Alejandro Dolina, escritor y conductor del histórico programa La venganza será terrible, con más de 40 años al aire, recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Alejandro Dolina recibió el doctorado Honoris Causa de UBA
El honoris causa a Alejandro Dolina reconoce la trayectoria intelectual y artística de una de las figuras más relevantes de la vida cultural argentina.
El honoris causa a Alejandro Dolina reconoce la trayectoria intelectual y artística de una de las figuras más relevantes de la vida cultural argentina.
El honoris causa a Alejandro Dolina reconoce la trayectoria intelectual y artística de una de las figuras más relevantes de la vida cultural argentina.
El honoris causa a Alejandro Dolina reconoce la trayectoria intelectual y artística de una de las figuras más relevantes de la vida cultural argentina.
“Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza. No porque uno sienta los achaques, sino porque uno comprende mejor la naturaleza humana, siendo ésta trágica”, dijo Dolina al recibir el homenaje.
La ceremonia se realizó en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y contó con la presencia de Ricardo Gelpi, rector de la Universidad de Buenos Aires; Diego de Charras, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales; Felipe Vega Terra, director del Ciclo Básico Común; Larisa Kevjal, directora de la carrera de Comunicación; y Miguel de Luca, director de la carrera de Ciencia Política.
El reconocido escritor y conductor consolidó su vigencia en la radiofonía argentina al frente de La venganza será terrible, el ciclo que lidera las medianoches de Radio 750 con una equilibrada fórmula de erudición, humor y mitología.
El programa de Dolina, acompañado en los últimos años por Patricio Barton, Gillespi y el Trío Sin Nombre, lleva más de 40 años en el aire de la radiofonía argentina y continúa transformando el aire nocturno en un espacio de debate filosófico y musical que conecta con múltiples generaciones de oyentes.
La trayectoria del formato trascendió el dial analógico para convertirse en un fenómeno digital de alta demanda en plataformas y su propuesta continúa siendo un bastión de resistencia cultural, además de un clásico indiscutible que todas las noches acompaña a miles de personas.
“Dolina, quizás a su propio pesar, ha dejado de ser solamente un hombre. Su nombre se volvió adjetivo, verbo, una forma de retórica argumentativa: A lo Dolina. Eso es dolinesco. Eso es doliniano. Vaya pavada de legado. Las palabras y los cosos. Incluso una plaza del barrio de Flores no lleva su nombre sino que va más allá: lleva el nombre de uno de sus personajes. El Ángel Gris. Es el triunfo de la prosa. La demostración de que la ficción puede cruzar la frontera de la página e intervenir sobre la realidad. Y acaso ese sea uno de los mayores reconocimientos que puede recibir un escritor: que sus personajes comiencen a caminar por el mundo sin pedirle permiso”, dijo Kevjal.
En su discurso, Dolina compartió algunas reflexiones sobre la alegría, la melancolía y la condición humana.
“Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza. No porque uno sienta los achaques, sino porque uno comprende mejor la naturaleza humana, siendo ésta trágica”, afirmó el escritor y conductor.
Al referirse a la universidad pública y al sentido de la ceremonia, sostuvo que “poder encontrar un poco de reflexión y un poco de amor, de comunión en esta alegría personal también me alegra”.
"Y es que por eso estamos aquí en una universidad pública, porque aquí es donde se recibe pero también donde se da, y donde se produce a veces durante un ratito, un momento de comunión siendo que nuestra vida en general es sol
itaria”, agregó.
“Hay otra cosa que cabe decir: no puedo evitar sentirme un poco farsante, sentirme un poco impostor. Evidentemente yo no provengo del mundo académico. Claro, me dirá alguno: “Usted se habrá leído algún libro”. Le voy a rogar que nadie me diga que yo provengo de la universidad de la calle. No es un foro muy adecuado para formarse. Las cosas que se aprenden en la esquina no siempre son académicamente interesantes".
“De manera que si uno quiere aprender verdaderamente estudiar y aprender, pero además vivir todo ese mundo maravilloso de intercambio, de sensaciones y de reflexiones acerca de la constitución de la realidad es mejor que vaya a la universidad y no al boliche de la esquina”, dijo.
Además, planteó que “deberían entenderlo así quienes los estados nacionales gobiernan y propender cuando se trata de educación a preferir la inauguración de universidades y colegios ante que las de parrilladas”, publicó Página12.




















