Al pésimo momento deportivo que vive Patronato, se sumó el episodio de tinte policíaco ocurrido en la tarde del miércoles: un grupo de personas se acercó al entrenamiento para advertirles a los jugadores que reviertan la situación, no en los mejores términos. Para algunos de quienes estuvieron allí se trató de un claro "apriete" de la barra, mientras que para otros fue un "mensaje".
Apriete en Patronato: versiones, interna y "lo que piensa la gente"
Por José Amado
Según publicó Análisis Digital este jueves, fueron unas 40 personas las que ingresaron al predio aprovechando que no había personal de seguridad e insultaron a los futbolistas que se encontraban iniciando la práctica a las órdenes del interino Graciani, acompañado por Marcelo Candia y Martín De León. La irrupción de estas personas identificadas con la barra de Patronato se produjo una vez que el Walter Otta pasó a saludar a los jugadores al vestuario luego de ser recibido por el presidente Oscar Lenzi, el vicepresidente Dante Molina y el gerente del club Gustavo Abdala. La práctica quedó a cargo de Graciani y fue allí, sin más testigos que personal de prensa del club, que se produjo este lamentable episodio.
UNO consultó a allegados a la barra que confirmaron el suceso aunque le bajaron el precio en cuanto a que sostienen que los muchachos fueron a llevarle "el mensaje de lo que piensa la gente", y agregan: "Si parea ellos es una amenaza, es cosa de ellos".
“Donde no metan los vamos a c… a trompadas. Los vamos a buscar a sus casas”, se informó acerca de lo que le dijeron a los jugadores. Lo cual coincide con lo que informaron a UNO acerca de la situación que se venía caldeando en la hinchada por el rendimiento de algunos futbolistas.
La cuestión, para quienes conocen de cerca los movimientos de la barra, tampoco fue algo tan espontáneo y los más suspicaces leen la situación en el contexto deportivo, político y las secuelas económicas: quién se hacer cargo de este momento tras la derrota con Melgar en la Libertadores, el armado de una posible lista de unidad para las elecciones de agosto y la herencia que deja Walter Otta con algunos jugadores de sueldos importantes.
Sobre lo primero, en el entorno del club algunos consideran que la "visita" a los jugadores saca de foco a los dirigentes, principalmente a Lenzi, quien fue el blanco de los insultos desde las tribunas en los últimos partidos.
Sobre lo segundo, sostienen que nadie se anima a decirle a Lenzi que debe dar un paso al costado y abrir paso a una lista de unidad encabezada por algunos de los otros dirigentes del club, acompañados por quienes fueron oposición en las elecciones pasadas, que fueron las primeras realizadas en la historia de Patronato.
Sobre lo tercero, el apriete de la barra también es leído por algunos como una "invitación" a algunos futbolistas a seguir el camino de Otta, para evitar erogaciones importantes del club al momento de rescindir contratos.
Más allá de las conjeturas, este episodio vuelve a poner en escena a la barra de Patronato, que desde un tiempo a esta parte no había protagonizado hechos violentos como en otras épocas. Hoy, la Barra Fuerte se encuentra dirigida por Alan Barrientos, hijo de Petaco, quien fuera asesinado el pasado 18 de marzo en Colonia Ensayo. También hay otros sectores minoritarios pero con presencia. Lo que siempre se supo en el mundo Patronato es que la barra nunca actúa sola y su aparición siempre resulta pertinente a algunos intereses.

















