La Asociación Civil Club Atlético Boca del Tigre, una entidad joven ubicada en un pequeño paraje del departamento Nogoyá, quedó entre los tres finalistas de la octava edición del Premio Fundación River Plate, un reconocimiento que distingue a clubes de barrio y organizaciones sociales de todo el país por el impacto de sus proyectos en la comunidad.
Boca del Tigre persigue un galardón Millonario
Boca del Tigre, entidad del paraje ubicado en el departamento Nogoyá está entre los tres finalistas del Premio Fundación River.
El nombre de Boca del Tigre aparece ahora junto al Club Social y Deportivo Agua de Oro, Departamento Colón, provincia de Córdoba, y el Club Atlético y Social San Lorenzo, de Rauch, Buenos Aires. Tres instituciones con realidades diferentes, pero un denominador común: el deporte como herramienta de inclusión, encuentro y transformación social.
Para el club entrerriano, estar en esa instancia ya representa un logro enorme. Mucho más si se tiene en cuenta el camino recorrido. La convocatoria reunió inicialmente a alrededor de 700 clubes de distintos puntos del país. Después llegó una primera selección que dejó a Boca del Tigre entre los diez mejores.
La evaluación no se limitó a una cuestión deportiva. La organización realizó una exhaustiva revisión administrativa y posteriormente mantuvo encuentros virtuales con las instituciones seleccionadas.
Emoción en la comunidad de Boca del Tigre
“Gracias a Dios estamos entre los tres finalistas. Fueron distintas etapas. Cuando recién nos inscribimos había alrededor de 700 clubes de todo el país”, relató Gustavo Lell, coordinador y miembro de la Comisión de la Asociación Civil Club Atlético Boca del Tigre, en diálogo con La Mañana de La Red.
El sueño siguió avanzando. De aquellos cientos de clubes quedaron diez. Luego fueron cinco. En esa instancia comenzó una votación que tuvo a la comunidad como protagonista. Los tres clubes que reunieran mayor cantidad de votos accedían a la final. Boca del Tigre consiguió ese respaldo y se metió entre los tres mejores. “Estamos súper felices porque la gente nos acompañó y hoy estamos entre los tres finalistas”, destacó Lell.
El mérito adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa la realidad de la institución. Boca del Tigre está ubicado en la localidad homónima, sobre la ruta 32, a la altura del kilómetro 5, a unos 10 kilómetros de Crespo. Es un club pequeño, pero con una estructura deportiva que fue creciendo con el paso del tiempo.
Actualmente cuenta con equipo de Primera División y división Reserva, fútbol femenino, categorías juveniles, infantiles y una escuelita.
Aunque durante varios años funcionó como escuela de fútbol, su constitución jurídica es reciente: la personería jurídica fue formalizada en 2022. Apenas cuatro años de vida institucional y un recorrido que ya lo llevó a competir por un premio de alcance nacional. “Somos un club muy nuevo, tenemos cuatro años como club. Antes funcionamos durante varios años como escuela de fútbol”, explicó Lell.
El acceso a la octava edición del Premio Fundación River
La posibilidad de participar en el certamen surgió a través de Javier Gassman, presidente de la filial River Plate de Paraná, quien acercó las bases y condiciones de la convocatoria. Desde Boca del Tigre completaron la inscripción sin imaginar hasta dónde podía llegar aquella iniciativa. “Fuimos completando y lo hicimos sin tener grandes expectativas. Una cosa fue llevando a la otra y hoy nos encontramos en la final”, contó el dirigente.
Ahora resta conocer quién ocupará el primer lugar. El ganador recibirá un premio de 30 millones de pesos destinados a la construcción de infraestructura. Para el segundo y el tercer puesto habrá materiales deportivos Adidas y acompañamiento en capacitaciones para directores técnicos y profesores.
La definición estará en manos de un jurado integrado por referentes del deporte, periodistas y representantes de Fundación River y adidas. Entre sus integrantes aparecen nombres como el ex-futbolista del Millonario y la Selección Argentina Javier Saviola, la extenista Gabriela Sabatini y el periodista Gonzalo Bonadeo, además de dirigentes y otros deportistas.
El jurado tendrá en cuenta los proyectos presentados, los videos institucionales realizados durante la campaña y la información relevada por los veedores que visitaron las instituciones.
Las obras que proyectan con el premio que está en disputa
En Boca del Tigre esperan la decisión con ilusión. La resolución, según estiman, se conocerá aproximadamente dentro de un mes. Mientras tanto, el club ya sabe qué haría si obtiene el primer premio. No hay demasiados misterios ni proyectos faraónicos. Hay una necesidad concreta que, para quienes integran la institución, representa un sueño enorme: cerrar el perímetro de la cancha de fútbol con el alambrado olímpico reglamentario.
Actualmente el escenario cuenta con un tejido, pero su altura no alcanza los 2,20 metros exigidos para que puedan disputarse allí los partidos de Primera y Reserva. Por ese motivo, las categorías mayores deben jugar como visitantes o trasladar la localía a escenarios ubicados a 40 o 50 kilómetros.
La situación implica viajes permanentes y gastos adicionales. Cada fin de semana, el sueño de jugar en casa tiene un costo. “Lo que nos falta es el tejido. Con eso la cancha quedaría habilitada para poder jugar con las categorías mayores. Es un gran proyecto, un gran desafío. Es un sueño que tienen todos los chicos de poder jugar en nuestro lugar”, resumió Lell.
En esa frase quizás se encuentre la verdadera dimensión de la historia. El Premio Fundación River Plate Adidas no solo puso a Boca del Tigre en el mapa nacional. También permitió que la realidad de un club pequeño, ubicado a pocos kilómetros de Crespo, fuera conocida en distintos rincones del país.
La campaña de votación multiplicó la visibilidad de la institución. Pero detrás de esa exposición hay una comunidad que sostiene cotidianamente al club, que acompaña a sus chicos, que organiza sus actividades y que intenta crecer pese a las dificultades económicas que atraviesan las instituciones deportivas.
Boca del Tigre ya ganó algo antes de conocer el resultado final: la posibilidad de demostrar que un club de apenas cuatro años de vida jurídica puede competir de igual a igual en una convocatoria nacional con cientos de instituciones. Ahora espera el veredicto. Puede llegar el premio mayor, con los 30 millones de pesos que permitirían transformar su cancha y convertirla finalmente en escenario para Primera y Reserva. O pueden llegar los materiales deportivos y las capacitaciones destinados a los restantes finalistas.
Pero mientras aguarda, Boca del Tigre ya hizo historia. El pequeño club entrerriano se metió entre los tres mejores de un premio nacional. Y detrás de esa clasificación hay algo mucho más grande que una competencia: la posibilidad de convertir una cancha en casa,


















