamos en la plaza de los Bomberos y caminamos de la mano hasta la peatonal", relató Tatiana y recordó que le insistió a Flor de acompañarla hasta su casa. "Pasamos por el negocio de sus papás, que era la casa de su infancia. Le dije que me acordaba de ese lugar y nos detuvimos allí y le dije que la había extrañado 20 años".
Aquel fin de semana era extra largo en la capital entrerriana y los papás de Florencia no estarían, así que le propusieron a su hija invitar a Tatiana a cenar para no estar sola. "Ellos estaban re contentos de que nos hayamos reencontrado y yo estaba muy nerviosa, fui al supermercado para prepararle comida vegetariana, limpié la casa, quería que todo saliera perfecto. No había caído en la cuenta de que estaba hasta las manos con ella", observó Flor.
Desde entonces Florencia y Tatiana no volvieron a separarse. Actualmente conviven, trabajan y estudian. Al ser consultadas por UNO sobre qué es el amor para ellas, no pudieron evitar emocionarse y Flor, tomando la mano de su amada y mirándola a los ojos dijo: "Es despertar y verla todos los días al lado mío, que me sonría y saber que está conmigo siempre. Aunque tengamos días buenos o malos, al final estamos juntas y siempre vamos a poder hablar las cosas porque el amor tiene mucho de poder comunicarse, no esconderse nada, confiar y acompañarse. Es mi mejor amiga, como cuando éramos chiquitas". Conmovida, Tati acotó: "Para mí el amor es Flopy". No obstante, ambas coincidieron que para llegar a esta instancia se requirió de mucho trabajo y crecimiento individual mediante la terapia y enfocándose en fortalecer su vínculo con ellas mismas.
La historia de Florencia y Tatiana es afortunada pues sus familias tomaron con gran alegría la noticia de su relación aunque ambas confesaron que, antes de 'salir del closet', sentían incertidumbre y miedo, una realidad que hoy viven muchos jóvenes aún siendo 2023. "Para mi fue fácil, pero es porque tengo cierto carácter y una edad, así como padres de quienes estoy agradecida de su madurez, porque no son lo mismo de cuando me criaron. Hoy son muy abiertos, pero para mí siempre hay que hacer lo que uno siente. En todos lados habrá alguien que te apoye y si no es la familia, son los amigos, quienes fueron mi sostén cuando mis padres no sabían de mi orientación".
Por su parte Flor indicó: "Algo que me dijo la primera persona con quien salí del closet es que no importa cuántas personas te odien o desprecien por lo que sos, de este lado siempre se encuentra gente que te quiere. Pero también hay que ser realistas y buscar el momento". En este sentido, la joven destacó que cada contexto es diferente y hay casos donde, lamentablemente, las personas deben 'guardarse'. "Cada quien tiene derecho a decirlo cuando puede esté preparado, no hay que hacerlo por presión externa. Nadie tiene el derecho a sacar del closet a nadie, tampoco a meter presión ni decir que está mal el modo en que vivís o transitás esa salida. Salir es hermoso y tuve suerte de que mis padres reaccionaran bien, pero hay padres que no son iguales y hay chicos que la pasan mal y se debe tener eso en cuenta", cerró Flor.




















