Girar y expresar. Volar y decir. Saltar y revelar. Elevarse y comunicar. Cada movimiento era una declaración, un sentimiento, un estado de ánimo o una actitud ante la vida. El domingo, en la Sala Verónica Kuttel del centro cultural y de convenciones La Vieja Usina, tuvo lugar la segunda función de Kaleidoscope, una pieza de danza y acrobacia aérea llevada a cabo por la Compañía OM y la Compañía de los Sueños.
"Kaleidoscope", una puesta para sentir cada movimiento
6 de diciembre 2016 · 08:30hs
"Toda nuestra vida transcurre creyendo saber hacia dónde nos dirigimos, sin embargo a cada instante el camino se transforma, la situación cambia, la vida nos sorprende...", señalaban. Y así, entre sutilezas, agilidades y giros repentinos, los cuerpos de Claudia Retamar, Nicolás Farkas, Francisco Games, Ayelén Rodríguez, Hilaria Grieve Bruno y Virginia Gareis fueron dibujando formas de un caleidoscopio, heterogéneas y variables; arriba y abajo del escenario, sobrevolándolo en un trapecio o acariciando sus tablas.
Mística y cotidianeidad se mezclaron en esta puesta que contó con el arte de Chenoa Pianetti, quien plasmó trazos de colores sobre los cuerpos danzantes.
En Kaleidoscope, las palabras en off guiaron, enmarcaron, orientaron en algún contexto, pero los que hablaron fueron los cuerpos al ritmo de las músicas. La historia no tuvo un principio, nudo y desenlace. En este tipo de puestas, el espectador va haciendo camino al andar, identificando los movimientos con los sentimientos, reflejándose en el instante, reconociéndose en los actores-acróbatas-bailarines. He ahí la magia, la esencia del caleidoscopio: aprender a mirar distinto.















