Hacia inicios del Siglo XX, los inmigrantes eran los grandes protagonistas ciudadanos. Una ciudad que se iba construyendo con el aporte de ideas, sueños, ideales, costumbres de un grupo masivo de hombres y mujeres que llegaban buscando un futuro más venturoso.
Paraná, 200 años de una ciudad: el deporte forjó su identidad
Clubes, atletas y aficionados protagonizaron una historia de encuentros, pasiones y vínculos que acompañó el crecimiento de la ciudad de Paraná.
Paraná, 200 años de una ciudad: el deporte forjó su identidad.
Españoles, italianos, franceses, ingleses, holandeses, alemanes, polacos, judíos, húngaros, croatas, eslovenos, rusos y hasta turcos, llegaron a Paraná. Muchos de ellos se dedicaron al comercio y a la industria, pero lo social y lo deportivo tomó una preponderancia especial. Fueron surgiendo instituciones deportivas y civiles, que desde un principio estuvieron vinculadas a la práctica del fútbol o del básquetbol, por ese tiempo en forma amateur.
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El tiempo y sus logros les permitieron convertirse en instituciones deportivas importantes y llegaron a tener una actividad deportiva y social preponderante entre sus asociados, instituciones que marcaron etapas y épocas, donde distintos estamentos de la sociedad se agrupaban, no solo para lo deportivo, sino para lo social, lo recreativo, lo institucional.
El interés por la práctica deportiva constituyó desde siempre un motor de asociativismo que, desde las respectivas singularidades, le fueron dando a la identidad paranaense formas de arraigo y sentido de pertenencia. En efecto, los clubes suelen ser ejemplo del espíritu emprendedor que toda comunidad necesita, para sobrellevar las dificultades del presente y para imaginar un mejor porvenir. De a poco, al esforzado sudor de los atletas se les sumó el ansia por encontrarse y socializar, en eventos de camaradería y en reuniones danzantes. Muchísimas historias familiares y de pareja, numerosísimas amistadas, se han forjado bajo la influencia de los clubes. Algunas de las instituciones, por cuestiones que no viene al caso analizar aquí, han tenido un crecimiento sorprendente; han sufrido los avatares de administraciones infelices; y se han repuesto o lo van queriendo hacer, amparándose en el empuje de un pasado de gloria.
Club Atlético Estudiantes
Un primer ejemplo de lo antes mencionado es el caso del Club Atlético Estudiantes que nació el 5 de mayo de 1905, por iniciativa de alumnos del Colegio Nacional de Paraná. Sus comienzos estuvieron directamente vinculados a la práctica del fútbol amateur. El tiempo y sus logros le permitieron convertirse en una de las instituciones deportivas más importantes de la región. A alguno le llamará la atención, pero el club en efecto nació para jugar al fútbol y su primer nombre fue “Estudiantes Foot Ball Club”, hasta mediados de la década del ‘30 que se dejó de practicar dicho deporte y por ende el club fue renombrado como en la actualidad. Su principal deporte actualmente es el rugby, por el cual es reconocido nacionalmente. Desde 1921 contó con espacio físico propio que es donde hoy se encuentra su sede central, en el Parque Urquiza. Entre sus disciplinas que se practican en el club están: rugby, atletismo, basquetbol, golf, hockey sobre césped, natación, softbol, squash, tenis, vóley, gimnasia, pelota paleta y waterpolo, entre otros., sin descuidar la intensa actividad social. Aquí, una fotografía del equipo de fútbol precursor del Estudiantes Foot Ball Club del año 1915, publicada en 1921 y reproducida en 1960.
Otro acontecimiento significativo sucedió en agosto de 1934, un hecho vital que marcó a fuego el rugby a orillas del Paraná. Aunque el Club Atlético Estudiantes fue fundado en 1905, recién en la década del ‘30 empezó a transitar el camino del deporte de la ovalada.
El paranaense Raúl Lucio Uranga fue un artífice clave en esa faceta y según contaban quienes disfrutaron de aquellos días, el por entonces teniente del ejército Jorge Rodríguez Zía, revolucionó al tiempo la capital entrerriana al traer la primera pelota y dar charlas sobre un deporte que hasta el momento era desconocido en diferentes partes del país.
Al poco tiempo, Estudiantes ya contaba con un sólido plantel superior que –así dan cuenta los registros– llevó adelante con triunfo un 19 de agosto de 1934 en Santa Fe su primer cotejo de práctica, ante el equipo principal del Colegio de la Inmaculada Concepción de María, hoy, el Club de Rugby Ateneo Inmaculada (CRAI).
Esa formación paranaense estuvo compuesta por Greenwood, De Felipe, Eguiguren; Queller, Panutto; Rodríguez Zía, Weldford, Rodríguez Vagaría; Uranga; Tessi Zeitúm; Jhonson, Barbagelata, Scheeparsrd y Royle (estos dos ingleses) y Pedro Gallino.
Partido oficial
El primer partido oficial para Estudiantes, no tardó en llegar luego de un ascendente comienzo y fue un hecho que marcó un antes y un después para el rugby entrerriano. Se dio a menos de dos semanas de ese amistoso ante Inmaculada. Tuvo lugar en Paraná, el 30 de agosto de 1934 y se dio frente a Universitario de Rosario. Ese día, cuatro mil personas colmaron la cancha del Parque Urquiza, lo que significó todo un evento deportivo y social para la ciudad. El dato curioso fue que del lado entrerriano jugó Raúl Uranga y por parte del conjunto rosarino estuvo Carlos Sylvestre Begnis. Para 1962, ambos, muy amigos, inauguraron las primeras obras del Túnel Subfluvial Hernandarias -que se inaugurara siete años más tarde-, ya en funciones coincidentemente como gobernadores de Entre Ríos y Santa Fe, en cada caso, en una nueva muestra de unión entre ambas provincias, con una marcada proyección nacional, cuyo legado todavía perdura y lleva de hecho, sus nombres.
La imagen de 1934, refleja la primera formación del equipo de rugby del CAE y los precursores: Burgos, Rodríguez Zía, Churruarín, De Felipe, Panutto, Quellet, Brugo y Uranga.
Las instituciones deportivas se iban fundando y organizaban encuentros barriales, torneos locales y regionales y de vez en cuando, con gran esfuerzo, llegaban a Paraná, los clubes grandes, consagrados por sus méritos deportivos y por el alcance de sus simpatizantes.
Así, en marzo de 1945, llegó a nuestra ciudad el equipo de River Plate, llamada “La Máquina”, y la delantera compuesta por Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau, además de Alfredo Di Stéfano y Amadeo Carrizo.
El automovilismo hacia los años ’30 del siglo XX era una actividad deportiva en auge y en permanente desarrollo y expansión. Había carreras y desafíos de todo tipo, que eran acompañados por un público seguidor y numeroso, que aguardaba el paso de los vehículos, al costado de los caminos. Se realizaban vueltas por distintos puntos del país. No se trataba sólo de formar parte de la competencia, sino que además las propuestas deportivas tenían el objetivo de mostrar paisajes, ciudades, lugares. La nota de esas experiencias es el fervor y el cariño de los aficionados que llegaban a montones. Aquí uno de los tantos automovilistas en la Vuelta de Entre Ríos de 1935.
El deporte, sus clubes, sus protagonistas, sus aficionados y sus logros deportivos fueron verdaderos testigos de una ciudad que fue cobijando sueños, esperanzas, ideales, y que hoy, este año Paraná, cumple 200 años, y así la homenajeamos desde UNO.
Fernando Ponce /Especial para UNO


















