Las protestas en Irán dejaron al menos 538 muertos y más de 10.600 detenidos en dos semanas, según datos extraoficaicles brindados por activistas. El gobierno mantiene un apagón casi total de Internet mientras crece el temor a una represión aún más sangrienta. La mayoría de las víctimas fueron manifestantes, muchas mujeres, y hubo también muertos entre las fuerzas de seguridad.
Irán: ya son más de 530 los muertos en protestas
Elevan a 538 los muertos por la represión contra el regimen de Irán en medio de un apagón de Internet para bloquear la organización de protestas
Los cuerpos de las víctimas apilados en el Kahrizak Forensic Medical Centre de Teherán, Irán
Estados Unidos expresó apoyo a los protestantes y analiza posibles respuestas, en un contexto de fuerte escalada retórica del gobierno iraní. En ese sentido, el presidente Donald Trump, dijo el domingo que su Administración está valorando "algunas opciones muy fuertes" contra Irán, incluida una posible intervención militar.
Al ser consultado por periodistas a bordo del Air Force One si Irán cruzó una línea roja para provocar una respuesta, Trump respondió: "Están empezando (a cruzarla), según parece". "Estamos mirándolo muy seriamente. El Ejército está mirándolo y nosotros estamos valorando algunas opciones muy fuertes. Tomaremos una decisión", indicó el mandatario.
El presidente agregó que está recibiendo información "cada hora" sobre la situación en Irán, mientras que tiene previsto ser informado este martes sobre las opciones para responder a los disturbios en Irán, informó el domingo el periódico The Wall Street Journal, citando a funcionarios estadounidenses.
El secretario de Estado, Marco Rubio, el titular de Defensa, Pete Hegseth, y el presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Dan Caine, asistirán a la reunión de este martes, dijo el citado medio y añadió que Trump no espera tomar una decisión definitiva en esa reunión, dado que las deliberaciones están todavía en una etapa preliminar.
Las opciones de la Administración Trump incluirían impulsar las fuentes antigubernamentales de internet, desplegar ciberarmamento secreto contra instalaciones militares y civiles iraníes, imponer más sanciones contra el país y ataques militares, así como la posibilidad de enviar terminales de Starlink, el servicio de internet por satélite de Elon Musk, a Irán, según la información.
El Pentágono no movilizó fuerzas para preparar potenciales ataques militares, agregó, señalando que Estados Unidos no solo necesitará desplegar activos para lanzar ofensivas, sino que también deberá proteger a los efectivos estadounidenses en la región.
A finales de diciembre, comenzaron las protestas en varias ciudades iraníes por la drástica devaluación del rial, la moneda iraní, y las dificultades económicas prolongadas.
El origen de las Protestas
Las protestas contra el Gobierno en Irán estallaron por decimotercer día consecutivo el viernes, en una ola de disturbios a nivel nacional que supone el mayor desafío al régimen en años. Las autorides cortaron el acceso a Internet y las líneas telefónicas el jueves, la noche más importante de manifestaciones a nivel nacional hasta ahora, dejando a Irán prácticamente aislado del mundo exterior. Los grupos de derechos humanos afirman que decenas de personas han perdido la vida desde que comenzaron las protestas.
Las protestas comenzaron como manifestaciones en los bazares de Teherán por la inflación galopante, pero se han extendido por todo el país y se han transformado en protestas más generales contra el régimen.
La preocupación por la inflación llegó a su punto álgido la semana pasada, cuando los precios de productos básicos como el aceite de cocina y el pollo se dispararon de la noche a la mañana, y algunos productos desaparecieron por completo de las estanterías.
La situación se agravó con la decisión del Banco Central de poner fin a un programa que permitía a algunos importadores acceder a dólares estadounidenses más baratos en comparación con el resto del mercado, lo que llevó a los comerciantes a aumentar los precios y a algunos a cerrar sus puertas, lo que desencadenó las manifestaciones.
La medida tomada por los bazaaris, como se les conoce, es drástica para un grupo que tradicionalmente ha apoyado a la República Islámica.
El Gobierno reformista intentó aliviar la presión ofreciendo ayudas directas en efectivo de casi US$ 7 al mes, pero la medida no ha logrado calmar los disturbios.
El alcance de las protestas
Las últimas protestas son las de mayor envergadura desde 2022, cuando la muerte de Masha Amini de 22 años, mientras se encontraba bajo custodia de la policía religiosa, provocó las protestas generalizadas “Mujer, vida, libertad”. Ahora, personas de más de 100 ciudades han participado en las manifestaciones, que comenzaron hace casi dos semanas.
Las protestas se han extendido a provincias iraníes tan occidentales como Ilam, una región de mayoría kurda fronteriza con Iraq, y Lorestán, ambas convertidas en focos de disturbios. Impulsadas por la división étnica y la pobreza, las multitudes incendiaron las calles y corearon “Muerte a Jamenei”, desafiando directamente a Jamenei, que ostenta la máxima autoridad sobre los asuntos religiosos y estatales de la nación.
La agencia de noticias Fars, afiliada al Estado iraní, afirmó que 950 agentes de policía y 60 miembros de la fuerza paramilitar Basij han resultado heridos en las protestas, principalmente en enfrentamientos con “alborotadores” en las provincias occidentales “equipados con armas de fuego, granadas y otras armas”.
Al menos 45 manifestantes, entre ellos ocho niños, han muerto desde que comenzaron las manifestaciones, según informó el jueves la ONG Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Noruega. Según esta organización, cientos más han resultado heridos y más de 2.000 personas han sido detenidas. CNN no ha podido verificar de forma independiente el número de muertos y detenidos, y los medios de comunicación estatales iraníes han informado en ocasiones de muertes individuales sin dar una cifra global.
¿Quién gobierna Irán y qué significa esto para el régimen?
Irán es una teocracia desde 1979, cuando los clérigos derrocaron a un monarca secular aliado con Occidente, lo que condujo a la formación de la República Islámica liderada por el ayatola Ruhollah Jomeini. Masoud Pezeshkian fue elegido presidente en 2024, promoviendo una política exterior más pragmática, pero sus poderes son limitados y Jamenei toma las decisiones sobre todos los asuntos importantes del Estado.
Pezeshkian se posicionó anteriormente como defensor de la clase trabajadora, prometiendo alivio económico mediante una menor intervención del Gobierno en el mercado de divisas, al tiempo que culpaba a las sanciones estadounidenses, la corrupción y la impresión excesiva de dinero.
Pero la corrupción en todas las esferas del Gobierno, la mala gestión de los fondos y la convergencia de los problemas medioambientales y el estancamiento del liderazgo tienen al Gobierno al borde del abismo. Más de un año después de su elección, la clase trabajadora que prometió proteger y la clase media que constituye la columna vertebral de la sociedad iraní están pasando apuros.
Factores externos como las sanciones paralizantes y una posible nueva guerra con Estados Unidos e Israel han sumido al Estado en la paranoia y a la población en la ansiedad.
El viernes, la agencia estatal de noticias Tasnim informó de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica había emitido un comunicado en el que advertía de que la preservación del Gobierno del país era su “línea roja” y se reservaba el derecho a “tomar represalias”.
Reza Pahlavi, el hijo exiliado del difunto sha, se ha posicionado como una alternativa viable al régimen gobernante, declarando su apoyo a las protestas y haciendo llamamientos directos a una acción coordinada a nivel nacional.























