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Revista Tuya

Mónica Juárez, una auténtica mujer de radio

Mónica Juárez es conductora de Nada más que radio y directora de FM Cambalache. Nos cuenta sobre sus comienzos de la mano de su padre, Don Ernesto Juárez, un hombre que hizo mucho por los medios en Paraná

Sábado 08 de Mayo de 2021

Mónica Juárez es conductora de Nada más que radio y directora de FM Cambalache. Nos cuenta sobre sus comienzos de la mano de su padre, Don Ernesto Juárez, un hombre que hizo mucho por los medios en Paraná

En Días de Radio (1987), Woody Allen decidió entrelazar recuerdos de su infancia con parte de la gran cultura popular que rodeaba la radio, el gran medio de masas que dio comienzo a la era de la comunicación constante. Luego vendría la televisión, después internet; pero la radio le genera una nostalgia particular por la magia que sus programas transmitieron.

Al prescindir de lo visual, los oyentes tenían que desarrollar la imaginación y lo contemporáneo brillaba de otra forma. La voz y el sonido empezaban a tener protagonismo, y el juego que se permitió entre el oyente y el medio fue casi mágico. Días de Radio retrata esa esperanza y ese diálogo imaginario que, en los medios posteriores, es difícil de expresar con tanto romanticismo.

Y aunque se hable de la radio con nostalgia, aunque haya sido destronada como la reina de los medios, eso no significa que aún no siga de pie. De hecho, Paraná tiene una rica historia ligada a la radio que inició en 1945 con LT14 Radio General Urquiza y continuó en expansión hasta principios de los 90 con la gran propagación de las FM.

Cambalache FM 89.7 es una de las radios que nacieron en aquel entonces y permanece en pie hasta la actualidad. Fundada hace 27 años por Don Amado Ernesto Juárez, hoy es dirigida por su hija, Mónica Juárez, que también es conductora de uno de los programas radiales de FM más antiguos de la ciudad: Nada más que radio, que se emite de lunes a sábados de 10 a 13.

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Mónica Juárez es conductora de Nada más que radio y directora de FM Cambalache, de Paraná

Mónica Juárez es conductora de Nada más que radio y directora de FM Cambalache, de Paraná

“El programa va a cumplir 27 años y está muy enlazado con la historia de la radio porque mi familia es propietaria de la radio”, cuenta.

En este sentido, propone que la mejor manera de comenzar a hablar de su emisora es hablando de Don Ernesto: “Mi padre hizo mucho por los medios de Paraná, y muy particularmente por las FM. De hecho armó varias de los estudios de radio de la ciudad, y luego de Santa Fe y Córdoba. También trabajó para hacer posible las primeras transmisiones de televisión por cable en la ciudad, ya que lo llamaban para que se haga cargo de la parte técnica. A través de él yo soy lo que soy, desde muy chica estuve en contacto con lo que son los medios. Él era técnico electrónico, se encargaba de reparar radios y televisores, instalar audio. También fue radioaficionado”.

Inclusive, recuerda que cuando en el centro diagnóstico por imágenes de la Clínica Modelo se instaló la tomografía computada, en la década del 80, Don Ernesto y su socio fueron los primeros en publicar esta tecnología de punta cuando todavía no había bioingenieros en Paraná. “En ese entonces no había nadie que entendiera bien cómo funcionaba esta tecnología. Es más, una vez que se recibieron los primeros bioingenieros, mi padre y su socio tuvieron que direccionarlos al comienzo”.

Durante la década del 60, Don Ernesto comenzó armando sus propios combinados, como se llamaba antes a los equipos de música con tocadiscos. Incluso muchos Disc Jockeys solicitaban sus servicios. Pero, su espíritu inquieto y creativo lo llevó a indagar más en la electrónica.

“Mi papá fue el primero en construir televisores en blanco y negro y a color en Paraná. Tenía su propia marca: Futuramic. Cuando llegó la tevé color a la Argentina, él empezó a fabricarlos también; hizo unos cuantos, pero como suele pasar en nuestro país, que no se apoya a los fabricantes, quedaron truncados los sueños de hacer televisores a color”, recuerda Mónica y señala que la fábrica estaba ubicada en la esquina de Catamarca y Alameda de la Federación, por aquel entonces, Rivadavia.

LOS ORÍGENES DE CAMBALACHE

Cuando Don Ernesto inauguró su FM, en 1994, en pleno auge del menemismo a nivel nacional y del proceso de globalización a nivel mundial, quizás sintió que bautizar al medio como el tango de Enrique Santos Discépolo era apropiado, pues era una acertada definición del espíritu de la época, de un siglo XX que se acercaba a su fin.

Recuerda Mónica: “De chica escuchaba mucha radio, pero no imaginé que un día tendría la mía propia. Con mi mamá sintonizábamos casi religiosamente el programa de Ana María Álvarez. Luego, en mi adolescencia, cuando empezaron las FM, yo escuchaba mucho FM Del Este, que hoy ya no existe. A finales de los 80 empecé a estudiar en la Facultad de Ciencias de la Educación, de donde me recibí de Técnica en Comunicación Social. En ese entonces yo le decía a mi papá, ‘¿cuándo vas a hacer nuestra propia radio?’; ‘ya voy camino a eso’, me respondía siempre. Y en agosto de 1994 comenzamos con las primeras transmisiones experimentales de Cambalache FM 89.7”.

Don Ernesto erigió el estudio en calle Catamarca, pero en una casa distinta a aquella donde había tenido su fábrica de televisores. Actualmente, la emisora está situada en calle Paraguay.

