La comunidad de la Parroquia San Cayetano de Paraná vive este viernes 7 de agosto una nueva edición de su tradicional fiesta patronal, una jornada que cada año convoca a numerosos fieles del barrio y de distintos puntos de la ciudad.
Paraná celebró masivamente a San Cayetano con un profundo mensaje de monseñor Raúl Martín
Con misas en la parroquia de barrio San Roque y la tradicional procesión por las calles de la zona, se celebra a San Cayetano, patrón del pan y el trabajo.
Una multitud se acercó a la celebración de San Cayetano en Paraná.
Gentileza Ita Mesquida
Miles de fieles se acercaron a la celebración de San Cayetano.
UNO / Juan Manuel Hernández
La procesión de San Cayetano moviliza miles de fieles cada año
Fe, trabajo y esperanza: Paraná celebra este viernes a San Cayetano
Bajo el lema “San Cayetano nos ayuda a ser más humanos”, la parroquia recibe durante todo el día a quienes se acerquen para agradecer, realizar pedidos y renovar su fe. Como ocurre cada 7 de agosto, el santo es especialmente invocado por quienes atraviesan dificultades vinculadas al trabajo, la salud y las necesidades cotidianas.
La jornada comenzó con la primera celebración a la medianoche y continuó con misas por la mañana. El momento central llegó en primeras horas de la tarde cuando se realizó la tradicional procesión que recorrió las calles del barrio y culminó nuevamente en la parroquia con la Santa Misa.
La palabra de monseñor Raúl Martín
La celebración litúrgica central fue presidida por el arzobispo de Paraná, monseñor Raúl Martín, quien centró su mensaje en la necesidad de conjugar la fe con una actitud activa de transformación social, instando a no caer en la pasividad ni en la desesperanza.
"Gastó con humildad su vida por los más necesitados, por los más pobres, por los más débiles, por los más frágiles", recordó el arzobispo al evocar la figura de San Cayetano durante su homilía.
Profundizando en el espíritu de la festividad, monseñor Martín advirtió a los presentes sobre el sentido auténtico de la plegaria: "Esta tarde no vinimos a buscar algo mágico. Sí vinimos con la certeza de que para Dios nada es imposible y que Dios siempre y cada día en nuestra vida hace milagros".
A lo que añadió una redefinición de lo milagroso en la vida cotidiana: "Milagro es estar vivo, milagro es tener a alguien en quien confiar y alguien que nos ama. Eso es también un milagro de cada día".
"Si vos lo que le pedís a Dios a través de los santos, a través de María, de nada valdría esperar algo si vos no quisieras colaborar con eso que vos pedís. Nuestra fe tiene que estar acompañada de una actitud de nuestra vida, de nuestro corazón, de nuestra conciencia, de que Dios sabe que cada uno de nosotros tiene algo para hacer, algo para dar", agregó.
"¿Qué tengo que hacer para tener la vida eterna? Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Hay tanto para hacer, ¿por dónde podemos comenzar? Y tendríamos que comenzar cambiando cada uno de nosotros. Todos tenemos que empezar a colaborar en lo personal, es comenzando por mí y no solamente esperando que de arriba nos vengan los cambios", sostuvo.



















