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"La sociedad necesita resultados para volver a creer en un gobierno"

Aportó que la imagen positiva del presidente Fernández se sostiene en su moderación y es del 40,8% y que la negativa se estaciona en el 32%.

Domingo 02 de Febrero de 2020

Según Synopsis, la consultora que dirige Lucas Romero, el presidente Alberto Fernández tiene una base de imagen positiva ubicada en 40,8%, mientras que la negativa hace lo propio en un 32,2%, dejando un diferencial levemente positivo de +8,6 puntos. El politólogo resume que, en comparación a lo que había generado Mauricio Macri, la expectativa que generó Fernández es mucho más moderada. Pero como consecuencia de la frustración que produjo Cambiemos con los resultados económicos de su gestión.

“El principal desafío que enfrenta es el de revertir el actual proceso económico recesivo con alta inflación (estanflación). Es su principal mandato electoral. Su gestión va a ser evaluada en función del éxito que tenga en resolver ese desafío. El problema es que, para resolver ese desafío económico, Fernández necesita resolver antes el problema de la deuda externa, por tener un perfil de vencimientos que la vuelve impagable con los recursos que el gobierno hoy posee. Hay mucho realismo en las primeras decisiones”, resalta Romero.

—¿Qué dicen sus números al respecto?

—En comparación a lo que había generado Macri, la expectativa que generó Fernández es mucho más moderada, y creo que es producto de la frustración que produjo Cambiemos con los resultados económicos de su gestión. Si bien hoy son mayoría los que ven con optimismo el futuro del país y su futuro personal, ese optimismo no llega a equiparar los niveles que se observaron hacia fines de 2015. Esta cautela es la de quien viene de una gran frustración y prefiere esperar a ver los resultados antes que creer anticipadamente de nuevo. Hoy estamos en un escenario donde los problemas que dominan la agenda local son de urgente resolución. Con lo cual es de esperar que esta sea una luna de miel de las más cortas de los últimos tiempos.

Lo urgente y lo importante

—¿Cuáles son hoy las principales demandas de la sociedad?

—Sin dudarlo, la principal demanda de la sociedad hoy es bajar la inflación. El cristal a través del cuál la gente evaluará la gestión económica del nuevo gobierno será la evolución de los precios, y consecuentemente, de sus ingresos. La inflación es el factor económico que afecta de manera más directa el bolsillo de los ciudadanos y ha sido la causa de la pérdida de poder adquisitivo y de calidad de vida) a lo largo de los últimos 22 meses. Ahora, la inflación tiene causas y Fernández deberá atacar esas causas para solucionarla.

—Sorprende que la corrupción vuelva a estar entre las preocupaciones mayores.

—Sí, a nosotros también nos sorprendió el cambio de tendencia que observamos en materia de preocupación por la corrupción, que registró en este último estudio de enero un incremento de 9 puntos porcentuales respecto de lo registrado en diciembre con Macri presidente. Cuando indagamos más pormenorizadamente para entender los motivos, registramos que la preocupación por la corrupción creció fuerte entre los votantes opositores. Lo sucedido con algunas decisiones judiciales que se tomaron luego del 10 de diciembre pasado alimentaron ese incremento.

—¿Cómo son las expectativas?

—Moderadamente optimistas. Es decir, cuando uno le pregunta a la gente cómo ve el futuro del país de acá a un año o el futuro personal, en ambos casos prevalece el optimismo. La diferencia es que, al igual que sucedía en tiempos de Cristina Kirchner, se ve con mayor optimismo el futuro personal que el futuro del país. Para ponerlo en números, la diferencia entre los que ven con optimismo el futuro del país y los que lo ven con pesimismo es de +5,9 por ciento a favor de los optimistas. Y la diferencia entre los que ven con optimismo el futuro personal y los que lo ven con pesimismo es de +17,8% a favor de los optimistas. Hay más optimismo en lo personal que en relación al país. Con Macri solía suceder lo contrario, se era más pesimista en lo personal que en relación al país. Eso es lo que se traduce de los resultados de nuestra encuesta.

—¿La mala performance del gobierno de Macri hace que ahora que la sociedad no tenga demasiadas expectativas?

—Sí, totalmente. La frustración que produjo la performance del gobierno de Macri dejó una opinión pública más descreída, que va a querer esperar a ver resultados antes de volver a creer. No va a ser tan fácil convencerlos de que se están cambiando las cosas. Todo un desafío político para Fernández.

—¿Fernández logró ser el centro del peronismo o aún debe trabajar mucho para liderar el espacio?

—En el peronismo, el que garantiza futuro conduce. Traducido, el que te lleva al triunfo, es el que lidera el espacio. Ello se ve muy claramente con Cristina. Para que Fernández pueda conducir necesita ser él el que garantice los votos, y ello no va a suceder sino hasta que una porción mayoritaria de los votantes del Frente de Todos (FdT) le asigne la garantía del triunfo futuro.

El ex en la mirada del experto

—¿Cómo está Macri en la consideración pública?

—Nuestro último registro de imagen (diciembre 2019) nos mostró un dirigente con 35 por ciento de imagen positiva y 52% de imagen negativa (el resto es imagen neutra). De los dirigentes que incluimos en nuestra medición, solo Sergio Massa lo supera en la magnitud del diferencial negativo. Macri pagó los costos de los resultados de su gestión y de la crisis. Eso no significa que no tenga relevancia política. Gran parte del electorado de Juntos por el Cambio lo valora positivamente y le adjudica a sus errores de gestión responsabilidades ajenas a su persona.

—¿Está en peligro el liderazgo de Macri en Juntos por el Cambio?

—A Macri le pasó algo parecido a lo que le sucedió a Cristina en el final de su mandato de gobierno. Se fue del gobierno bien con su electorado (o la mayoría de su electorado), pero mal con los dirigentes de su espacio, del peronismo nacional. Ambos se fueron con una Plaza de Mayo llena de gente, de acólitos, (sin entrar a comparar las magnitudes), pero sufrieron cuestionamientos de dirigentes aliados. Como le sucedió a Cristina, Macri deberá ser componedor con el resto de los dirigentes que quieren distanciarse.

—¿Quién es el dirigente con mayor imagen de Juntos por el Cambio?

—Sigue siendo María Eugenia Vidal, que si bien registra un diferencial negativo no está lejos de tener saldo positivo de imagen. Es difícil pensar en un liderazgo opositor unipersonal luego de una derrota electoral. Es posible proyectar protagonismo en algunas figuras del radicalismo, como los casos puntuales de Martín Lousteau y el gobernador Alfredo Cornejo.

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