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Don Ernesto Juárez, Padre de Mónica y reconocido técnico de la ciudad

Don Ernesto Juárez, Padre de Mónica y reconocido técnico de la ciudad

“Había algunas otras FM instaladas en Paraná, pero no éramos tantos. Y por aquel entonces escuchar la FM era lo más top. Y yo, que todavía estaba en la facultad, entre octubre y noviembre, comencé con mi programa. Incluso mi papá tenía su propio programa, él era un hombre muy inteligente y versátil, era bueno para hacer las diferentes cosas que se proponía”, recuerda.

Cuenta Mónica que al comienzo estaba muy nerviosa: “Cinco minutos antes de salir al aire por primera vez, decidí que el nombre iba a ser Nada más que radio. Y, como una premonición, creo que así fue. Luego de 27 años puedo decir que fue eso para mi. La idea siempre fue llevar información y entretener, sabíamos que teníamos un público joven pero también familiar. A mi me escuchaban muchas mujeres con sus hijos, que hasta el día de hoy se acuerdan. Una chica me contó que a su hija le puso Mónica Stella, mi nombre completo, porque ella era fan del programa; y a mi me sorprendió hasta dónde uno puede llegar. Teníamos muchos sorteos y concursos, era muy gratificante la participación de la audiencia. Hoy no es un programa pasatista, me dedico más a la información y a la opinión, no es para un público muy joven, porque hoy los jóvenes están en otra”.

Cuando la FM inició su gran despegue a finales de la década del 80, revolucionó la estética del medio radial, atrayendo principalmente a la juventud por su impronta más desacartonada y desinhibida. En la segunda mitad de la década de los 80 se da el surgimiento de decenas de radios alternativas que, impedidas de acceder a licencias por la regulación y la inacción estatal, explotan las posibilidades que brinda la FM. Los menores costos en relación a la AM, la capacidad de utilizar transmisores de baja potencia y la facilidad para montar el equipamiento hicieron de esta banda del dial un espacio, entre otros, donde se materializa la ebullición expresiva, social y cultural. Sin embargo, estas radios siempre tuvieron obstáculos legales.

“Hasta el día de hoy todavía tenemos problemas, en FM Cambalache luego de 27 años todavía tenemos que pagar el impuesto a la radiodifusión. Somos una FM legal, pero seguimos teniendo un permiso provisorio o precario, en Paraná son muy pocas las radios FM legalizadas como corresponde. Lo que antes era el Comfer y ahora es el Enacom, a nosotros sólo nos reconoce a la hora de que les paguemos el impuesto a la radiodifusión, pero no tenemos la frecuencia correspondiente establecida para nosotros. Y los tiempos de hoy son aún más difíciles para la radio: no es lo mismo la radio en los 90 que en esta época, uno tiene que aggiornarse, estar presente en Internet, que en un sentido nos ayuda para extender nuestro alcance”, señala Mónica.

Hoy, las radios FM tienen que competir con las nuevas posibilidades que brinda la tecnología, como YouTube, y los podcast –también conocidos como “la radio de los millenials”–, publicaciones digitales periódicas en audio o vídeo que se pueden descargar de internet. Sencillamente se trata de programas de radio personalizables y descargables que pueden montarse en una web o blog, incluso en plataformas como Spotify, iTunes, SoundCloud o Ivoox, entre otras.

“Hay que recordar los que significaba haber pedido temas en la radio y que salgan los saludos era toda una emoción. Casi un acontecimiento para nuestro día a día, o recibir un saludo de alguien a través de la locutora o el locutor. Hoy eso ya cambió, las redes y plataformas como Youtube han terminado con eso que marcó toda una época. Pero los medios van cambiando y uno tiene que atender a lo que sucede en su tiempo; de todas maneras, siempre sostuve y sostendré que la radio es magia, es algo que une a las personas en un momento de sincronía, aunque estén a la distancia”, destaca Mónica.

VALORES

“Algo que siempre se inculcó en mi familia y, por ende, en nuestra radio, es el respeto a la libertad de pensamiento del otro. De hecho nuestra radio es independiente, y no en el sentido figurado, no hay ningún poder político ni económico que nos sponsoree ni que nos coarte a la hora de decir lo que queremos comunicar. Quienes han pasado por esta radio siempre se han sentido cómodos frente al micrófono, podemos estar de acuerdo o no en algunas opiniones, pero siempre en un marco de respeto”, dice Mónica.

—Ya que hablamos de la independencia de la radio, ¿cómo es, en términos económicos, mantener un medio con esta característica?

—Si fuera por lo económico debería haber dejado el programa hace años. De hecho, la radio, por ser independiente, es difícil de sostenerla desde el punto de vista económico. Nos sostenemos con la venta de espacios, con alguna que otra pauta publicitaria, pero es difícil llegar a cubrir todos los gastos. Seguiremos adelante hasta que ya no podamos continuar.

—¿Cuántos programas quedan en Cambalache?

—Hoy en la FM han quedado cinco programas. El resto del tiempo, pasamos música.

“No me llamen locutora”

“Cuando empecé con la radio, medio que a la facultad la había dejado de lado. Llegué hasta tercer año y me recibí de técnica en Comunicación Social con orientación en redacción. No pude hacer la especialización en Audio porque en aquella época, en el edificio donde funcionaba la facultad había sucedido una inundación en el sótano, donde funcionaba el laboratorio de audio, entonces por algunos años no hubo taller de Audio, así que hice el taller de Redacción, que por supuesto me sirvió para mi trabajo periodístico y la planificación de un medio. Hice también talleres de locución, pero nunca hice la carrera ni tengo el carnet. La mayor parte la aprendí sola, de oficio, por eso digo que no me digan locutora”.

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