Comenzó a tratarse la Ley Bases en la Cámara de Diputados de la Nación. El oficialismo llega al recinto con la misión de aprobar la norma antes del 1° de mayo, aunque se duda sobre la extensión de la sesión, si habrá cuarto intermedio.
Ley Bases: comenzó el debate en la Cámara de Diputados
Inició el debate de la Ley Bases (232 artículos) y el paquete fiscal (102 artículos). El oficialismo llegó con la misión de aprobarla antes del 1° de mayo
Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados
Los bloques dialoguistas, que en el verano y ahora también insistieron en la necesidad de aceptar modificaciones, trabajaron para llegar al recinto con la certeza de tener los votos no solo para la aprobación en general también para la votación en particular de las dos leyes claves.
Originalmente la ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos tenía 664 artículos por lo que se la denominó Ley Ómnibus. Ahora el dictamen de Bases -que obtuvo más firmas que la vez anterior- tiene 232 artículos.
Está también el paquete fiscal, denominado Medida Fiscales Paliativas y Relevantes, con otros 102 artículos. 332 artículos en total. Será clave entonces lo que vaya a resolverse este lunes en la reunión de Labor Parlamentaria, donde se debatirá la modalidad de trabajo de esta sesión.
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El problema para el oficialismo y lo que se pactó durante el debate de las últimas semanas con las bancadas dialoguistas es que la manera votar será resuelta en Labor, o a la hora de la votación en particular. Recordemos que el martes 6 de febrero, cuando se cayó el debate, el radicalismo había pedido votar por incisos y eso terminó siendo aceptado, recapitula Parlamentario.
Así y todo, es un derecho de todo diputado poder votar o consignar su voto en particular para un artículo puntual. Pero por ejemplo el bloque radical, que ha planteado numerosas disidencias, busca con las mismas “incorporar artículos, no rechazar ninguno”. Sí hay algunas disidencias en particular que pueden formular los diputados individualmente.
Con todo, la realidad es que el reglamento habla de votación “por artículos”. Hay antecedentes de votaciones por incisos, como la del 6 de febrero pasado, pero esta vez Rodrigo de Loredo, el que lo pidió entonces, no lo reclamará.
Varias son las dudas que deberían resolverse este lunes en la reunión de Labor Parlamentaria prevista para las 10 de la mañana. En primer lugar, si las dos leyes se debatirán al mismo tiempo. Es lo deseable para quienes esperan un tratamiento más acelerado. No sería lo más conveniente, legislativamente hablando, pues es mezclar peras con manzanas. Pero dos debates consecutivos son garantía de una sesión maratónica con más de 300 discursos. De la otra manera, los oradores podrían hablar solo una vez, englobando ambos temas. Consultadas diversas fuentes por parlamentario.com, la respuesta fue que no estaba resuelto eso, que lo verían este lunes.
Lo mismo sucede con el cuarto intermedio. La experiencia del verano fue muy loable: pararon por la noche las dos primeras jornadas de debate. Recordemos que la ley de Bases insumió tres días hasta la votación en general: miércoles 31 de enero, jueves 1 de febrero y viernes 2, con votación promediando la jornada. Ahí se resolvió un nuevo cuarto intermedio para la votación en particular, y la sesión se reanudó no el sábado, ni el lunes venidero, sino el martes 6 de febrero. Con el recordado final de la vuelta a comisión.
Si bien es siempre bienvenido no sesionar en horas de la madrugada, el manual legislativo recomienda que para ese tipo de debates no haya interrupciones. No porque vaya a peligrar el quórum -que siempre es un riesgo-, sino porque la reapertura de la sesión implicará un trámite engorroso, en el que volverán las cuestiones de privilegio con las que arrancarán la primera jornada. Y el debate central se prolonga. Pasó en el verano, ¿pero por qué lo aceptó La Libertad Avanza? Porque llegaron al recinto sin tener todo resuelto. Entonces las interrupciones eran para seguir negociando. Ni qué decir en la previa del debate en particular, cuando se decidió aprovechar el fin de semana, aunque se dio la situación insólita de que esos días no se negoció. Terminaron llegando al debate en particular a la buena de Dios, y el resultado era inevitable.
Con todo, se dijo siempre que lo que ese martes 2 de febrero debió pedir el oficialismo era un nuevo cuarto intermedio, no la vuelta a comisión, pero esa ya es historia escrita.
Ahora todo indica que lo que había que resolver se resolvió, lo cual no implica que no vaya a haber sorpresas o diferencias durante la sesión que hagan que hasta pueda darse algún rechazo. Puede pasar, suele pasar.
El oficialismo en general y el Gobierno en particular llegan a este debate mostrando una cuota de pragmatismo que no existió en el primer capítulo de esta historia. Se dio por ejemplo con la reforma laboral. Había originalmente 60 artículos y solo quedaron 17. El radicalismo, autor del texto, insistirá con algunas cosas que había propuesto, pero todo lo que podía generar discordia quedó afuera. Fundamentalmente lo que más le inquietaba a la CGT. Lo justificó Miguel Pichetto este domingo, al señalar que “una reforma profunda laboral” merece un debate especial con ley especial, no metido dentro de otra norma. Y con consultas a todos los sectores, CGT incluida, sobre todo. Haber forzado un tratamiento amplio sobre ese tema hubiese implicado desviar la atención, generar manifestaciones fuera del Congreso y un debate más incierto en el Senado.
Así y todo, la CGT quiere sacar más artículos. Se verá en la votación en particular.



















