El 8 de agosto de 2010 Patronato puso primera en el profesionalismo. Ese día recibió a Belgrano de Córdoba, uno de los equipos más populares del fútbol del interior, por el campeonato de la Primera B Nacional. La fiesta fue redonda en barrio Villa Sarmiento. El Rojinegro se impuso por 2 a 0 sobre el Pirata cordobés.
Patronato: el Indio que entró en la historia Rojinegra
Por Matías Larraule
Las emociones llegaron en los pasajes finales del encuentro disputado en el estadio Grella. Julio Moreyra, una de las caras nuevas que presentó el dueño de casa en ese pleito, provocó el primer estallido de la jornada al empujar la redonda al fondo de la red a los 80 minutos.
“Gracias a ese gol pude entrar en la historia de un club tan lindo y tan grande como Patronato”, resaltó el Indio, en diálogo telefónico con Ovación desde Córdoba. “Le habían echado dos jugadores y se habían metido atrás. No había forma de hacerle un gol. Pudimos abrir el marcador en una pelota parada. El Chino Urresti envió el centro, cabeceó de sobrepique para que no llegue Olave. Después sobre la hora metimos el segundo para la tranquilidad”, revivió.
Tener enfrente a Belgrano le daba un condimento extra al defensor surgido de la cantera de Instituto de Córdoba. “Antes lo había enfrentado como clásico en Córdoba y todos mis compañeros que son hinchas estaban pendientes de ese partido”,subrayó. “De todos modos jugué siempre de la misma manera. Aparte era el debut de Patronato en el profesionalismo. Estoy feliz de haber convertido en el primer partido de local con toda nuestra gente. La verdad que fue una fiesta”, agregó. El cordobés recordó el clima festivo que se vivió en barrio Villa Sarmiento. “La gente estaba muy eufórica. La misma alegría de haber ascendido llevó a que la vibra sea otra. La gente tiraba buena onda. Era un lindo ambiente. Lo coronamos con triunfo para que todo se de redondito”, describió. Luego recordó un duelo que protagonizó dentro del campo de juego con César Pereyra, uno de los puntas de Belgrano. “Yo voy siempre fuerte, pero leal. Una que otra patadita di. Tuvimos algunos entredichos, pero nada grave”, minimizó, con mucha picardía.
A inicios de 2011 Moreyra armó sus bolsos y emigró a Perú para reforzar el plantel de Universidad San Martín de Porres. “Nunca había jugado Copa Libertadores. Surgió la posibilidad y para mi era importante”, explicó. “Hablé con el presidente (en referencia a José Gómez) y tomé la decisión de rescindir. Se portaron muy bien, no hicieron ningún tipo de problema. Le estoy agradecido al club y al Ruso (Zielinski) por haberme llevado. Patronato es un club muy ordenado, que siempre cumplió. Por algo se mantiene desde hace varios años en Primera”, indicó
La ilusión con pegar la vuelta estuvo presente, pero el segundo ciclo no se concretó. “Hubo una posibilidad de regresar, pero no se dio. Aparte el Negro (Andrade) estaba afianzado. La verdad que la rompió. Terminó en un gran nivel. Lo mismo el Seba Bértoli, que es una fiera. Me puso contento por ellos porque son de la casa, quieren mucho al club. Me alegró que le haya ido bien porque al margen de ser buenos jugadores son grandes personas”, definió.
En un semestre en Paraná Moreyra edificó relaciones que perduran en el tiempo. “Mi paso por Patronato me dejó muchos amigos. Soy un tipo que cae bien, no dentro de la cancha, pero si en el grupo. Me hice amigos de algunos hinchas. Un par de años atrás fui para allá a la casa de un hincha con el que me hice muy amigo y hemos compartido asado, fuimos a pescar. Mantenemos siempre el contacto
Sigue intacto. A los 38 años el fútbol continúa formando parte de su vida. A inicios de 2020 Julio Moreyra se sumó al plantel de General Paz Juniors de Córdoba para disputar el Torneo Regional Amateur. “Venía jugando en Deportivo Colón de Colonia Caroya en la Liga de Río Tercero. Este año no ingresamos al Regional. Ahí me llamaron desde Junior. Jugué ahí hasta el parate por la pandemia. No se como seguirá esto. Si continuaré en Juniors y si regresaré para Deportivo Colón”, relató. El Indio planifica su vida dentro de la industria de la redonda, pero todavía se proyecta con los cortos. “Estoy haciendo el curso de técnico. Me queda estos meses para recibirme, pero no pienso todavía como técnico, sino que tengo el chip de jugador. Entrenó, voy al gimnasio, salgo a correr. Pienso seguir jugando por lo menos un añito más”, señaló. El parate de la actividad no motivó un descanso en su preparación. Moreyra se alista para el regreso de la actividad. Quiere que el final de su ciclo sea dentro de un escenario de juego. “Uno se puede caer de la cabeza cuando no juega, pero tengo mucha voluntad. Cuando no se podía ir al gimnasio entrenaba todos los días en mi casa. Espero que esto pase rápido para volver a entrenar porque le voy a seguir metiendo. El retiro se dará por decisión propia y no por esta pandemia”, cerró.

















