El 17 de septiembre se cumplen 132 años del fallecimiento del profesor y diplomático argentino José Manuel Estrada. La fecha conmemora el Día del Profesor, como homenaje a su vida dedicada a la Eduación.
En el día del Profesor, una semblanza de José Manuel Estrada
Se cumplen 132 años del fallecimiento del profesor y diplomático argentino José Manuel Estrada. La fecha conmemora el Día del Profesor, como homenaje a su vida dedicada a la Eduación. La escuela que lleva su nombre en Paraná transita su Centenario. Meses atrás inauguró obras de restauración
Se cumplen 132 años del fallecimiento del profesor y diplomático argentino José Manuel Estrada. La fecha conmemora el Día del Profesor, como homenaje a su vida dedicada a la Eduación. La escuela que lleva su nombre en Paraná transita su Centenario. Meses atrás inauguró obras de restauración
Se cumplen 132 años del fallecimiento del profesor y diplomático argentino José Manuel Estrada. La fecha conmemora el Día del Profesor, como homenaje a su vida dedicada a la Eduación. La escuela que lleva su nombre en Paraná transita su Centenario. Meses atrás inauguró obras de restauración
El 17 de septiembre se cumplen 132 años del fallecimiento del profesor y diplomático argentino José Manuel Estrada. La fecha se conmemora el Día del Profesor, como homenaje a su vida dedicada a la Eduación.
Su deceso ocurrió en en Asunción del Paraguay, en 1894. Había nacido el 13 de Julio de 142, en Buenos Aires. Huérfano desde muy pequeño fue criado por su abuela. Llegó a ser profesor, escritor, educador, periodista, político, erudito y brillante orador.
Su primer trabajo “Memoria sobre el descubrimiento de América", publicado cuando contaba sólo 16 años, le valió los más elogiosos comentarios. Desempeñó numerosos cargos en la enseñanza. Fue director del Colegio Nacional de Buenos Aires. catedrático en la Facultad de Derecho, donde brindó recordadas conferencias.
“Desde las aulas de nuestra querida escuela, que lleva su nombre, han surgido autoridades municipales y provinciales, valiosos profesionales, hombres y mujeres de bien, que han dejado y dejan una profunda huella y han emulando a su patrono, guiados y apoyados por sus maestras y maestros, a través de sus 100 años. Valoremos y honremos el legado de José Manuel Estrada y de los docentes que pasaron y pasan por esta institución -que el 26 de octubre de 2026 cumplirá su Centenario. 100 años esparciendo conocimientos y valores, 100 años formando ciudadanos y ciudadanas reflejos de sus orientadores”, expresó a UNO Guadalupe Edith Badaraco, Promoción 1955 y docente jubilada de la escuela N.º 96, José Manuel Estrada de Paraná.
La filosofía política y moral de Estrada
El pensamiento intelectual y político de José Manuel Estrada, se basaba en la defensa de la ley moral cristiana como base fundamental de la dignidad humana y el orden jurídico.
Ley moral y orden natural
José Manuel Estrada sostenía que la dignidad humana es un atributo intrínseco de todas las personas, cuyo origen radica en el orden natural. Por ello, situó a la ley moral como un principio indispensable e inalterable para cualquier orden jurídico justo, oponiéndose al utilitarismo de Esteban Echeverría y al relativismo moral.
Para Estrada, la ley moral es independiente de las leyes civiles y constituye el fundamento real de la igualdad entre los hombres. Asimismo, afirmó que la moral cristiana es el único sustento filosófico de la dignidad humana, destacando el papel central de la religión en la vida social y los asuntos públicos.
Sobre la Democracia
Como exponente del pensamiento demócrata y republicano, Estrada afirmaba que la base de una república reside en la moralidad de sus gobernantes, advirtiendo que los gobernantes inmorales desembocan en la tiranía.Aunque admitía la posibilidad tomista de una sociedad justa sin democracia, consideraba que esta era el camino más apropiado para la Argentina.
Cuestionó la democracia de partidos e impulsó un sistema respetuoso de la ley moral, de las minorías y de los méritos individuales, rechazando la «tiranía del número». Defendió el sufragio universal frente al voto calificado y distinguió claramente entre los conceptos de «pueblo» y «masa».
