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Cuando nosotros mismos somos "Otro" el espejo que nos define

El ganador del Fray Mocho, Ferny Kosiak, acaba de publicar su noveno libro, donde plantea un encuentro –literal– consigo mismo.

Domingo 28 de Junio de 2020

“¿Qué harías si te encontraras, una tarde de primavera sentado en el futón del comedor, a vos mismo? ¿Y si ese sos vos pero más gordito, menos arrugado?”, son las preguntas que atraviesan Otro, el título del noveno libro de Ferny Kosiak.

En este caso se trata de una novela corta publicada por el sello editorial De Parado, de Buenos Aires. Es una novela del género fantástico en la que conviven la imagen del doble –el otro. Pero ese otro es más joven y está atravesando el momento de una separación amorosa, lo que contrapone esos cuerpos dobles pero en diferentes momentos de sus vidas afectivas y amatorias, atravesado por un homoerotismo creciente.

Kosiak –ganador del premio Fray Mocho en 2016– es ciertamente un escritor prolífico que, además, suele abordar dilemas trascendentales con humor y desde lo cotidiano. Escenario dialogó con él sobre su más reciente libro.

—¿Cómo fue el proceso de escritura de esta novela?

Escribí esta novela hace unos tres o cuatro años y me salió bastante de un tirón, no volví mucho a ella como sí me ha pasado con otros de mis libros. Por eso no puedo recordar mucho cuál fue el disparador, pero sí que estaba dándole vueltas a este concepto del otro, la otredad, el doble, algo muy presente en la literatura universal. Al mismo tiempo ese año estaba en mi segundo año de ballet, que empecé a mis treinta y pico, y quería escribir sobre ese mundito desde la perspectiva de un no-bailarín (era malísimo pero me encantaba). Después mandé un mail a De Parado, porque me parecía que era una novela que podía funcionar en el catálogo de esta editorial y después de casi dos años de trabajo, de revisar, de pensar en este libro como algo bello, salió publicado hace unos meses. Más allá del contexto en el que estamos ahora la novela también está disponible como e-book y eso permite que también pueda ser leída en lugares impensados.

—Es una idea que todos hemos tenido, encontrarnos con nuestras versiones jóvenes y darle un consejo, o aunque sea, un abrazo. ¿Cómo se relaciona e interactúa tu personaje con ese Otro?

—En la literatura universal ha aparecido muchas veces esta figura del otro, del doble, del doppelgänger, como la llaman los alemanes, pero siempre es otro yo idéntico, de la misma edad, con las mismas características. Se me ocurrió como elemento interesante el cruzarse con otro/doble que tuviera otra edad y que, encima, esté en otro momento de la vida, porque el narrador está en un momento de estabilidad, de descubrimiento amoroso y sexual, de disfrutar su cuerpo y sus libertades y el Otro que se le aparece es de tres años atrás, se acaba de separar de una relación de años y está hecho mierda. La novela explora esas diferencias, esos espacios, y, como decís, la posibilidad de autoaconsejarse, acá no aparece la posibilidad del abrazo real porque los personajes tienen miedo de lo que pueda pasar si se tocan y ahí aparece otro elemento que es el erótico, también como parte de un proceso de sanación y evolución porque el narrador teoriza sobre la posibilidad de tener sexo consigo mismo bajo una premisa básica: nadie puede conocer mejor qué es lo que seduce, moviliza, en fin, calienta el deseo de uno, que uno mismo. Entonces la novela también tiene ese lado exploratorio y erótico, de evolución y crecimiento a través de la palabra y del cuerpo, que es algo sobre lo que por ahí tenemos los tabúes recargados.

—¿Tiene algo de autobiográfico esta novela?

—Lo más autobiográfico que tiene es la parte de la danza, porque el narrador, el del presente, está yendo a un taller de ballet y cada capítulo está pensado desde un paso o un movimiento de ballet. Hace un par de años participé de los talleres para adultos de la Escuela Municipal de Danza y esa experiencia a los treinta, con un cuerpo sin la elasticidad o la turgencia de quienes comienzan de niños o adolescentes en la disciplina, fue una experiencia maravillosa, con un mundo lleno de yuxtaposiciones que también está en la novela.

—Me gustaría que ahondes un poco sobre esta idea: “uno después de uno, siempre es otro”. Y esto se da hasta nivel biocelular. ¿Qué es lo que nos hace seguir siendo nosotros con el paso del tiempo?

—Claro, al llevarlo al nivel biológico uno deja de ser uno mismo a las horas, el cuerpo muta en todo momento y también lo hace la mente. La otredad siempre viene de la mano de la mirada, es alguien más el que nos configura como alguien diferente y hay demasiados niveles para pensarlo. Por ejemplo, yo me puedo pensar a mí mismo de determinada manera pero es el otro el que me define, me adjetiva. Si es alguien que medianamente me conoce esa percepción va a ser más cercana a lo que yo considero de mí mismo y hasta me podrá señalar cambios en lo físico o en la forma de ser. Igual todos tendemos a eternizar al otro, a ponerlo en determinado papel en el que lo percibimos y lo mantenemos allí ad eternum. De ahí vienen frases hechas como “la primera impresión es la que cuenta”. Cuando el otro no me conoce puede errar fiero en esa percepción, el caso extremo es el de la invasión española a América que desarrolla Todorov, que es el que desarrolla el concepto de otredad para definir ese choque, ese quiebre en las percepciones eurocéntricas. En un mundo como el de hoy, que casi nada es desconocido, esos errores siguen existiendo. Lo que somos hoy, individual o colectivamente, fluctúa mínimamente, la esencia, el casillero primigenio que ocupamos y por el que nos pensamos de una manera tiende a ser inamovible con el paso del tiempo, hasta que llega un gran evento que lo astilla, que modifica ese núcleo básico.

Ante la situación de aislamiento social, el libro se puede conseguir a través de las redes sociales (Instagram y Facebook): Ferny Kosiak y Jacarandá Librería.

El autor

Ferny Kosiak nació en Libertador San Martín, Entre Ríos. Es profesor en Lengua y Literatura (Uader) y técnico en Comunicación Social (UNER). Desde 2005 coordina talleres y capacitaciones de Literatura en Paraná donde trabaja como profesor, en prensa, en corrección y publicación de libros independientes y como fotógrafo. Publicó los libros de cuentos Soy tu monstruo (Supervisión, 2008), Sentido raro (Supervisión, 2011), Tuit (Bicéfalo, 2012), El crimen es una fiesta (Bicéfalo, 2015); los libros de poesía Morite Lacia (La gota, 2016), El final de los paisajes (Bicéfalo, 2017); la obra teatral La bondad de los extraños (Editorial de Entre Ríos, 2018) ganadora del premio Fray Mocho 2016 y las nouvelles Cerca del fuego (Baldíos en la Lengua, 2018) y Otro (De Parado, 2020).

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