Hoy por hoy

Qué el fútbol no oculte la realidad

Estamos desbordados de fútbol, del triunfazo de Patronato y de las expectativas por el Mundial. Esta algarabía no cambiará los verdaderos problemas en el país.

Jueves 03 de Noviembre de 2022

En la Argentina, en Entre Ríos y en Paraná, hay un gran momento deportivo como consecuencia de la llegada del Mundial de fútbol en Qatar 2022. Y si a eso se le suma el histórico suceso logrado por Patronato al consagrarse campeón de la Copa Argentina, es más que justificada la alegría por estas tierras.

Somos pasionales y vivimos el fútbol como una gran fiesta, nos enorgullece ver la camiseta celeste y blanca en un campo de juego, más sabiendo que existe un equipo encabezado por Lionel Messi que puede hacernos recordar a los seleccionados de Ubaldo Fillol y Mario Kempes, o el de Diego Maradona y Jorge Burruchaga. Y en Paraná, qué decir de la consagración de Patronato, que pese a sufrir el descenso, se trajo merecidamente la copa que le permite llegar a la Libertadores. Mérito de los jugadores, del técnico, de la dirigencia y en especial del sacrificado hincha que nunca se imaginó este momento. Y está muy bien que festejen por mucho tiempo más.

Sin embargo, esta serie de noticias que nos hacen olvidar un poco lo que pasa en este mundo, deben ser eso, al menos para la gran mayoría de las personas que no vivimos del fútbol o que sabemos que con esos éxitos no se podrán pagar las cuentas.

Hay especialistas en la ciencias sociales y en política, que indican que en los procesos de crisis, como el que vive hoy la Argentina -y que viene padeciendo desde hace varios años-, puede ser una gran oportunidad ‘distraer a la población’ con la máxima incentivación al consumo del fútbol, más teniendo en cuenta con la llegada de una instancia mundial.

Seguramente todos vamos a mirar, sufrir y disfrutar de los partidos de Argentina en Qatar, y mientras todos estemos entretenidos, se seguirá profundizándose el ajuste económico, y el intento del gobierno nacional por tratar de enderezar la pésima gestión.

Es muy posible que se cree una atmósfera o cortina de humo, donde todo esté relacionado con el mundial en Qatar, y pasen a un segundo plano los temas de todos los días que golpean de lleno al bolsillo y la población argentina.

Hablar del movimiento turístico hacia Qatar, la previa de las fiestas navideñas, marcar con insistencia que la Argentina se está levantando de la crisis en base a indicadores que pueden ser ciertos, pero que no alcanzan para cambiar la situación de la gran mayoría.

En definitiva, será muy positivo para el país que la selección de fútbol, tenga un buen torneo que incluya el campeonato, pero en nada ese resultado deportivo cambiará la situación que se vive.

Un país con una inflación que llegará al 100%, con un 40% de pobres, con indicadores de indigencia y precariedad social como hacía años que no se veía, no se reducirán o modificarán por un triunfo en el mundial.

En medio de todo esto, el gobierno nacional se debate en una de las tantas internas que tiene: eliminar o no las PASO. La verdad es que tanto el oficialismo como la oposición, están muy preocupados por este tema, y se ve que a esta dirigencia le interesa debatir un calendario electoral. Esto habla a las claras de las personas que dicen representarnos y cuáles son sus prioridades.

Los jubilados nacionales que cobran sueldos de miseria, a los productores que se les secó el trigo en el campo a causa de la falta de lluvias, o los trabajadores que sufren la inseguridad en cualquier parte del país, deberán seguir esperando que los problemas de la gran mayoría, sean tratados en otro momento.

No nos privemos de disfrutar del presente de Patronato. Y cómo desde el interior le ganó al negocio de la AFA. Mantengamos viva la esperanza de obtener un tercer campeonato mundial en Qatar y sigamos siendo pasionales con este deporte. Pero al mismo tiempo, pensemos que mientras estas alegrías nos ayudan, busquemos el equilibrio sabiendo que seguirán nuevos aumentos de combustibles, de tarifas de servicios y más golpes al bolsillo de la población.

Habrá que pensar que en esta Argentina, para no ser pobre se necesita como mínimo un sueldo de 120.000 pesos, y que cada vez queda más lejos el ideal de una familia típica de este país, cuyos integrantes podían estudiar en las universidades, trabajar, gozar de vacaciones y tener un bienestar y tranquilidad sin mayores sobresaltos.

El presente muestra que está cada vez más lejos lo que era normal hasta hace un par de años. Tendremos que preguntarnos qué tzunami pasó por la Argentina para que tengamos este presente.

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