Un ejemplar de surubí salió desde Ituzingó, Corrientes, y llegó al Paraná Pavón, al sur de la provincia de Entre Ríos, tras recorrer 906 kilómetros. El recorrido se conoce gracias a Peces Marcados un proyecto que, desde 2019, llevan adelante investigadores del Instituto de Ictiología del Nordeste (#INICNE) de la Facultad de Ciencias Veterinarias – UNNE y del Instituto de Biología Subtropical (IBS-UNaM-Conicet), con financiación de la Comisión Mixta del Río Paraná (COMIP) y la colaboración de pescadores y guías de pesca con devolución.
Peces marcados: el proyecto que sigue la trayectoria de surubíes y dorados
Un surubí del proyecto Peces Marcados recorrió 906 kilómetros desde Corrientes hasta el sur de Entre Ríos, pasando por Paraná. Registra recorrido en 11 meses
Un surubí del proyecto Peces Marcados recorrió 906 kilómetros desde Corrientes hasta el sur de Entre Ríos, pasando por Paraná. Registra recorrido en 11 meses
Un dorado recorrió 600 kilómetros. Fue pescado y devuelto en Itatí, Corrientes, y se registró su recorrido hasta Paraná de La Palmas.
El proyecto de marcado de peces del tramo argentino-paraguayo del río Paraná apunta al seguimiento de los peces devueltos de la pesca recreativa y surgió del contacto entre las educaciones educativas, pescadores y guías de pesca, en el marco de proyectos anteriores de monitoreo de la pesca recreativa regional.
"La implementación de mecanismos de seguimiento de peces devueltos ofrecería un atractivo más a la pesca recreacional al permitirles a los pescadores conocer más sobre los peces que habitualmente capturan. Así, desde el #INICNE (UNNE) se diseñó el proyecto de colocación de una marca plástica a los peces por parte de los pescadores, quienes además deben enviar información sobre el ejemplar capturado y marcado al equipo técnico a cargo del proyecto", indicaron en su oportunidad los científicos.
Surubí
Este surubí en particular, fue devuelto al río marcado durante la Fiesta del Surubí de Ituzaingó, en noviembre de 2024. Y, esta semana, el pez dejó de emitir la señal en el Paraná Pavón, tras once meses y 906 kilómetros recorridos.
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El método
Los pescadores colocan una marca plástica a los peces y envían información sobre el ejemplar capturado y marcado al equipo técnico a cargo del proyecto. Las especies a las que se le colocan las marcas son dorados, surubíes, bogas, manguruyúes y pacúes.
A los pescadores interesados se les provee la marca que deben introducir en la aleta dorsal del pez. Se le saca una foto del número de la marca y al pez y se remiten todos los datos por WhatsApp a un número que figura en el plástico.
Pero además de marcar los peces y enviar los datos al equipo coordinador, los pescadores también pueden colaborar en caso de pescar algún ejemplar marcado previamente, caso en el cual deben tomar una foto y remitir también a los responsables del estudio.
Debido a la difusión del proyecto las propuestas de colaboración de pescadores se multiplicaron por lo que se decidió realizar el estudio en el río Paraná en el tramo compartido entre Argentina y Paraguay. Se sumaron pescadores de Litoral, de Salta, Santiago del Estero, Córdoba y también de Brasil, Paraguay y Uruguay.
Se marcaron hasta el momento miles de peces lo que propició la obtención de registros sobre captura y recaptura, estimaciones de los stocks de las especies blanco, así como en el conocimiento de sus movimientos en espacio y tiempo.
La metodología se enmarca en lo que se denomina ciencia participativa colaborativa, donde la producción científica es dirigida por un equipo de investigadores, y diferentes actores de la comunidad contribuyen con datos, ejecutan de actividades metodológicas esenciales y difunden los resultados.
Un dorado
Un dorado recorrió 600 kilómetros. Fue pescado y devuelto en Itatí, Corrientes, y se registró su recorrido hasta Paraná de La Palmas. La bióloga correntina Natalia Silvakuper, a cargo de dos importantes proyectos desarrollados con la colaboración de distintas instituciones científicas y pesqueras, incluyendo el Instituto de Ictiología de la UNNE, explica que "se busca estudiar los movimientos y desplazamientos de distintas especies, principalmente el dorado, surubí, manguruyú, pacú, entre otras. Se capturan cuidadosamente los ejemplares y se les coloca un precinto azul numerado en la aleta dorsal. Cada precinto tiene un código único y los números de contacto donde los pescadores pueden reportar la captura, permitiendo conocer rutas, tiempos y zonas de permanencia. Esta información ayuda a conservar las poblaciones y fomentar la pesca responsable con devolución".






















