Patronato disputará este domingo su último partido como local en la temporada 2026 de la Primera Nacional. Sin embargo, no será un encuentro más. Afrontará uno de los desafíos más importantes desde su llegada al profesionalismo cuando reciba desde las 16 a a Agropecuario de Carlos Casares por la 35ª fecha de la Primera Nacional, Zona B.
La semana con mayor estrés para el hincha de Patronato
Patronato cerrará su participación como local este domingo en la temporada 2026. El Santo Rojinegro despejar el fantasma del descenso.
Por Matías Larraule
UNO / Archivo
La tensión crece en barrio Villa Sarmiento. El temor a perder la plaza en la divisional se refleja en el semblante del Pueblo Rojinegro. La ansiedad aumenta con el paso de las horas y el equipo transita una de las semanas más estresantes de los últimos 20 años.
Los últimos 20 años fueron de alegría para Patronato
A lo largo de las últimas dos décadas, el hincha del Santo experimentó sensaciones similares. Masticó bronca cuando el equipo quedó eliminado en las semifinales del Torneo Argentino B ante Rivadavia de Lincoln, en una definición por penales. Dos años después, se sacó la espina al despegar del barro con una victoria por 1 a 0 ante Central Córdoba de Santiago del Estero, gracias al misil de Cristian Díaz.
El Rojinegro fue protagonista en su regreso al Argentino A. Acarició el ascenso, pero perdió las dos oportunidades que tuvo: primero, ante Boca Unidos de Corrientes, en la final del certamen; luego, frente a la Comisión de Actividades Infantiles, en la promoción.
El anhelado ingreso al profesionalismo se concretó en la noche del 19 de mayo de 2010. El equipo dirigido por Marcelo Fuentes barrió la serie final al derrotar por 2 a 0 a Santamarina de Tandil, en un estadio Grella desbordado de emoción.
El sueño de competir en el profesionalismo se transformó en realidad
Patronato no necesitó un período de adaptación en el Nacional. Compitió de igual a igual en una categoría jerarquizada por la presencia de equipos poderosos como Rosario Central, Quilmes, River Plate, Gimnasia y Esgrima La Plata, Banfield e Independiente, entre otros.
La posibilidad de dar el salto a la máxima categoría se frustró en el Torneo de Transición 2014, una competencia que otorgó diez ascensos a la Primera División, reestructurada con 30 equipos. Aquella frustración sirvió como aprendizaje. En la temporada siguiente, el Santo peleó mano a mano por el título con Atlético Tucumán y encontró su merecido premio en el reducido: volvió a imponerse ante Santamarina de Tandil en una definición por el ascenso.
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La temporada 2016 marcó el regreso de Patronato a Primera División después de 38 años. En la máxima categoría, el Rojinegro debió afrontar la lucha por la permanencia. Con su estilo aguerrido, compitió frente a rivales con enormes diferencias de estructura y presupuesto. Durante siete años logró espantar el fantasma del descenso y superó en esa pelea a equipos como Tigre, Quilmes y Belgrano de Córdoba, entre otros.
La despedida de la elite llegó en el momento en que el conjunto de barrio Villa Sarmiento atravesaba su mejor semestre. La histórica campaña, que le permitió cosechar 40 puntos, no alcanzó para conservar la categoría. Sin embargo, el buen funcionamiento tuvo su recompensa. Apenas una semana después de disputar su último partido en Primera División, Patronato ingresó a la galería de campeones al conquistar la Copa Argentina.
Operativo retorno, pelea por evitar el descenso
El Santo puso en marcha el operativo retorno en 2023, pero su estreno internacional desvió la atención. Superó las expectativas en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, aunque descuidó el torneo local y terminó nuevamente involucrado en la lucha por la permanencia. Finalmente, aseguró su lugar en la categoría cuando restaban dos fechas para el cierre.
La temporada 2024 fue una prolongación de lo vivido el año anterior. El Pueblo Rojinegro expresó su disconformidad en varios encuentros disputados en el Grella. El equipo conservó la plaza en la última fecha, bajo la conducción técnica interina de Marcelo Candia, tras un mano a mano con Guillermo Brown de Puerto Madryn en la Patagonia.
Patronato recuperó protagonismo en 2025. Se clasificó al reducido por el primer ascenso, aunque llegó a esa instancia lejos de su mejor versión. No consiguió el salto de categoría ni la clasificación a la Copa Argentina, pero alimentó expectativas de cara al futuro.
En la presente temporada, el Rojinegro decepcionó. Se despidió rápidamente de la pelea por los primeros puestos y, a lo largo de 34 jornadas, nunca logró ubicarse en zona de clasificación al reducido. Durante los últimos tres meses de competencia, asumió la realidad deportiva y concentró sus esfuerzos en la lucha por la permanencia.
Cuando restan dos fechas para el cierre de la fase regular, Patronato se mantiene fuera de la zona de descenso, pero apenas un punto por encima de los puestos de castigo. Tiene la ventaja de depender de sí mismo, aunque carece de margen de error.
Un paso en falso podría marcar su salida del profesionalismo y el regreso al barro. El Pueblo Rojinegro comprende la gravedad del momento que atraviesa el equipo. Mientras espera el decisivo compromiso ante Agropecuario, intenta controlar la ansiedad, la incertidumbre y todas esas sensaciones que afloran ante la posibilidad de perder un lugar que tanto costó conseguir.

















