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Enzo Demartini: "Mi objetivo es buscar desde la música del litoral algo nuevo con un sonido propio"

El acordeonista Enzo Demartini, que vive en Buenos Aires, ha compartido escenarios con el Chango Spasiuk. Sus búsquedas sonoras combinan música del litoral y electrónica

Domingo 14 de Noviembre de 2021

El joven músico paranaense Enzo Demartini desde chico ha mantenido un vínculo estrecho y especial con la música del litoral. Tiene 23 años y desde los 7 se aferró al acordeón, instrumento que lo acompaña hasta hoy en día. Sus padres, Roberto Demartini y Mirta Gareis, lo acompañaron en cada uno de sus proyectos, y es así que con tan sólo 8 años tuvo su primer grupo musical. Actualmente, el acordeonista vive en Buenos Aires en virtud de continuar formándose y explorar nuevas fusiones de sonidos. El Chango Spasiuk no sólo es un referente en su carrera, sino que además ha sido su profesor y con quien ha compartido escenarios. Profeta en su tierra, el joven también ha logrado deleitar con sus fusiones de música litoraleña y electrónica a los paranaenses. Recientemente se presentó en la capital entrerriana en el marco de un evento en la Costanera Baja. Sobre todo ello, Demartini dialogó con la revista Tuya! y brindó detalles acerca de sus objetivos en materia musical y sus búsquedas sonoras.

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Enzo Demartini:

Enzo Demartini: "Mi objetivo es buscar desde la música del litoral algo nuevo con un sonido propio"

—¿Cuándo comenzaste a tocar el acordeón?

—Empecé a los 7 años y mi idea en un principio era tocar el bombo, porque generalmente a la hora del almuerzo estaba molestando con los cubiertos haciendo percusión. Sin embargo, el profesor al que fui a tomar clases no enseñaba a tocar el bombo y como mi papá tenía guardado un acordeón en el ropero tomé ese instrumento. De hecho mi papá, Roberto Demartini, tomó clases de acordeón pero dejó porque según cuenta él no le dieron los dedos (risas). Ahí comencé a tocar el acordeón con Marcos Toledo, quien fue mi profesor por muchos años, hasta los 14 aproximadamente. Después él se fue a otro lugar por otras circunstancias pero me quedó muchísimo de sus enseñanzas tanto en materia musical como en cuestiones de la vida en general.

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—¿A qué edad tuviste tu primer grupo?

—A los 8 conformé mi primer grupo que se llamaba Enzo Demartini, llevaba mi nombre y recorrimos lo que es la zona de Paraná Campaña bastante tiempo. Íbamos mucho a Cerrito, porque dos de los chicos que tocaban la guitarra eran de allá, y lo que abordábamos era la música del litoral. Mi abuelo materno tocaba el acordeón –verdulera– con la que comencé yo y siempre las raíces del litoral estuvieron presentes como así también la música alemana. Luego, a los 9 años grabamos un disco que fue mi primer material.

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El primer grupo del acordeonista paranaense fue Enzo Demartini.

El primer grupo del acordeonista paranaense fue Enzo Demartini.

—¿Qué te movilizó a irte a vivir a Buenos Aires?

—Cuando terminé la escuela Secundaria a los 18 años me vine a vivir a Buenos Aires a estudiar a la UBA la Licenciatura en Musicoterapia. Empecé a cursar y luego comencé a trabajar en una obra de Teatro con el reconocido actor Pablo Alarcón, lo cual para mí fue una gran oportunidad y una nueva experiencia de laburar en una obra de teatro, algo que no había hecho hasta el momento. Más allá de esto, siempre volví a Paraná a tocar porque también tengo mi grupo que me acompaña y siempre estamos en alguna peña o festival.

—Además de la obra de teatro, ¿qué oportunidades se te presentaron en Buenos Aires?

—En 2017 comencé a tocar con Francisco Cuestas que también fue una gran oportunidad para mí para poder pasar por diferentes escenarios del país y para aprender. Le agradezco a él porque fue una persona fundamental en mi camino musical. Luego seguí en Buenos Aires y armé un proyecto de música del litoral tocando en diferentes lugares y tratando de llevar la música de Entre Ríos a otros espacios.

—¿Considerás que estar allá estos años te permitió crecer musicalmente?

—Para mí es un gran desafío estar en Buenos Aires tratando de crecer musicalmente y siempre teniendo en cuenta las raíces, pero también tratando de generar algo nuevo. Siempre me gustó lo que sea renovador hablando musicalmente y este año armé un proyecto con un DJ combinando sonidos electrónicos. De hecho, hace poquito estuvimos en Paraná en la Costanera tocando y también significa todo un nuevo desafío que me encanta y me gusta mucho. Actualmente estoy trabajando en este proyecto. Cuando me vengo a la ciudad me encuentro con muchas posibilidades que quizás en Paraná hubiera sido más complicado encontrarlas. El hecho de poder relacionarme acá con grandes artistas y aprender hace que me incline por el momento a seguir viviendo acá.

