Con apenas 10 años, la joven cantora comienza a escribir su propia historia dentro del folklore argentino. Nieta de Daniel Toro e hija de Facundo Toro, Esmeralda dialogó con UNO sobre sus expectativas frente a un futuro musical donde conviven proyección y tradición familiar.
Esmeralda Toro: una voz joven en el mapa vivo del folklore argentino
Con apenas 10 años, la joven cantora comienza a escribir su propia historia dentro del folklore argentino.
Esmeralda Toro: una voz joven en el mapa vivo del folklore argentino
El folklore no reconoce fronteras provinciales cuando la canción es genuina. Circula, se comparte y se resignifica en cada escenario del país. En ese mapa cultural en permanente movimiento, Entre Ríos ocupa un lugar histórico como territorio de encuentros, festivales y nuevas voces. Allí, donde la tradición convive con la proyección, emergen artistas que dialogan con todo el país. Una de ellas es Esmeralda Toro.
Pequeños pasos
Recorrido
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Con apenas 10 años, la joven cantora comienza a escribir su propia historia dentro del folklore argentino. Nieta de Daniel Toro e hija de Facundo Toro, Esmeralda sostiene que “La música siempre estuvo en mi vida”, dice con naturalidad. “Pero también me enseñaron que hay que estudiar, respetar lo que uno hace y disfrutarlo”.
Su recorrido reciente la tuvo como protagonista del ciclo “La Peña en tu Ciudad”, impulsado por la Municipalidad de Córdoba, una experiencia que reafirma el carácter itinerante del folklore: canciones que nacen en una provincia y se proyectan hacia otras, encontrando nuevos públicos y sentidos. De ese ciclo quedó registrado un disco oficial donde Esmeralda interpreta “Córdoba en Otoño”, disponible en plataformas digitales.
“Cantar para la gente es lo que más me gusta”, cuenta. “Después de los nervios, siempre viene la emoción”.
Ese diálogo con el público es una de las claves que vuelve relevante su proyección en escenarios de todo el país, incluidos los festivales y espacios culturales del Litoral, donde la música popular mantiene una relación viva con las nuevas generaciones.
La formación artística es otro de los pilares de su camino. Esmeralda estudia en la escuela de Valeria Lynch, donde fue distinguida con el Lynch Award como mejor artista integral entre sedes de Argentina y Uruguay. “No me lo esperaba”, recuerda. “Pero me dio muchas ganas de seguir aprendiendo”.
Ese aprendizaje hoy se amplía hacia el plano internacional. Representará a Córdoba en la final nacional de la Performer Cup en Buenos Aires, certamen regulado por la FIPASS. De avanzar, accederá al Mundial que se realizará en Italia, con transmisión oficial de la RAI.
Además del canto, su rutina incluye el patín artístico: es federada e integra el seleccionado cordobés. Disciplina, entrenamiento y constancia atraviesan su día a día, valores que también dialogan con el deporte y la cultura entrerriana, históricamente ligada al esfuerzo colectivo y al trabajo sostenido.
Familia
Nada de este recorrido sería posible sin el acompañamiento familiar. Facundo Toro acompaña con orgullo el crecimiento artístico de su hija, confiando en un esquema familiar donde cada rol se complementa con respeto y diálogo. En un momento de plena consolidación de su carrera y con una agenda artística activa y reconocida, deposita plena confianza en el criterio y la presencia cotidiana de su madre Romina Gregorio, quien sostiene de manera cercana el cuidado emocional y humano que requiere esta etapa. Ese equilibrio compartido permite que Esmeralda crezca contenida, acompañada y con los pies firmes en la tierra.
El acompañamiento familiar que rodea a Esmeralda es amplio y diverso. La joven artista forma parte de una familia numerosa, con muchos tíos que acompañan y siguen de cerca su crecimiento, reflejo de un entramado afectivo sólido y presente. En esta nota se mencionan particularmente a Claudio Toro y Daniela Toro, por ser quienes mantienen un acompañamiento más cercano en esta etapa de su desarrollo, sin que ello implique dejar de lado el apoyo del resto de la familia.
A esa trama generacional se suma Milenka Asis Toro, hija de Daniela, quien comparte con Esmeralda casi la misma edad y comienza también a transitar sus primeros pasos artísticos como guitarrista. Un dato que refuerza una idea central: el linaje Toro sigue creciendo, no solo como herencia, sino como un presente vivo que se proyecta hacia el futuro. “Ellos están siempre conmigo”, dice Esmeralda. “Me acompañan y me cuidan mucho”.
Futuro
Ese sostén se articula con el trabajo de Púlsar Producciones, espacio que concibe la producción artística desde una mirada federal, entendiendo que los nuevos talentos no pertenecen a una sola provincia, sino al entramado cultural del país. La productora, dirigida por Esteban Lerati, trabaja con una lógica de desarrollo a largo plazo, priorizando identidad, formación y circulación territorial.
“El folklore crece cuando las provincias dialogan entre sí”, explica Lerati. “Entre Ríos es parte fundamental de ese circuito cultural que recibe, acompaña y proyecta nuevas voces”.
El sueño de Esmeralda es simple y profundo. “Me gustaría cantar algún día en Cosquín”, confiesa. Mientras tanto, su voz ya empieza a viajar, encontrando en cada territorio —también en Entre Ríos— un lugar posible para seguir creciendo.




















