Con apenas 18 años, Camila Pérez dio uno de los pasos más importantes de su joven carrera deportiva. La armadora surgida en Paracao atraviesa sus primeros meses como jugadora de River Plate, club con el que disputa la Liga Argentina Femenina, la máxima categoría del vóley nacional.
De Paracao a River: el salto grande de Camila Pérez
Con 18 años, la armadora Camila Pérez dejó Paraná, se mudó a Buenos Aires y vive sus primeros partidos en la Liga Argentina Femenina con River Plate.
Por Alan Barbosa
De Paracao a River: el salto grande de Camila Pérez.
El salto no es menor: dejó Paraná, su entorno cotidiano y el club que la formó para sumarse a una estructura de élite, con exigencia diaria y competencia permanente. El Millonario ya tuvo su estreno en la temporada ante Bahiense del Norte, en Bahía Blanca, encuentro que terminó con derrota por 3-1 en sets. Más allá del resultado, el estreno marcó el inicio oficial de una nueva etapa para la armadora, que comenzó a sumar minutos y a adaptarse al ritmo de la Liga.
El calendario inmediato tampoco da respiro: el equipo afrontará una seguidilla ante Gimnasia y Esgrima La Plata y Estudiantes, dos rivales de peso en el certamen. Este jueves enfrentarán a las Triperas y el domingo a las Pincharratas.
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El arribo de Camila a River no fue improvisado. La posibilidad ya había aparecido en 2024, cuando recibió el llamado para integrar el plantel durante toda la temporada. En aquel momento, con la escuela todavía en curso y ante un cambio total de vida, la decisión fue esperar. Un año después, con mayor madurez personal y deportiva, el Millonario volvió a abrirle las puertas y la armadora entrerriana no dudó en asumir el desafío.
El cambio fue profundo. Dejar Paraná, la familia, los amigos y el club que considera su segunda casa implicó un impacto personal importante, pero también una oportunidad de crecimiento. No fue su primera experiencia fuera de la ciudad: en 2023 vivió en Bahía Blanca para jugar la Liga A2 con Bahiense del Norte, donde logró el subcampeonato y el ascenso. Además, ya había tenido rodaje con selecciones en torneos preparatorios para competencias internacionales.
En River, Pérez se encontró con un grupo competitivo y abierto. Los primeros entrenamientos estuvieron atravesados por los nervios lógicos del debut en un contexto nuevo, pero la integración fue rápida. La presencia de varios refuerzos facilitó la adaptación y permitió que el proceso fuera más natural, tanto dentro como fuera de la cancha.
Las diferencias con el día a día en Paracao son claras. En Núñez, la exigencia es constante: entrenamientos todos los días, objetivos a corto plazo, alta intensidad y competencia interna permanente. Un escenario distinto al que vivía en la liga local, donde el trabajo formativo era sólido, pero con otra lógica. La Liga Argentina Femenina impone un ritmo que obliga a estar siempre preparada.
Camila Pérez en el entrenamiento de River
Más allá de lo deportivo, la experiencia también la desafía en lo personal. Mudarse, adaptarse a una nueva ciudad y construir rutinas lejos de casa no es sencillo, pero Camila lo tomó como una oportunidad para ganar independencia y madurar. El acompañamiento de su familia, aunque sea a la distancia, fue clave en ese proceso.
En diálogo con UNO, Camila Pérez repasó cómo se dio su llegada al Millo y el significado de este paso en su carrera. “La primera vez que apareció la posibilidad fue en 2024, pero era muy chica y tenía que cambiar todo de golpe. Preferimos esperar a que termine la escuela. Ahora, con más edad, River me volvió a abrir las puertas y sentí que era el momento de dar un salto de calidad”, explicó la armadora de 18 años.
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Sobre su salida de Paracao, fue clara: “Siempre es duro dejar el club que te vio crecer. Es como mi segunda casa, pero son decisiones que los deportistas tenemos que tomar para seguir mejorando. Me voy agradecida y feliz”. También destacó el acompañamiento constante de su entorno: “Dejar la ciudad y a mi gente cuesta, pero siempre están presentes”.
Respecto al debut en la Liga, Pérez lo definió como una experiencia de aprendizaje. “Era el primer partido, los nervios se sintieron y eso influyó. Más allá de la derrota, sacamos conclusiones y ahora el foco está en corregir errores”. En lo personal, valoró haber podido sumar minutos: “Me ayudó a empezar a adaptarme al ritmo y a la dinámica de la competencia”.
De cara a lo que viene, la armadora remarcó la seriedad con la que el plantel afronta cada compromiso. “Sabemos que los rivales son duros y el calendario es ajustado. Tratamos de aprovechar cada entrenamiento y crecer partido a partido”. Camila no duda al hablar de lo que le dejó Paracao. “Me dio una base muy sólida, en lo técnico y en lo humano. Me formó en la disciplina, el compromiso y valores que hoy me permiten estar a la altura de este desafío”. Sobre su presente en River, no lo vive como un punto de llegada. “Lo siento como un escalón más. Es un paso importante, pero esto recién empieza. Siempre hay más para aprender y seguir creciendo”, concluyó.
Con apenas 18 años y un presente que la encuentra en la élite del vóley argentino, Camila Pérez empieza a escribir un nuevo capítulo de su carrera, con raíces firmes en Paraná y la mirada puesta en lo que viene.




