—¿Cómo fue atravesar la pandemia?

—El año pasado durante la pandemia tomé clases con el Chango Spasiuk por Zoom, porque la situación requería que fuera así y eso me marcó muchísimo porque siempre fui admirador del Chango por su música y por la manera de encarar la vida en general, con lo cual me vi muy reflejado en él. El hecho de venirme a Buenos Aires este año me brindó esa posibilidad, también de encontrarme con él y de seguir ayudándome en muchísimas cosas. Tenemos un acercamiento y nos vemos seguido porque estamos haciendo algunos trabajos juntos. El fin de semana pasado estuve tocando con él, que para mí fue un sueño que en su momento quizás veía lejano.

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Enzo Demartini tomó clases con el Chango spasiuk y ha compartido escenarios con él.

Enzo Demartini tomó clases con el Chango spasiuk y ha compartido escenarios con él.

—¿Por qué elegiste la Licenciatura en Musicoterapia y no el Profesorado de Música?

—Desde chico mis padres me llevaban a algunos geriátricos y centros de día y siempre me gustó ese ámbito donde se pudiera utilizar la música para mejorar la calidad de vida de las personas. Entonces recuerdo que cuando fui al hospital de la Escuela Hogar de Paraná cuando era chico me sentaba en la camilla a tocarle el acordeón a los abuelos. Eso realmente fue reconfortante y siempre me gustó. Cuando me entero de la Licenciatura en Musicoterapia no dudé en ningún momento y me vine a Buenos Aires. Aunque por supuesto sin dejar de tocar en los escenarios y de pensar en armar proyectos, era algo que quería hacer en paralelo. Pasado el tiempo, luego de cursar la carrera, decido dar un paso al costado porque me di cuenta de que lo que más me interesa en el presente y para el futuro es seguir creciendo desde la música, ya más como artista y no tanto desde la terapia.

—Tu familia cumple un rol fundamental en acompañarte.

—Justamente hoy se me vinieron muchas imágenes a la cabeza de lo que fue el fin de semana tocando junto al Chango Spasiuk, y también un montón de situaciones donde mi familia siempre estuvo apoyándome. De mi familia en general pero por ahí un poco más en concreto de mi papá, que me acompañó de chiquito. Las veces que íbamos a tocar y viajábamos lo hacíamos en un Falcon y todos esos momentos se me vinieron a la cabeza porque sin el apoyo de mi familia nada de esto hubiera sido posible. Estoy muy feliz y agradecido.

—Uno de tus proyectos actuales es el de la fusión de la música del litoral con sonidos electrónicos. Ahora bien, ¿por qué caminos tenés pensado transitar en materia musical?

—Bueno con este proyecto actual pienso seguir. Junto con Juan José Frías estamos grabando algunas canciones para lanzar y tengo aparte un proyecto que estamos armando con un guitarrista, pero que es más tradicional. Además, me encanta tocar tango y acá en Buenos Aires es un género muy rico.

—¿Cuáles son tus objetivos actuales?

—Mi objetivo es tratar de estar en una constante búsqueda desde la música del litoral pero tratando de generar algo nuevo y buscando algún sonido propio, lo cual lleva muchísimo tiempo pero estoy con muchas ganas de seguir transitando este camino. Considero que no hay que encerrarse en un género, sino que de todos sacar algo. Me gusta mucho el jazz y ahí estoy armando algunas cosas que pueden sonar raras pero es una búsqueda.

—Si uno saca la cuenta, has pasado gran parte de tu vida vinculado a la música. Unos 15 años al menos.

—Sí, y he pasado por diferentes momentos. La música ha sido lo que me ha mantenido en pie en muchísimas circunstancias y por ello estoy totalmente decidido de continuar. Uno puede tener un montón de problemas, pero cuando agarro el acordeón la sensación es que todo va a estar bien y siempre insisto que hay que perseguir los sueños. Eso creo que es clave.

—Paraná, pese a la distancia, te tiene en cuenta para sus actividades. Eso es un punto positivo.

—Sí, hace poquito que volví y pasamos una tarde maravillosa en la Costanera Baja con el programa Activá, por lo cual estoy muy agradecido con la Municipalidad por permitirme demostrar en lo que vengo trabajando. A Paraná siempre quiero y voy a volver porque la música me lleva para allá y obviamente la familia y amigos.

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Enzo Demartini participó hace pocas semanas en una actividad de Activá 21/22 en Paraná

Enzo Demartini participó hace pocas semanas en una actividad de Activá 21/22 en Paraná

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