El Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) impulsa “Emociones en Familia”, un programa que busca brindar herramientas concretas para reconocer, comprender y gestionar las emociones dentro y fuera del ámbito familiar. La propuesta, que tuvo su primera experiencia en Paraná durante 2025, retomó este año su recorrido por la provincia. El 6 de agosto comenzó en La Paz y una semana después llegó a Villa Paranacito. Continuará hoy viernes 28 de agosto en Concordia, y el martes 1° de septiembre la propuesta llegará a Paraná. Mientras tanto, desde el programa ya trabajan con la intención de sumar nuevas localidades.
El ciclo "Emociones en Familia" continúa hoy en Concordia y el martes en Paraná
El Copnaf recorredistintos puntos de Entre Ríos, brindando herramientas a familias, docentes y referentes de niños y adolescentes para gestionar las emociones
Por Vanesa Erbes
El Copnaf lleva adelante el Programa Emociones en Familia
Al frente de los encuentros está Lucía Franchi, licenciada en Psicología, especialista en educación emocional, crianza respetuosa y bienestar, y autora junto a Nancy Udrizar del libro “A duelar también se aprende”. En diálogo con UNO explicó que se trata de “un encuentro de dos horas para docentes, familias, referentes de niños y adolescentes que quieran aprender un poquito más sobre las competencias emocionales”.
Las jornadas son teórico-vivenciales y combinan conceptos, dinámicas, intercambio y herramientas prácticas. La intención es que quienes participan no solamente incorporen conocimientos, sino que puedan reconocer qué les sucede frente a sus propias emociones y cuáles de las manifestaciones de niños y adolescentes los movilizan especialmente.
Franchi suele comenzar con un ejercicio que resulta revelador: pedir a los participantes que mencionen emociones. Aunque existen alrededor de 500 términos para describir diferentes estados emocionales, habitualmente aparecen apenas ocho o nueve. “Aprender a acompañar las emociones de los niños y los adolescentes también implica una enorme responsabilidad con uno mismo para poder reconocer nuestras emociones, identificarlas, gestionarlas y no hacer como si no estuvieran y meterlas abajo de la alfombra”, señaló.
Por eso, las capacitaciones incorporan recursos visuales y kinestésicos, además de espacios para preguntas y consultas. La propuesta busca que las herramientas puedan trasladarse después a situaciones concretas de la vida cotidiana.
Propuesta
Uno de los principales ejes del programa es la crianza respetuosa, un modelo que, según Franchi, muchas veces se interpreta de manera equivocada.
Los estilos de crianza cambiaron y, en muchos casos, se pasó de modelos autoritarios a otros que procuran escuchar y respetar las necesidades emocionales de niños y adolescentes. Sin embargo, la especialista advierte que existe una diferencia fundamental entre validar una emoción y aceptar cualquier conducta. “Muchas veces confundimos que validar las emociones es validar el comportamiento”, planteó.
En este marco, explicó: “Un niño puede estar enojado, pero eso no habilita a pegar. Un adolescente puede atravesar una profunda tristeza, pero eso tampoco significa que los adultos deban dejar de poner límites”. Asimismo, subrayó: “Validar las emociones no implica que nosotros vamos a permitir que el niño o el adolescente haga lo que quiera”.
En ese sentido, los límites ocupan un lugar central y no aparecen como una contradicción de la crianza respetuosa, sino como una herramienta de cuidado. “Los límites son una forma de amor”, resumió.
La propuesta también pone el foco en una época en la que las redes sociales y determinados modelos culturales parecen exigir una felicidad permanente. Mostrar éxito, bienestar y una vida sin conflictos puede hacer que las emociones incómodas sean percibidas como algo que debe ocultarse. Para Franchi, ocurre exactamente lo contrario: la tristeza, el enojo, la frustración o el miedo también cumplen una función. “Estamos en un momento de una crisis de salud mental enorme”, sostuvo, y consideró que “aprender a gestionar lo que sentimos ya no es solamente una necesidad, sino una urgencia”.
Sobre este punto, aclaró: “La educación emocional no consiste en pretender estar bien todo el tiempo, ni en contarle a todo el mundo lo que nos sucede. Se trata de escuchar la información que aportan las emociones para poder tomar decisiones”.
El ejemplo del enojo resulta ilustrativo. Si una persona recibe un insulto y siente enojo, esa emoción puede estar indicando que se vulneró un límite. “Si yo la escucho y digo: ‘Uy, estoy enojada. ¿Qué hay de injusto para mí en esto?’. Que me está insultando. Entonces le voy a poner un límite”, explicó.
Cuando la emoción es reconocida y se actúa a partir de esa información, comienza el proceso de regulación.
Emociones frecuentes
Durante los encuentros, una de las emociones que genera más consultas es la frustración, además del enojo y las dificultades para acompañar situaciones de pérdida.
Franchi destaca especialmente la necesidad de contar con herramientas para acompañar los duelos de niños y adolescentes. La muerte y las pérdidas suelen ser temas difíciles para los adultos, que muchas veces no saben qué decir ni cómo abordar el dolor de una infancia.
Esa experiencia también atraviesa su trayectoria profesional y dio origen a “A duelar también se aprende”, el libro que escribió junto a Nancy Udrizar. La obra comenzó a gestarse hace unos 15 años, cuando una de sus primeras pacientes, Rosa, atravesaba un cáncer terminal y le manifestó su preocupación por lo que vivirían sus hijos después de su muerte.
A partir de aquella experiencia comenzó a estudiar los procesos de duelo infantil. Después llegaron otros niños y familias que necesitaron acompañamiento y, con el tiempo, también consultas de amigos y conocidos que preguntaban cómo ayudar a un niño que había perdido a un padre o a otro ser querido. Así surgió la necesidad de convertir ese conocimiento en una herramienta accesible para las familias. “Que haya un instrumento para que las familias puedan leer en un lenguaje muy claro y decir: ‘Necesito acompañar a un niño en una pérdida’”, explicó.
Invitación a la comunidad
Los encuentros de “Emociones en Familia” son gratuitos y están destinados a todas las personas interesadas en conocer más sobre el mundo emocional y adquirir herramientas para acompañar a niños y adolescentes.
No es necesario ser padre o madre. Pueden participar docentes, familiares, referentes comunitarios, personal policial, integrantes de organizaciones y cualquier persona que tenga contacto con infancias y adolescencias.
La inscripción previa permite organizar los espacios, pero no es excluyente. Quienes no hayan podido registrarse también pueden acercarse.
La próxima jornada será este viernes en Concordia, en la Escuela Quiroz, ubicada en Avellaneda 42, de 16.30 a 19. El martes la propuesta llegará a Paraná, en la Facultad Teresa de Ávila de la UCA, en el mismo horario.
Las inscripciones se realizan a través de las redes sociales oficiales del Copnaf, o través del enlace de Inscripcion.
Desde el organismo también proyectan llevar el programa a otros departamentos de Entre Ríos, luego de recibir pedidos de distintas localidades.
En tiempos en los que las exigencias por “estar bien” conviven con situaciones familiares cada vez más complejas, la propuesta pone el acento en una herramienta tan básica como necesaria: aprender a reconocer lo que sentimos para poder acompañar mejor lo que sienten los demás. Porque educar emocionalmente no significa evitar el enojo, la tristeza o la frustración, sino aprender a escucharlos, ponerles nombre y encontrar formas saludables de atravesarlos.

















