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La sombra del gallo: machismo a través de lente masculina

El primer largometraje de ficción del concordiense Nicolás Herzog fue estrenado recientemente en la plataforma Cine.ar

Sábado 28 de Marzo de 2020

La sombra del gallo es el título del primer largometraje de ficción del realizador concordiense, Nicolás Herzog. Se estrenó a nivel nacional el 12 de marzo, pero la proyección en cines se vio interrumpida repentinamente por la pandemia de coronavirus.

El filme, un thriller que gira en torno a un expolicía que sale de la cárcel y regresa a su pueblo, cuenta con un elenco de primera: Lautaro Delgado Tymruk (Crónica de una fuga, Kryptonita), Claudio Rissi (El marginal, Aballay), Rita Pauls (Historia de un clan) y Alián Devetac (La tercera orilla), además del debut cinematográfico del concordiense Diego Detona.

La película se filmó en mayo de 2018, tres semanas en Concordia y una en Buenos Aires. Pero el proyecto se gestó hace ocho años, y desde entonces Herzog ha estado inmerso en una intensa labor para concretarlo.

En este thriller, Román –un expolicía– sale de la cárcel con libertad transitoria, tras cumplir una pena por la muerte de su padre –también policía. El regreso a su pueblo coincide con la desaparición reciente de una adolescente, que reaviva fantasmas de su pasado. El protagonista necesita desenterrar ese trasfondo tenebroso del que necesita liberarse, relacionado con la prostitución y la trata. No será fácil: la misma institución policial que lo encubre, también lo espía. El espectador deberá resolver este rompecabezas de violencia.

El filme recibió una buena aceptación en el ambiente de la crítica especializada. Pero las circunstancias excepcionales impidieron que el público pueda verla en salas. Es por eso que desde hace varios días el filme está disponible en la plataforma Cine.ar.

Escenario dialogó con Herzog, que está en Concordia, donde justo se encontraba cuando se impuso la cuarentena.

—¿Cómo ha sido tener que estrenar “La sombra del gallo” directamente en streaming?

—Fue difícil e inesperado, cuando pasan estas cosas no queda otra que adaptarse al contexto y tomar una decisión rápido. Ya teníamos un convenio con Cine.ar para salir en streaming después del estreno, así que lo que hicimos fue adelantar esa salida. Cuando se cerraron las salas, ese mismo lunes decidimos subirla a la plataforma y que ese sea su curso natural por unas semanas, para que toda la gente que no pudo verla en cines pueda verla vía streaming.

Obviamente, queremos reestrenar la película en salas cuando todo vuelva a la normalidad, ya teníamos compromisos con Paraná por ejemplo, para la semana del 20 de marzo, lo mismo que con otras salas del interior y Buenos Aires incluido.

—Tanto en “La sombra del gallo”, como en “Orquesta roja” y “Vuelo nocturno”, tus filmes anteriores, el común denominador es Concordia. Más allá de que es tu ciudad de origen, ¿hay algo que te atrae de la ciudad en términos cinematográficos?

—En primer lugar, el hecho de haber vivido tantos años acá, conocer mucho la ciudad, y de tener una relación muy asidua con Concordia me permite estar mucho tiempo acá. Las historias pueblerinas me despiertan mucha más atracción que filmar en Buenos Aires y en grandes ciudades. Y también hubo algo natural, primero con Orquesta Roja y Vuelo nocturno, de pensar temas vinculados a la región donde viví mi infancia, a temas vinculados a la ciudad, la provincia y el litoral. Algo que un poco tiene que ver con lo climático, también con las posibilidades de acceso que tiene respecto a Buenos Aires, la comunicación que tenemos a través de la ruta 14 nos permite armar equipos mixtos y tener un elenco mixto, cosa que no es menor a la hora de armar los diseños de producción.

Pero yendo más a lo cinematográfico, hay algo de la ciudad que me atrae mucho, es una ciudad de grandes contrastes, muy popular por un lado y por otro es un seno burgués, me interesa este halo que tiene de una gran ciudad quedada en el tiempo, una vieja ciudad industrial venida a menos, que era la perla del Litoral. Tiene muchas zonas en ruinas y eso me interesa, esa oscuridad que tiene y, a su vez, una cultura popular muy atractiva, muy brindada a compartirse en el rodaje. Todo eso llevado a los temas que traté en la película, me parece que son aspectos que encajan de manera muy clara. Si bien en el caso de La sombra del gallo la idea original no era filmar acá, sino en un pueblo, con el tiempo me fui dando cuenta que había muchos lugares de la ciudad y sus alrededores que me permitían contar una escala de pueblo más chico. Eso fue lo que trabajé mucho, invertí mucho tiempo en la búsqueda de locaciones, fue un proceso largo y muy anterior a la producción de la película.

