La violista Catalina Aranguiz Esmoris, de 24 años, nació en Buenos Aires, pero eligió vivir en la localidad de La Paz y estudiar en Paraná. Desde muy pequeña, la música fue parte de su vida gracias a la influencia de sus padres, que le transmitieron el amor por el canto y diferentes tipos de géneros musicales. En la actualidad, la joven trabaja con orquestas juveniles y se dedica a dar a conocer la viola entre los más chicos.
Catalina Aranguiz Esmoris: la música como instrumento de contención social
Por Gonzalo Núñez
Foto UNO/Juan Manuel Hernández
Catalina Aranguiz Esmoris es becaria de las Becas Martha Argerich.
Foto/ Orquesta Martha Argerich
Foto UNO/Juan Manuel Hernández
Foto UNO/Juan Manuel Hernández
Su compromiso con el arte como instrumento de transformación social tuvo una recompensa: este año le otorgaron la Beca Martha Argerich, del Ministerio de Cultura de la Nación, programa nacional que impulsa la formación y el perfeccionamiento de las y los jóvenes que integran distintas orquestas juveniles y desarrollan su trabajo en barrios populares del país. La beca, como ya deja entrever su nombre, tiene como madrina a la gran pianista argentina.
La beca tiene un propósito: que el día de mañana los jóvenes puedan convertirse en docentes de sus propias orquestas. Entre todas y todos conforman la Orquesta de Becarios de las Becas Martha Argerich.
En diálogo con UNO, Aranguiz Esmoris contó que llegó a Entre Ríos cuando terminó sus estudios secundarios con el objetivo de seguir su formación universitaria en música y que en ese proceso conoció el instrumento de cuerda frotada que la cautivó. Hoy cursa el quinto año de la carrera de Profesorado de Música en Paraná -en la Facultad de Humanidades Artes y Ciencias Sociales-, donde, además de la viola, aprende a tocar diversos instrumentos como el piano, la guitarra, el sikus (instrumento andino) y la flauta traversa.
"Yo quería estudiar el Profesorado Universitario en Música y en Buenos Aires es más conservatorio, que es más académico y de la escuela antigua. Acá en Paraná podemos ver otras ramas, como historia social y política de la música. Es decir, es un enfoque más social. Eso tiene que ver con lo que yo empecé con orquestas infanto-juveniles de los programas. Yo estaba en las orquestas nacionales con el clarinete. Ese instrumento de viento me gustaba pero no me llenaba, hasta que un día una profesora estaba tocando un instrumento con un sonido dulce y cálido que te abrazaba. Le pregunté cuál era y ella me dijo que eso era la viola", relató.
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Y agregó: "Descubrí que la viola tiene un sonido hermoso. Es de la familia de cuerdas frotadas, que integran el violín, la viola, el chelo y el contrabajo. La viola tiene un registro medio, no es tan aguda ni lo suficientemente grave. Es un sonido muy dulce".
Catalina dijo que junto a su familia eligieron vivir en La Paz por la tranquilidad del lugar. "En La Paz está mi familia. Es el lugar que decidimos quedarnos porque es tranquilo. Ellos me acompañan siempre en el camino de tocar música. Nos gustaron muchos los atardeceres de La Paz. Para practicar está buenísimo porque siempre hay mucha calma. A veces estoy en casa y otras estoy cantándole al río. A veces toco en la barranca, en el puerto, la playita o El faro", señaló.
La joven comentó además que la música puede ser un camino bastante solitario, ya que los músicos suelen pasar muchas horas preparándose, pero que ese proceso tiene su punto de mayor satisfacción al compartirlo con los demás. "Uno tiene que pensar en compartirlo con otro. Eso es lo lindo", subrayó.
Además de sus estudios, Catalina mencionó que participa del programa provincial de Orquestas Infantiles y Juveniles. "Yo empecé muy chica en las orquestas y ahora estoy en el ámbito provincial formando jóvenes músicos. Estoy en la Orquesta Romina Iturain, que funciona en la Escuela de la Baxada, en Bajada Grande, y en la Orquesta Cunumí, que estuvo en la Escuela Hogar y ahora está en la Escuela Estrada", detalló.
Por otra parte, Catalina destacó el rol social y educativo que cumplen las orquestas en los barrios más vulnerables. "El programa funciona muchas veces de contención de los más jóvenes que están en situaciones vulnerables. A inicio de año hacemos una muestra con los instrumentos y les mostramos a los chicos. Vamos a las escuelas más cercanas de los barrios. Ellos después eligen el que les guste y ahí van aprendiendo y conociendo", señaló.
La cultura y el futuro incierto
El año pasado, Catalina se postuló para las Becas Martha Argerich y en enero de este año logró acceder a la misma, lo que le permite perfeccionarse con maestros reconocidos y participar en conciertos junto a otros becarios. Este año, la Orquesta de Becarios Marta Argerich tocó en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el 2 de septiembre, ante una sala llena. Y la semana pasada, Catalina fue parte de una experiencia única: miles de jóvenes de todo el país se unieron para formar la orquesta más grande que haya tocado en Argentina. "Eran unos dos mil jóvenes y niños tocando. Tocamos en el microestadio de Tecnópolis. Estuvo León Gieco y Nahuel Pennisi. Todo está grabado y será transmitido por TV Pública", comentó emocionada.
El próximo 22 de octubre el país definirá a quién ungirá en la presidencia de la Nación. Hay cinco propuestas con un programa de gobierno bien distinto y donde la cultura tiene más o menos prioridad en las políticas públicas. Al respecto, Catalina reconoce que en su ámbito existe mucha preocupación ante la posibilidad de que asuma un gobierno que interrumpa los proyectos culturales y sociales. "La beca dura dos años. Este es el primero en el que estoy, pero tenemos que ver si sigue el año que viene por el asunto del cambio de gobierno. No sabemos qué puede pasar. Hay algunos que dicen que la cultura no es importante, y no estoy de acuerdo porque ayuda a los jóvenes a que tengan un lugar de contención para ayudarlos en el día a día. No queremos que se termine", sostuvo.
Por último, la joven violista expresó su deseo de seguir perfeccionándose y de compartir su pasión con otras personas. "La música es mi vida. Estoy casada con la música. Desde que me levanto estoy con la viola. La Llevo a todos lados y estudio las obras. Para mi la música es un espacio para reunirse a mostrar lo lindo que tiene la humanidad, que es el arte. Lo que más quiero es poder estar en una orquesta sinfónica o de tango, compartiendo y continuando mi camino", concluyó.





















