Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desocupación en Argentina es en la actualidad 6,6%, aunque el mercado laboral muestra señales de fragilidad debido al aumento del empleo informal, que ya supera el 43%. Esta realidad refleja una gran incertidumbre laboral, y en un contexto de desempleo, informalidad y trabajos precarios, cada vez más personas buscan aprender alguno de los oficios disponibles que les permita generar ingresos de manera independiente.
Crece la demanda de cursos de oficios en Paraná ante la incertidumbre laboral
En un contexto de desempleo, informalidad y trabajos precarios, cada vez más personas buscan aprender oficios para generar ingresos.
Por Vanesa Erbes
En este marco, instituciones de formación laboral se convierten en una alternativa concreta para muchas personas. En la escuela de capacitación laboral Raúl Jorge Bueno, ubicada en calle Pronunciamiento 512, en el barrio Belgrano de Paraná, confirmaron esta tendencia. “La gente busca aprender algo que le permita trabajar o generar un ingreso extra. Hay jóvenes, pero también muchos adultos que quieren reinventarse laboralmente”, explicó a UNO Isabel Bueno de Leiva, apoderada legal de la institución.
Oficios más buscados
Entre los cursos con mayor demanda se encuentra marroquinería, una capacitación que permite elaborar productos de cuero y similcuero con salida comercial. “Es el taller que más se llena. Los alumnos aprenden también dónde comprar los materiales y muchas veces hacen compras en conjunto para abaratar costos. Incluso organizamos visitas a proveedores para que conozcan el mercado”, contó.
Otros cursos que también registran gran cantidad de inscriptos son peluquería, electricidad, panadería, cocina y pastelería, vinculados a rubros que permiten trabajar de manera independiente o iniciar pequeños emprendimientos.
Esta demanda constante fue impulsando nuevas propuestas de capacitación: la escuela comenzó a funcionar hace más de tres décadas con apenas tres talleres –electricidad, peluquería y corte y confección– y con el tiempo fue ampliando su oferta formativa. Hoy cuenta con más de 15 espacios de capacitación, entre ellos carpintería, refrigeración, informática, marroquinería, belleza integral, armado y mantenimiento de PC, electricidad domiciliaria y carpintería metálica.
“Belleza integral también es otro de los cursos más buscados porque tiene una gran salida laboral. Incluye maquillaje, depilación, uñas, entre otras cuestiones, y las chicas egresan y pueden acomodar sus horarios para trabajar, así que es muy interesante”, agregó Isabel.
Las clases se dictan dos veces por semana, en horario vespertino, y cada grupo tiene cupos limitados para garantizar el aprendizaje. “Hay personas que vienen porque necesitan una salida laboral urgente, pero también hay quienes quieren aprender algo que siempre soñaron hacer. Incluso muchos adultos mayores se suman para ocupar su tiempo y desarrollar habilidades”, señaló Bueno de Leiva.
Desde otros espacios de formación comunitaria de la ciudad también observan el mismo fenómeno. Verónica Samek, coordinadora del Centro Comunitario Nº17, que funciona en calle Maipú 522 en la capital entrerriana, aseguró que la demanda por aprender oficios se mantiene alta desde hace años, aunque en los últimos tiempos aparecieron nuevas necesidades vinculadas al mercado actual. “La demanda de estudios siempre fue importante. Hace más de 20 años que tenemos los cupos completos en los talleres”, explicó.
Sin embargo, señaló que hoy los cursos deben complementarse con herramientas para emprender: “Lo que más cambió es la necesidad de acompañar los oficios con capacitaciones para vender lo que se produce. Trabajamos mucho en cómo usar redes sociales, aprender a generar una marca, armar un logo o crear una tienda online”.
En ese sentido, el centro comunitario implementó jornadas de formación bajo la propuesta “Desafío de emprender”, donde se acompaña a los alumnos desde la idea inicial hasta el proceso de la comercialización de productos o servicios.
Samek también advirtió un cambio en el perfil de quienes se acercan a capacitarse. “Antes no había tantos chicos recién salidos del secundario buscando este tipo de formaciones. Hoy vemos jóvenes de 17 o 18 años que vienen a aprender un oficio pensando ya en emprender”, concluyó.
Un reflejo de la situación social
La demanda de formación también deja al descubierto algunas problemáticas sociales. Según explicaron desde la escuela de capacitación laboral Raúl Jorge Bueno, en los últimos años detectaron una mayor cantidad de jóvenes que no completaron la escuela secundaria. “Este año vimos muchos chicos que querían inscribirse en refrigeración y no tenían tercer año aprobado, que es un requisito que se pide. Hay una deserción escolar muy fuerte”, advirtió Isabel Bueno, la responsable de la escuela.
A pesar de las dificultades, desde la institución destacan que aprender un oficio sigue siendo una puerta abierta al trabajo. “Cuando alguien aprende a hacer algo con sus manos, siempre aparece una oportunidad”, destacó.
Inscripciones
Por último, Isabel recordó que las inscripciones para el ciclo 2026 continúan abiertas. Los interesados pueden acercarse a la sede ubicada en Pronunciamiento 512, en Paraná, o visitar la página web www.escuelarauljorgebueno.com.ar.
Los cursos están destinados a personas desde los 16 años y los requisitos son fotocopia de DNI, constancia de CUIL y certificado de estudios.
















