La institución ubicada en Claypole, partido de Almirante Brown, será escenario de la visita que el Papa León XIV realizará el lunes 9 de noviembre. Allí viven 410 residentes y trabajan alrededor de 400 personas.
El Cottolengo Don Orione se prepara para recibir al Papa León XIV el 9 de noviembre
El Cottolengo Don Orione de Claypole alberga a 410 residentes y sostiene desde hace 90 años una misión centrada en acompañar y mejorar su calidad de vida.
El Cottolengo Don Orione se prepara para recibir al Papa León XIV el 9 de noviembre.
El Cottolengo Don Orione fue inaugurado el 21 de mayo de 1936 y, desde hace 90 años, mantiene una misma misión: brindar calidad de vida y acompañar a personas con discapacidad. Quienes trabajan allí destacan que el vínculo cotidiano excede lo laboral y se construye desde el acompañamiento y la cercanía.
Una institución de la obra Don Orione
"Un cottolengo es una institución que pertenece a la obra Don Orione donde se brinda un servicio que técnicamente se llama hogar permanente para personas con discapacidad y centro de día", explicó el padre Aníbal Quevedo, sacerdote de la obra Don Orione y consejero provincial de los Cottolengos de Argentina, Uruguay y Paraguay.
La institución tiene una particularidad vinculada con el sentido religioso que sustenta su tarea cotidiana. "La particularidad que tiene Don Orione es el porqué hacemos lo que hacemos: entendemos que esto es lo que nos pide el Evangelio, queremos hacer el bien", afirmó Quevedo.
"Esa persona que tiene límites es Jesús"
El sacerdote, oriundo de la provincia de Chaco, explicó que la misión de la institución se inspira en las palabras de Jesús en el Evangelio: "Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".
"Entonces lo que entendemos es que esa persona que tiene límites, es vulnerable, y está en situación de demandar ayuda y apoyo es Jesús", señaló.
Desde esa mirada, sostuvo, la tarea consiste en ofrecer a cada residente la mejor atención posible, de acuerdo con sus necesidades y posibilidades.
"Por lo tanto, nosotros queremos para esa persona lo mejor. Lo mejor en algún momento fue tener un plato de comida, un techo y una mínima atención médica. Hoy eso fue superado y lo que se le ofrece a la persona que vive en el Cottolengo es calidad de vida", explicó.
Una vida cotidiana centrada en cada residente
Para Quevedo, hablar de calidad de vida implica conocer a cada persona y reconocer sus particularidades.
"Calidad de vida implica conocer a la persona, saber sus gustos, sus deseos, sus ideas, es decir, poder conocerlo para darle lo que demanda de acuerdo a sus posibilidades", afirmó.
En ese sentido, resumió el objetivo de la institución: "El Cottolengo lo que busca es que las personas con discapacidad puedan ser felices".



















