Iván Gullo cumplió uno de los grandes objetivos de su carrera y se consagró campeón sudamericano de fisicoculturismo. El paranaense se quedó con el primer puesto en la categoría hasta 65 kilos de la 51ª edición del Campeonato Sudamericano de Fisicoculturismo y Fitness IFBB que se desarrolló en Buenos Aires.
El paranaense Iván Gullo es campeón sudamericano
El fisicoculturista se quedó con el título en la 51ª edición del campeonato sudamericano. Ahora, se prepara para el Mundial que será en España.
Por Alan Barbosa
UNOER/ Alan Barbosa
Iván Gullo, paranaense campeón del Sudamericano de fisicoculturismo.
El atleta entrerriano llegó a la competencia después de una preparación extrema. Tras finalizar segundo en el Campeonato Nacional, recibió el llamado de la Federación Argentina para competir en una categoría inferior a la habitual. Aceptó el desafío y, en apenas 10 días, tuvo que pasar de unos 80 kilos a los 65 exigidos para el pesaje.
En diálogo con UNO, Gullo contó cómo atravesó ese proceso y reconoció que fue “el desafío más grande” de su vida. “La pasé mal, digamos. Pero este deporte es todo cabeza. Necesitás concentrarte, no pensar en nada, literalmente”, explicó el fisicoculturista paranaense, todavía procesando el título obtenido en Buenos Aires.
La categoría habitual de Gullo es culturismo senior hasta 70 kilos. Sin embargo, luego del segundo puesto conseguido en el Nacional, la Federación Argentina le propuso bajar hasta los 65 kilos para competir en el Sudamericano. En diez días debía reducir 15 kilos para poder presentarse en la nueva categoría.
“Recibo un llamado de la Federación Argentina diciéndome que me pase hasta 65 kilos, pero por una cuestión de ayudarme en realidad, para definirme más”, relató. Según explicó, los jueces argentinos consideraban que en esa categoría podía tener posibilidades de ganar, aunque en el Sudamericano debía medirse con representantes de distintos países.
La preparación fue exigente. Durante nueve días basó su alimentación en tararira y zapallito y, ya en Buenos Aires, realizó una jornada en la que consumió 30 claras de huevo. Además, pasó más de 24 horas sin tomar agua para llegar al peso requerido.
El momento del pesaje también tuvo su cuota de tensión. Gullo necesitaba marcar 65 kilos y todavía tenía unos 200 gramos por encima. Para conseguirlo realizó media hora de cardio y finalmente logró ingresar en la categoría “clavado” en los 65 kilos.
Una vez superado el pesaje comenzaba el verdadero desafío. En el fisicoculturismo, explicó Gullo, no alcanza con presentar un físico trabajado. La manera de mostrarlo sobre el escenario también resulta determinante. “Si vos no sabés mostrar tu cuerpo arriba del escenario, perdés. Por más que tengas el mejor cuerpo”, explicó.
Los jueces evalúan distintos aspectos durante las comparaciones: las poses, el físico, las transiciones entre una posición y otra y la manera en que el atleta se desenvuelve sobre el escenario. En una competencia sudamericana, además, las comparaciones pueden extenderse durante varios minutos.
Gullo destacó especialmente la importancia de la confianza. Para él, el atleta debe demostrar que trabajó para estar en ese lugar y que puede defender su preparación frente a competidores de otros países.
Revancha post-ecuador
El campeonato conseguido en Buenos Aires también tuvo un significado especial por lo ocurrido un año antes. En 2025, Gullo viajó a Ecuador para disputar el Sudamericano y terminó dentro de los cinco mejores de su categoría.
Aquella actuación, sin embargo, le dejó una sensación que utilizó como impulso para la siguiente preparación. “Como que te queda la sensación amarga de decir: no pude”, recordó.
Esta vez, el resultado fue diferente. El ecuatoriano que lo había superado en aquella competencia terminó tercero en Buenos Aires, mientras que Gullo se quedó con el primer puesto y un peruano ocupó el segundo lugar. “Después de tanto laburo, lograrlo es como decir: pucha, literalmente hice un buen trabajo”, expresó.
El color de un campeón
Quienes vieron las imágenes posteriores a la competencia pudieron observar a Gullo con el cuerpo completamente pintado y con un particular brillo en la piel. El deportista explicó que utiliza Pro Tan, una pintura que aplica en varias capas antes de competir.
En los torneos internacionales, la pintura comienza a utilizarse incluso desde el pesaje. En el escenario, además, se aplican productos que ayudan a resaltar la vascularización del físico bajo las luces.
Todo forma parte de la presentación que los jueces observan durante la competencia.
Iván Gullo ya piensa en el mundial
El título sudamericano le permitió a Gullo clasificarse al Mundial, que se desarrollará entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre en Santa Susanna, España.
El paranaense sabe que tendrá poco tiempo para disfrutar del logro. Llegó a Paraná después de la competencia y apenas tuvo un permitido en su alimentación antes de retomar la dieta.
“Todavía como que lo estoy procesando”, reconoció. En su departamento tiene el trofeo que consiguió en Buenos Aires y aseguró que todavía le cuesta asimilar que finalmente pudo alcanzar el objetivo que perseguía desde hacía tiempo.
Pero mientras intenta disfrutar del campeonato, también comenzó a pensar en el próximo desafío. El viaje a España representa un nuevo esfuerzo económico para el deportista, que explicó que buena parte de los gastos de esta disciplina deben ser afrontados por los propios atletas. “Este deporte te lo tenés que bancar vos. Tenés colaboración, ayuda de nadie, es pulmón y sacrificio”, sostuvo.
La Federación Argentina analiza qué parte de los gastos podrá cubrir, mientras Gullo deberá reunir el dinero restante para los pasajes y el alojamiento.
El atleta también quiso destacar el acompañamiento que recibió durante este proceso. En ese sentido, agradeció al presidente de la Cámara de Diputados de Entre Ríos y a todo su equipo por el respaldo brindado para poder desarrollar su carrera deportiva, especialmente por el acompañamiento y las licencias que le permitieron afrontar sus compromisos competitivos.
El campeón sudamericano ya volvió a entrenar y retomó su preparación. El próximo objetivo está claro: llegar a Santa Susanna y representar a Paraná y a la Argentina en el Mundial.



















