A lo largo de la historia, el psicoanálisis sufrió varios mitos y prejuicios como por ejemplo que es un método mucho más profundo que cualquier otra terapia psicológica. El análisis precisamente es su esencia y es desde donde se trabajan los distintos procesos mentales. Cuáles son las diferencias con la psicología y quiénes deberían recurrir al psicoanálisis.
Psicoanálisis y "un método para intervenir la historia"
Por Aldana Martínez
La psicoanalista y licenciada en Psicología, Manuela Mantica, visitó Radio La Red Paraná (88.7) y habló sobre los diversos mitos y prejuicios que hay sobre el Psicoanálisis: "Se podría decir que es un método que interviene la historia. Uno siempre trabaja con la infancia porque está en nosotros", indicó y adjuntó como lema una frase del reconocido psicoanalista argentino, Germán García: Sufrimos más por la madre que no tenemos que por la que tenemos. Y a eso le agrega: "Sufrimos más por la infancia que quisimos tener y no tuvimos, por el gesto que esperamos y no recibimos". En ese sentido, la licenciada plantea que lo que más escucha en el consultorio es todo aquello que como persona se espera y no se recibe: "Nos cansamos de repetir lo que no pasó y eso es lo que analizamos".
Uno de los mitos más comunes es pensar que el Psicoanálisis trabaja y ahonda en lo más profundo de la infancia. Mantica precisa que es todo lo contrario ya que el psicoanálisis trabaja con todo lo que está en la superficie: "Se trabaja con lo que el paciente trae y dice, desde ahí comenzamos". En ese sentido, comentó que el psicoanálisis comienza bajo la pregunta ¿Qué se te ocurre?. El objetivo es que el pensamiento salga del espacio del qué queremos decir o qué le pasa al otro, es decir, empezar a pensar en los pensamientos reales que tenemos y sus causas. Como plantea el poeta entrerriano Arnaldo Calveyra, "Las cosas que me pasaron durante la infancia me están sucediendo recién ahora" y Mantica sostiene que el psicoanálisis sirve precisamente para que uno se entere de eso que se repite sin que nos demos cuenta. "La diferencia con la Psicología es que en el Psicoanálisis no se progresa. No tiene fines terapéuticos, no se propone curar pero eso no quiere decir que no pase. Todos los síntomas cesan después de eso".
"El psicoanálisis es un simulacro y un puente para que resolvamos lo que nos pasa día a día", expresó la licenciada y en cuanto a los tiempos, explicó que constantemente se vive bajo lógicas de tiempos medidos: "Esos horarios son pautados como aquellos espacios en los que somos útiles para algo en particular y el psicoanálisis va a contrapelo de eso", dijo y agregó que es por eso que algunos pacientes no llevan un conteo desde hace cuánto que asisten a la terapia ya que se derriba otro de los mitos fundantes del psicoanálisis y también de la psicología: "Uno analiza y de repente se da cuenta que hace dos años que va y que quiere seguir yendo. Hay una idea de que uno tiene que estar mal para ir al psicoanalista. Es cierto. Pero cuando uno ve que se transforma y se siente mejor se da cuenta que quiere estar cada vez mejor y por eso sigue. Lo que si cambia es la necesidad y demanda de la consulta". En algunos casos ocurre que el paciente no se siente cómodo con su terapeuta y es fundamental que se lo pueda plasmar y no ocultar ya que se pone en juego la confianza: "Esa situación puede destrabar o estar ligadas con otras cosas que te pasaron".




















