Educación

Escuelas rurales dan clases al amparo del sol y con estufas

Las bajas temperaturas, que se sienten con intensidad campo adentro, no son excusas para faltar. Los chicos asisten pese a las heladas a las escuelas rurales

Viernes 03 de Junio de 2022

Desde inicios de esta semana ingresó un frente frío a la región que generó un marcado descenso de la temperatura, y en las zonas rurales se sintió con mayor intensidad. Con jornadas gélidas, en las escuelas de campo optaron por modificar los horarios de clases, aprovechando más tiempo el sol si no está nublado; y procurando calefaccionar las aulas con lo que pueden, que generalmente son estufas eléctricas o caloventores.

No es habitual que los chicos falten a este tipo de establecimientos, ya que en las zonas en que las casas están alejadas unas de otras la escuela es un lugar de encuentro con sus pares. Solo lo hacen si alguna lluvia intensa arruina el camino de tierra y por este motivo no pueden salir del predio donde viven, o si alguna enfermedad les impide asistir a clases.

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En las escuelas rurales dan clases pese al frío.

En las escuelas rurales dan clases pese al frío.

Roxana Troncoso es la directora de la escuela N° 6 “1° de Mayo”, situada a unos 10 kilómetros de San José de Feliciano, donde el martes los termómetros marcaron en el lugar 0°, el miércoles hubo 2° y ayer 4°, y contó a UNO: “En esta época del año se hacen cambios de horario, y en vez de concurrir a clases de 8 a 12, los hacemos de 9 a 13”.

“Tenemos estufas chicas. Comencé este año a trabajar en esta escuela y estamos haciendo las gestiones con la cooperadora para poder comprar dos estufas más; y aparte estoy tratando de conseguir camperas, buzos, lo que sea, porque a veces los chicos se mojan con el rocío al salir de su casa y queremos tener esa vestimenta en la escuela para que puedan cambiarse y estar calentitos”, expresó.

Son tres los chicos que van al nivel Inicial y ocho a la Primaria y en general no viven tan lejos. A algunos los llevan en moto, a otros en auto o camioneta, y pueden ir sin inconvenientes por más que las heladas cubran de blanco la zona. “Ya no vienen más a caballo como antes. Tienen ripio hasta la salida, pero llegar hasta ahí se hace difícil cuando llueve, entonces sí salen a caballo o caminando. Y si no pueden salir faltan tres o cuatro días a clases y regresan cuando se seca”, comentó Roxana, quien hasta el año pasado trabajó en la escuela N° 33 “San Marcelo”, de Paraje Víboras, a 30 kilómetros de Feliciano.

“En la escuela N° 33 tenía siete chicos. Allá, con fríos como los de estos días, algunos que no tenían movilidad me esperaban en el portón de sus hogares o de las estancias donde viven y yo los levantaba. Esto lo hacía con actas de por medio y autorización de los papás, y hablado con la Departamental, porque por ahí muchos docentes no lo hacen por el tema del seguro o porque puede pasar algo, pero mi idea ante todo era que no faltaran a clases”, explicó, demostrado su gran vocación como docente, la que la lleva a dar clases en nivel Primario desde hace 21 años, hace 18 en el Secundario y también desde hace dos años en nivel Superior. Y es esa misma vocación y su compromiso por la educación lo que la impulsó a visitar las casas de sus alumnos durante el tiempo de la pandemia en que las escuelas estaban cerradas, llevando tareas y el bolsón de alimentos, porque no hay Internet en ese sector rural.

Dorys Moretti es la directora de la escuela Primaria N° 17 “Gregoria Pérez”, situada en el Distrito Chañar, a 25 kilómetros de San José de Feliciano y contó cómo son las clases en estos días tan fríos: “En el campo desde hace varios años, nosotros y varias escuelas más optamos por ir en un horario intermedio, desde las 10 hasta las 14. A eso lo organizamos con los papás, porque a ellos les queda bien, ya que está más calentito para los que van en moto o a caballo, y si les queda lejos la escuela. Tenemos clases, después se les da de comer, salen al recreo y volvemos al aula. Antes de irse, se les sirve además una merienda”, dijo, y agregó: “Nos da buen resultado, porque siempre los chicos colaboran con las tareas rurales y les queda tiempo para eso con este horario, y después también para bañarse y hacer la tarea, ayudar en la casa y demás”.

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“Por los días fríos no tenemos muchas faltas, pero sí se nota, que lo hemos aprendido con la pandemia, es que si no van a clases porque están engripados por algo, se comunican por teléfono y nos piden la tarea. Es como que ya tenemos la virtualidad incorporada de otro modo a partir de estos dos últimos años”, reflexionó Dorys.

Marcia Fabricius es la directora de la escuela Primaria N° 63 Yapeyú, que está entre Tabossi y Paso de la Arena, en cercanías a Viale, a la que asisten en al actualidad 32 alumnos, oriundo de las zonas de Viale, Tabossi y Quebracho. Acerca de cómo la pasan estos días de muy bajas temperaturas, contó que en general un transporte los acerca y no suelen faltar, y mencionó: “En nuestra escuelita, al ser turno tarde, no se sufre mucho, porque el sol nos ayuda a mitigar el frío. Y la calefacción que tenemos son estufas eléctricas”.

“Sí por ahí lo que preocupa es que han faltado chicos porque hay casos de gripe y resfrío. Es lo normal en estos tiempos, y lo subsanamos enviando actividades que presentan al reintegrarse. Con eso podemos seguir trabajando, ya que las familias apoyan mucho a la institución y tenemos un excelente acompañamiento de su lado”, subrayó.

Adriana Radichi es la directora de la escuela Primaria N° 166 “Profesor Facundo Arce”, en Puerto Víboras –a unos cinco kilómetros de Hernandarias, por la Ruta 8–, un establecimiento educativo rural de jornada completa con acceso a albergue, en la que los chicos se quedan de lunes a viernes, y contó a UNO: “El día más frío que tuvimos fue el martes, con 0°, y algunos celulares marcaban la sensación térmica de -2° o -3°. Hubo heladas terribles y el martes fue la que más se notó. Nosotros no tenemos calefacción en la escuela, si bien a la escuela la remodelaron y ampliaron en 2019, en cuanto no hay gas natural. Lo que utilizamos son estufas o caloventores. En general no es necesario en las aulas, porque están orientadas hacia sol a la mañana y se tornan agradables. Por ahí el tema es la tardecita, que se pone frío, o una sala de nivel inicial que también es más frío y debemos calefaccionarla”.

“Generalmente es muy bajo el nivel de inasistencia, ya que ingresan los lunes y se retiran los viernes”, indicó, y comentó que la mayoría de los alumnos son de Hernandarias, y hay también seis de Paraná, dos de Hasenkamp, dos de María Grande, cuatro de Cerrito, cuatro de General Paz y cuatro más de Pueblo Brugo. “Son poblados pequeños que quedan sobre la ruta, desde Paraná hasta la escuela. Toman el colectivo que los trae de manera gratuita para estudiar acá, donde se desarrolla el área de educación agropecuaria”, sostuvo.

Por último, sobre este punto refirió: “Acá tenemos los mismos contenidos que en las demás escuelas primarias, pero se relacionan con trabajos de huertas, de cría de animales, que es un plus dentro de nuestro establecimiento, en el que a diferencia de las escuelas urbanas, contamos con los espacios para hacerlo”.

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