Estrada reconoció cuatro principios fundamentales para la democracia:
1. Orden social con armonía de derechos entre las distintas clases sociales.
2. Supremacía de la ley entendida como disposición racional promulgada para el bien común.
3. Subordinación del egoísmo en favor del bien común, sin anular la iniciativa privada ni los derechos individuales.
4. Respeto a las entidades moderadoras, como la Justicia y la Iglesia.
La ciudad, el campo y la inmigración
En su artículo La Campaña (1869), denunció la opresión y marginación del gaucho, quien carecía de propiedad, ahorros y representación política, estando sometido al arbitrio de jueces de paz y comisarios. Para Estrada, la verdadera igualdad democrática exigía elevar el nivel intelectual y moral de la población rural mediante el acceso a la educación pública.
Respecto a la inmigración —asentada principalmente en Buenos Aires y el Litoral—, no compartió el afán de Sarmiento por desplazar a la población criolla o indígena; en su lugar, observó el fenómeno con neutralidad y planteó la posibilidad de la múltiple nacionalidad para los inmigrantes que no desearan adoptar la ciudadanía argentina.
El rol del Estado
Temeroso del retorno al autoritarismo estatal como el de Juan Manuel de Rosas, promovió la libertad individual, la iniciativa privada y la descentralización bajo el principio de subsidiariedad (preferencia por la autoridad municipal sobre la provincial, y la provincial sobre la nacional). Evolucionó del liberalismo francés al liberalismo estadounidense de Tocqueville, buscando la primacía de la sociedad civil sobre el Estado y distanciándose del laicismo en 1880.
Rechazó la injerencia estatal en los asuntos morales, los cuales deben quedar en manos de la Iglesia, y defendió la libertad religiosa sin regulaciones gubernamentales sobre las instituciones eclesiásticas.
Libertad y liberalismo
Estrada defendió el libre albedrío y criticó la «libertad materialista» derivada de la Revolución Francesa, al considerar que derivó en un industrialismo que disoció el trabajo de la responsabilidad moral patronal. Sostuvo que la verdadera libertad nace del orden natural y la ley moral.
En el ámbito educativo, defendió la libertad de enseñanza, que abarca la coexistencia de universidades estatales e independientes, el derecho de los profesores a enseñar sin censura estatal (manteniendo neutralidad política y religiosa en el aula) y el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Aunque impulsó la instrucción pública, r
echazó la gratuidad estatal por considerarla un engaño fiscal y la obligatoriedad coercitiva del Estado, prefiriendo estímulos indirectos.
La familia
Definió a la familia como una «asociación puramente de amor» y rechazó la intromisión del Estado en sus nexos. Por esta razón, se opuso al registro civil, al matrimonio concebido como mero contrato y al divorcio. Sostuvo la autonomía familiar en la educación de los hijos y defendió la libertad testamentaria, rechazando la legítima hereditaria establecida por ley como una injerencia estatal arbitraria.
Solución a los problemas sociales de su época
Rechazó tanto el liberalismo como el socialismo por considerarlos enfoques materialistas. Siguiendo a Donoso Cortés, planteó que las cuestiones políticas y sociales poseen una raíz teológica y deben resolverse desde la moral cristiana. Formuló las siguientes propuestas:
• Fomentar la propiedad privada accesible y desconcentrada, haciendo posible que cualquier persona sea propietaria de tierras o lotes.
• Fomentar el derecho de asociación obrera.
• Dejar de considerar al trabajo como una simple mercancía.
• Evitar las ideas de odio y lucha de clases.
La propiedad de la tierra
Atribuyó el despoblamiento y el abandono rural a la temprana conquista y feudalización de grandes extensiones territoriales. En su Curso de Derecho Constitucional, comparó el sistema feudal (concentrado por conquista), el francés (mercantilizado) y el angloamericano (homestead, que otorgaba tierras públicas a quien las habitara y cultivara), abogando por esquemas que distribuyeran la propiedad territorial.
Aportes a la Educación
Se opuso al «Estado Docente» y favoreció la descentralización educativa mediante el cogobierno entre el Estado y las familias. Sobre la Escuela primaria su objetivo principal fue moralizar y formar el carácter para capacitar a la sociedad en la vida democrática, apoyándose en la escuela y la biblioteca popular.
Estrada planteó una coparticipación subsidiaria para su financiamiento, sostuvo la necesidad de la enseñanza religiosa para cimentar la moral y rechazó el monopolio educativo del Estado. En cuanto a la educación secundaria y universitaria les asignó la función de formar a la clase dirigente en el espíritu de servicio y elevación humana, sin fines lucrativos. Propuso que las universidades supervisaran a los colegios secundarios y que ambas instituciones contaran con personería jurídica.



















