Escenario
Miércoles 28 de Noviembre de 2018

"Babilonia", historia de las sempiternas mezquindades de nuestra sociedad

La Morisqueta Teatro estrena "Babilonia. Una hora entre criados", de Armando Discépolo, dirigida por Claudia Zaragoza

La Morisqueta Teatro estrena la obra Babilonia. Una hora entre criados, un clásico vigente de Armando Discépolo escrita en la década de 1920. La cita es este sábado, a las 21, en el centro cultural La Hendija (Gualeguaychú 171, de Paraná).
Miles de inmigrantes arrojados de Europa tras la quiebra de sus ilusiones llegan a Buenos Aires, ciudad que les ofrece la aceptación de un trueque humillante; un trueque que genera un fuerte contraste con los sueños de "hacerse la América". En el sótano de una casa de nuevos ricos, un grupo de inmigrantes desesperados pugna por salir de ese abajo, en patético accionar, buscando el arriba. Paradójicamente los dueños de esa casa son personas que fueron pobres como estos criados.
"Es un texto de Discépolo que estamos contentos de poder llevar adelante, es un enorme desafío para mí y para el grupo, porque es uno de los autores más representativos de la dramaturgia nacional. Y lo importante de él es que sigue vigente todo de lo que habla, desgraciadamente son problemas que no se han superado", dijo a Escenario Claudia Zaragoza, directora de la puesta.
Discépolo con su descarnada mirada nos mete en ese oscuro submundo, una cocina cambalache donde todo se junta, se mezcla y se apila. Una visión despiadada de la realidad de entonces, que no es muy diferente a la que periódicamente nos vemos forzados a padecer fruto de la inescrupulosidad de quienes avanzan en su voracidad por tener, aún a costa de la miseria general.
"Hay criollos, italianos y españoles que conviven en ese espacio, con los recuerdos de su país, de su pasado que tanto añoran. Y hay muchos roces entre ellos, también algunos amores. Ellos están en un pozo pero no logran unirse para salir de ahí y levantar la cabeza", comentó, por su parte, la actriz Grisol Polter.
Desclasados, desmadrados y hambrientos de esperanza, los criados compiten a cualquier precio por una Babilonia construida a sudor, hambruna y desprecio por el otro. En este sentido, Zaragoza destacó: "Ellos, como pasa con nuestra sociedad actual, siguen con sus pequeñas mezquindades, sus envidias, esperando que el otro nos comprenda, pero sin intentar comprender al otro. Lo vimos el otro día con lo que pasó en el frustrado partido River - Boca; los que están abajo no logran confluir en una visión común. Y esto lo plantea también Enrique Santos Discépolo, el hermano del dramaturgo, en el tango Cambalache".
La obra está escrita en clave de grotesco, tal como era el estilo de Discépolo. Pero la puesta de Zaragoza tiene una vuelta diferente: "Hay una visión un poco distinta, tomamos algunos elementos de Bertolt Brecht y los insertamos. Quizás quienes vayan a ver la obra no conocen a Discépolo ni a Brecht, pero se van a encontrar con una obra que no se centra en el realismo y juega con elementos que hacen que el espectador tome distancia de lo que pasa arriba del escenario y pueda reflexionar".
La Morisqueta Teatro es el taller que desde hace años desarrolla Claudia Zaragoza, en este caso en la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica en el Nivel Avanzados. Y este grupo se caracteriza por presentar obras que signifiquen un desafío a nivel actoral. "El año pasado presentamos La isla desierta, de Roberto Arlt; pero hemos tomado a Marcelo Bertuccio, otro autor argentino, Griselda Gambaro. He tratado de trabajar siempre con dramaturgia que tenga una potencia interesante que les permita crecer a los actores y actrices, para que vean las múltiples posibilidades de la actuación", comentó Zaragoza.
El elenco de Babilonia está conformado por Rodrigo Bertellotti, Bea Domínguez, Griselda Eder, Ana María Luna, Pochi Orbe, Vanesa Parisi, Grisol Polter, Margarita Rivera, María Teresa Szrajber y Daniel Uría. La planta de luces y operación técnica corresponden a Gustavo Morales, la coordinación y confección del vestuario es de Griselda Eder y el espacio escénico y dirección general pertenecen a Claudia Zaragoza.
Sobre el proceso y la dinámica de La Morisqueta, Polter comentó: "Somos 10 integrantes que siempre nos ayudamos, nos aconsejamos entre nosotros; desde lo actoral hasta lo que tiene que ver con el maquillaje, el vestuario, el montaje del escenario. Es un grupo humano muy bueno, hay variantes en la edad pero el rango va de los 30 a los 70 años".
Las funciones serán los días sábado 1 y domingo 2 de diciembre y el sábado 15 y domingo 16 del mismo mes, todas a las 21. El costo de las entradas es de 130 pesos la general y 100 la anticipada, que puede reservarse al 0343 - 155 024599.




Armando Discépolo, creador del grotesco criollo

Destacado director de teatro y autor dramático, Armando Discépolo nació el 18 de septiembre de 1887 en Buenos Aires. Fue el mayor de los cinco hijos de Enrique Santos, un napolitano emigrante y la argentina Luisa De Luchi, hermano del actor, cantante y poeta del tango, Enrique Santos Discépolo.
En 1910 escribió Entre el hierro que sería interpretada por Pablo Podestá, el actor más importante del momento, fue un éxito y desde entonces escribió obras entre las que destacan La torcaza, El novio de mamá, El vodevil, La espada de Damocles y El movimiento continuo.
A partir de 1921 aparecen sus obras más reconocidas donde expone las miserias de un orden social injusto, Mustafá, Giácomo, Muñeca, Babilonia, El organito, Stéfano, Cremona; Relojero fue la obra con la que en 1934 –aunque viviría cuatro décadas más– cerró su carrera autoral.
Todas sus obras comparten atmósferas depresivas y la exaltación de las contradicciones de sus protagonistas, que -tras una máscara de absurda comicidad- sobrellevan un profundo dolor y viven aferrados a un tiempo avasallado por el "progreso" que los asfixia. Discépolo supo mostrar las miserias de un orden social muy despiadado e injusto a través de la pintura de la vida cotidiana de humildes, fracasados e inmigrantes, creando el "grotesco criollo", primera y más auténtica expresión del teatro nacional.
A partir de la década del 40 se volcó a la dirección, eligió obras de otros grandes dramaturgos internacionales como Payró, Tolstoi, Somerset Maugham, Chéjov, Bernard Shaw y Shakespeare, y dirigió a todos los actores de su tiempo.
La muerte lo acomete en plena actividad, a pesar de sus 83 años, el 8 de enero de 1971.

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