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Condenado por someter a su pareja y golpearla por no querer prostituirse en su casa

Joel Pezoa acordó cumplir dos años y medio de prisión efectiva por las agresiones contra dos mujeres con quienes estuvo en pareja en Paraná.

Martes 07 de Julio de 2020

Las dos parejas que tuvo Joel Enrique Pezoa en poco tiempo, sufrieron su violencia. Por las agresiones que padecieron las mujeres, el joven acordó una pena de prisión efectiva. Una de las víctimas lo había denunciado por haberla atacado por oponerse a tener relaciones sexuales con otros hombres.

El caso de violencia de género sucedido en el barrio Anacleto Medina de Paraná fue expuesto ayer en una audiencia de juicio abreviado, donde Pezoa confesó los hechos (aunque pretendió justificarlos) y aceptó ser condenado a dos años y medio de cárcel.

El primer hecho imputado sucedió el 8 de marzo (Día de la Mujer)de 2019 a las 23.45, luego de una discusión en la que pretendía obligar a la mujer, que estaba embarazada, a tener relaciones sexuales a cambio de dinero y ella se negaba. Según contó la víctima, primero la empujó y la hizo caer. Por este motivo, ella fue al hospital San Roque para un control y regresó. En ese momento el hombre volvió a empujarla y le dio un golpe de puño en el rostro. Allí intervinieron la madre y el hermano del agresor, tras lo cual la mujer fue alojada en el refugio de mujeres.

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El caso de violencia de género sucedido en el barrio Anacleto Medina de Paraná fue expuesto ayer en una audiencia de juicio abreviado, donde Pezoa confesó los hechos (aunque pretendió justificarlos) y aceptó ser condenado a dos años y medio de cárcel.

El caso de violencia de género sucedido en el barrio Anacleto Medina de Paraná fue expuesto ayer en una audiencia de juicio abreviado, donde Pezoa confesó los hechos (aunque pretendió justificarlos) y aceptó ser condenado a dos años y medio de cárcel.

En la investigación se reunieron pruebas importantes, como el audio del llamado al 911 donde se escucha a la víctima llorando y pidiendo un móvil, diciendo que su marido le había pegado y rompió todo, y que la había echado de la casa.

Mientras estuvo en el hogar de protección para mujeres Inés Londra, de Paraná, fue entrevistada por profesionales, quienes informaron que la víctima había sufrido violencia física, psicológica, económica y sexual. Incluso la madre del imputado declaró que su hijo ejercía violencia sobre su pareja.

Luego la víctima fue a la Fiscalía a retirar la denuncia, notoriamente presionada por Pezoa. La acompañaba su suegra, quien dijo que “si algo pasó, es porque los dos querían y los dos eran violentos”.

Ante esta situación, se dio intervención a una trabajadora social que efectuó un estudio socio ambiental. La licenciada remarcó la reticencia que tenía la víctima, que no le permitió que ingrese a su domicilio, le reconoció que se encontraba sola, y que los únicos referentes afectivos eran Pezoa y su familia. “Tiene actitud temerosa, dificultades para hablar de cuestiones de la vida cotidiana”, indicó la profesional, quien además subrayó las condiciones de vulnerabilidad de todo tipo en que se encontraba la mujer, pero sobre todo afectiva y de contención.

Luego el hombre reincidió en la violencia: una madrugada de enero de este año, la insultó, le pegó un golpe de puño en el rostro, cabezazos y patadas. Luego, Pezoa discutió con su padrastro y le rompió el auto. Intervino la Policía, y cuando un uniformado entró a una habitación, fue atendido por la víctima, quien tenía el pómulo visiblemente inflamado.

La mujer fue alojada en la Casa de las Mujeres de Paraná, donde el agresor fue a amenazarla con un gesto intimidante, como si portara un arma de fuego.

Poco tiempo después, Pezoa formó pareja con otra mujer. Una tarde, alguien llamó al 911 para advertir una situación de violencia de género en la vía pública. La Policía entrevistó a una vecina que dijo haber visto cuando el joven golpeó e intentó ahorcar a una chica. Cuando la encontraron, le vieron la lesión en el rostro y una marca rojiza en el cuello.

La víctima, en la denuncia, dijo que estaban en el lugar con el hermano del imputado y otro hombre. Pezoa se enojó al reclamar por supuestos gastos y agredió a la mujer.

La fiscal Fernanda Ruffatti habló en la audiencia de “un claro contexto de violencia de género”, al fundamentar la acusación y la pena acordada con el imputado, quien fue asistido por la defensora oficial Lucrecia Sabella.

El delito por el cual pactaron el abreviado fue de Lesiones leves calificadas, en tanto que se pidió el sobreseimiento por el delito de explotación del ejercicio de la prostitución agravado por mediar amenazas, que le habían endilgado a raíz del testimonio de la víctima.

El juez Eduardo Ruhl, mediante videoconferencia, interrogó a Pezoa acerca de si prestaba su conformidad con el hecho. El imputado dijo: “Sí, yo reconozco lo que la señora fiscal acaba de decir, pero también entiendo que era una pareja y...”. En ese momento fue interrumpido por el juez, quien le advirtió que si daba alguna explicación podía peligrar el acuerdo. “Si usted quiere dar explicaciones, las debe dar en otro ámbito, porque puede comprometer el acuerdo”, le dijo Ruhl. Entonces, al consultar a Pesoa sobre su confesión, el acusado dijo: “Sí, señor”.

El lunes, Ruhl anunciará si homologa el acuerdo de juicio abreviado en una sentencia.

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