Las intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) aumentaron en las últimas semanas y se registraron 133 nuevos casos en todo el país, mientras que, en lo que va del año, el total de eventos notificados asciende a 263 casos, con un índice epidémico acumulado de 2,2.
Monóxido de carbono: hubo 133 nuevos casos de intoxicación en el país
En lo que va del año, las intoxicaciones por monóxido de carbono fueron 263. Hubo incremento en CABA, Buenos Aires, Entre Ríos y Mendoza.
En lo que va del año, las intoxicaciones por monóxido de carbono fueron 263.
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Los casos de intoxicación con monóxido de carbono
El informe brindado por el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) 2.0 señaló que, en comparación con el mismo período de los cinco años previos, se observa un incremento en la notificación producido a expensas de las regiones Centro y Cuyo, principalmente en Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Mendoza, ya que, estas jurisdicciones superaron entre cuatro y ocho veces el valor esperado para este periodo del año.
En tanto, el aumento sostenido en las notificaciones se observa desde 2021, año en el que a la semana epidemiológica (SE) 17 se habían notificado 67 casos por intoxicación de CO, mientras que la región Centro-Sur y algunas jurisdicciones de Cuyo (Mendoza) y NOA (Salta) son las que registran los mayores aumentos del período.
Más detalles de la investigación
Por su lado, en el Noreste de Argentina (NEA), la falta de datos suficientes dificulta el análisis y estas diferencias regionales muestran la importancia de adaptar las estrategias de vigilancia y prevención según el contexto local, según el citado informe publicado en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN).
Además, se indicó que las mejoras introducidas en el sistema de vigilancia permitieron ampliar la cobertura y elevar la calidad de la información registrada, mientras que, para prevenir nuevas intoxicaciones, es clave mantener una ventilación adecuada en los ambientes, controlar periódicamente el estado de los artefactos y asegurarse de que estén bien instalados y funcionen correctamente.
Estas medidas simples, combinadas con una vigilancia activa y una comunicación clara hacia la población, pueden reducir significativamente el riesgo, especialmente en los meses de mayor uso de calefacción.

















