Falleció el cantautor victoriense Octavio Osuna, impulsor de proyectos artísticos que marcaron un hito en el género litoraleño. El deceso se produjo el domingo a la noche. Osuna tenía 80 años.
En 2014 fue homenajeado en el Senado de la Nación y ese mismo año se le hizo entrega a Octavio de un Premio a la Trayectoria por parte de Diario UNO (en la 10ª edición de los premios Escenario).
En 2017 Diario UNO le realizó una entrevista, que fue publicada en el Suplemento Aniversario: Octavio Osuna: con la música en el alma y Victoria en su corazón
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Desde muy niño tuvo un estrecho vínculo con la música, integrando conjuntos con sus hermanos, entre ellos el afamado cantor de tangos Osvaldo Ribó (Andrés Bartolomé Osuna). Radicado en Buenos Aires para cumplir con el servicio militar, integró diversos conjuntos folclóricos y de música melódica como Los Arrieros Cantores y El Trío Azul. En 1980 se incorporó al trío de Antonio Tarragó Ros. En esta etapa compartió escenarios y grabaciones por espacio de seis años, participando de los discos Chamamecero, Tarragoseando y Pueblero de allá ité para el sello Philips. En estos registros Octavio puso su prodigiosa voz en inolvidables interpretaciones de obras como Camino del arenal, Sinecio el barrilero, Flor de chajarí y Romance pueblero, entre otras.
En 1985 fue convocado por Raúl Barboza para integrar su conjunto iniciando una exitosa etapa junto al acordeonista bonaerense con giras nacionales e internacionales. Con Barboza grabó para el sello Cabal el disco Boliche de pueblo chico.
El director de Gestión Cultural de la Provincia, Germán Andrés Gómez, manifestó: "Queremos estar presentes en esta hora tan dolorosa. Queremos acompañar especialmente a su familia y amigos, con un abrazo prolongado y nos ponemos a su disposición".
"Lamentamos la pérdida de una voz tan valorada y nuestra, que giró por el mundo llevando nuestra música. Don Octavio Osuna de la ciudad de Victoria, a la que siempre llevó en sus versos, 'Victoria mi ciudad... A mi Dios le pido de morir aquí'. Se va a extrañar su carisma, su voz que nos envuelve y emociona", remarcó Gómez.
Por otra parte, señaló: "Cuando un artista del pueblo fallece, tenemos la gracia de no quedarnos con las manos vacías, pues contamos con su entrega, y su voz en la memoria sonora de nuestra tierra".





