Filmamos mucho en la zona sur, en la zona portuaria de la ciudad, en fábricas abandonadas, barrios del sur. Había algo de esa atmósfera climática que le aportaba un aire al thriller, algo que era interesante aprovechar. Pero también hubo que hacer un trabajo de desmalezamiento, iluminación en la explanada de la fábrica y tomar medidas de seguridad para poder filmar ahí tres jornadas. Y terminó funcionando muy bien, si bien en la película la historia no ocurre en Concordia, hay algo de la ciudad que está bien presente, vinculado a la trata y el asesinato de chicas, como el caso de Eva Flores, la nena que desapareció en 2004. Y eso ha jugado en la elección de algunas locaciones, como para estar en el lugar de los hechos que incidieron a la hora de pensar en esta historia.

—El tema de la trata de personas es un tema delicado. Sin embargo en alguna entrevista destacaste que se trata de una mirada masculina del tema, pero no machista.

—Por supuesto, la película es mi punto de vista, el punto de vista de un hombre sobre un tema muy difícil, pero asumí el riesgo de hacerlo con la confianza de hacerlo con respeto y a través del tiempo, porque fueron muchos años de trabajo, que me fueron dando una perspectiva de cómo aproximarme al tema. En el momento que me decidí a encarar el proyecto había nacido mi hija, que hoy tiene ocho años y me encontré con ganas de hacerme las preguntas que muchos padres se hacen en ese momento. Ver qué pasó conmigo cuando fui hijo hace 30 años y cómo soy ahora, replantearme muchos conceptos y prejuicios sobre la paternidad, y eso necesariamente me llevó a pensar sobre las masculinidades y el patriarcado. Hice un proceso interno en base a esa necesidad de estar acorde a los tiempos que corren y eso me dio la seguridad de que podía lanzarme, siempre con algún riesgo, pero sabiendo que estaba a la altura de poder desarrollar un punto de vista masculino sobre un tema que es tan complejo y difícil de abordar. Ese fue el germen del proyecto.

—¿Y cómo fue el proceso de casting? Tenés a actores consagrados en Buenos Aires, a Alián que es de Paraná y a Diego Detona de Concordia.

—Lautaro Delgado fue el que un poco definió el resto del elenco, el protagonista es el que marca al resto porque está en casi todos los planos de principio a fin. Dependía un poco de su perfil, physique du rol, su tipología y de su edad. Eso definió el resto. Antes de Lautaro había pensado en Germán Palacios, que estuvo muy cerca de incorporarse, pero a último momento no pudo. Así que tres meses antes del rodaje nos pusimos en contacto con Lautaro, le dimos el guión y se sumó. Es un actor que a mi me gusta mucho, ya lo conocía por Los del suelo y Caño dorado, es un actor que tiene un oficio cinematográfico muy sólido y profesional, además es muy versátil, algo que requería este personaje, que tiene que tener mucha oscuridad, pero no en presencia, sino más bien en el fondo. Creo que Lautaro confirmó en la película esas condiciones.

En el caso de Claudio Rissi, lo mismo, es un actor que siempre me gustó, que estaba en un gran momento de su carrera con El marginal y me pareció que tenerlo a él le iba a dar un cierto peso a la película. Lo llamamos por teléfono, le acercamos el libro y a la semana me confirmó, nos comimos unas chuletas en su casa y automáticamente se subió al proyecto. La idea para su personaje era ser, más que un policía malo, un padre de familia que también es policía y, obviamente, guarda todos sus secretos en la almohada. Ese trasfondo no se evidencia tan rápido en él, sino que los cadáveres en su haber se van viendo hacia el final. Pero un poco mostrando cómo la burocracia te va llevando a cometer ilícitos. Fue un gusto contar con él.

A Rita Pauls la había visto en Historia de un clan y algunas películas que me habían gustado, tiene una frescura necesaria para el personaje de Angélica, que es una suerte de fantasma presente, tenía que tener un halo etéreo y a la vez tener integridad, presencia. Tuvieron mucha química con Lautaro, le copó el guión y se sumó muy rápido.

Diego Detona es un actor de Concordia que resultó todo un hallazgo, hicimos un casting y se presentó. Es actor-actriz, hace un personaje dual en la película, en el casting hizo un personaje suyo, Towanda, que nos encantó. Y Alián, estaba casi cerrada su participación, pero igual vino al casting porque lo convocamos. Lo había visto en La tercera orilla, de Celina Murga, y en El otro hermano, de Adrián Caetano, me sorprendió su capacidad de despliegue actoral, a pesar que no tiene formación de actor. Esa cosa orgánica de su actuación me seducía mucho. Así se definió el elenco principal, tuvieron una buena química todos. No es un elenco muy grande, pero está muy equilibrado.

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