Día Internacional del Trabajo

Una radiografía del empleo informal en Entre Ríos

El sector gastronómico es uno de los más precarizados en Entre Ríos, con 40% de trabajadores en negro. El empleo en casas particulares tiene 75% de informalidad

Domingo 01 de Mayo de 2022

El nivel de empleo es uno de los indicadores más importantes de la economía de una Nación. En contraposición el desempleo y el trabajo no registrado es una marca de deterioro, precariedad y desprotección. La disminución progresiva de los trabajadores registrados no es una problemática reciente ni privativa de Entre Ríos, si bien se hizo más visible durante los primeros meses de la cuarentena por el coronavirus.

Por qué el empleo informal es una problemática, de qué forma afecta a la economía provincial y cuál es la situación actual de algunos sectores, es el tema de esta nota.

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"Una década perdida"

A finales de 2020, el Consejo Empresarial de Entre Ríos (CEER) informó que el empleo privado formal cayó un 9,4%, el menor nivel registrado en diez años. Debido a la pandemia y la crisis económica que se desprendió de la compleja situación sanitaria, en la provincia sólo había 128.850 empleos formales en el sector privado, 2.850 menos que en diciembre de 2019. La entidad consideró que estas estadísticas brindaron como resultado “una década perdida para el empleo privado formal”.

En esta línea, el informe expresó que Entre Ríos registró 93 empleados asalariados por cada 1.000 habitantes. Durante este periodo, la informalidad en los aglomerados urbanos de la provincia fue del 34,5%: en Gran Paraná el 25,5% y Concordia del 43,4%. Además, el ente explicó que INDEC no realizó un trabajo de campo de medición durante los trimestres restantes de aquel año. Por lo tanto, la provincia no conocerá nunca los verdaderos efectos de la pandemia y las medidas del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio sobre el empleo registrado.

En 2021, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) informó que, en Entre Ríos, había un total de 129.300 trabajadores informales. No obstante, cada dos trabajadores asalariados privados anotados en SIPA, hay otro en la economía informal, siendo registrados 60.000 trabajadores en negro, más del 40% desempeñándose en Servicios Personales y otros Oficios y un 20% en actividades de servicio socio-comunitario.

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Los rubros más informales

A principios de 2022, se habló de la recuperación del sector turístico y gastronómico tras el fuerte golpe que dio la pandemia. No obstante, estos rubros continúan combatiendo la informalidad laboral no sólo en Entre Ríos, sino a nivel nacional. Sólo en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se registró un 65% de locales gastronómicos con trabajadores no registrados.

El secretario Adjunto de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) seccional Paraná, José Trlin Carelli, explicó a UNO que "La problemática de la falta de registración o la registración deficiente, viene desde antes de la pandemia, pero se agravó luego de la cuarentena estricta". "Actualmente tenemos alrededor de 40% de trabajadores no registrados y, del universo total de trabajadores registrados, un 60% cuenta con una registración deficiente. Hay un total de 3.000 trabajadores entre registrados y no registrados. El mayor porcentaje de irregularidades se da en la Gastronomía, no es así en Hotelería".

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Según datos de la misma fuente "la construcción, el comercio, el campo y la gastronomía son las más afectadas". De acuerdo a la Ley de Empleo N° 24.013, sancionada en 1991, para iniciar el trámite se debe exigir este derecho al empleador a partir de un telegrama laboral gratuito. Los empleados deben requerir el registro desde la fecha de ingreso al trabajo. En caso que se desconozca el estado en el lugar de trabajo, se debe pedir al empleador el libro de registro, hacer la consulta en ANSES o la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En esta línea, Carelli explicó que la problemática no sólo está en los trabajadores no registrados, sino en establecimientos "como casas quinta, cabañas y departamentos, que hoy en día trabajan en una informalidad total y son alquilados por medio de aplicaciones digitales".

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Trabajadoras de casas particulares

Previo a la pandemia, el trabajo en casas particulares era el sector que más mujeres empleaba, ya que concentraba al 17% de la fuerza laboral femenina, y presentaba los índices más altos de informalidad, un 75%. Asimismo el sector presentaba las mayores tasas de feminización (95% de quienes trabajaban en el sector eran mujeres) y las remuneraciones promedio más bajas de todo el mercado laboral, según datos de Indec.

Entre el primer trimestre de 2020 y el primero de 2021, 433.000 trabajadoras de casas particulares perdieron su empleo, caída que alcanzó un pico de más de 500.000 durante el segundo trimestre de 2020, el período más agudo de la pandemia. En tanto, el ritmo de reactivación del sector, la situación a inicios de 2021 evidenciaba una recuperación de apenas el 18% con respecto al segundo trimestre de 2020.

Para el segundo semestre de 2020, mientras que la pobreza promedio de las mujeres ocupadas alcanzaba el 27%, entre las trabajadoras domésticas trepaba a 56%.

El gobierno implementó medidas de mitigación como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), un bono extraordinario a titulares de la Asignación Universal por Hijo/a y el Programa Registradas, sin embargo, estas prestaciones no fueron suficientes para contener las consecuencias de la crisis y solo se otorgaron 10.064 prestaciones de las 90.000 a las que se aspiraba con el Programa Registradas.

Un horizonte ¿prometedor?

De acuerdo al panorama mensual del trabajo registrado, el sector empresarial presentó un incremento en el empleo asalariado registrado dentro del sector privado, con un crecimiento mensual del 1,5%. Por otro lado, el rubro construcción con el 1,2% y por último el sector Hoteles y Restaurantes con un 0,9%. De acuerdo al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad de la Nación, el crecimiento interanual resultó positivo en 13 de las 14 ramas que ejecutan actividades económicas en el país.

A pesar de la leve mejora, el problema no está solucionado. El trabajo informal impide acceder a los empleados de diferentes rubros a derechos básicos como obra social, aportes jubilatorios, cobertura en caso de accidente de trabajo y seguro por desempleo. La firma de un contrato laboral no indica que ya se esté registrado en la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). Por desconocimiento, intimidación u otros motivos, muchos trabajadores en la provincia no pueden percibir derechos básicos que les permitan trabajar de forma, no sólo legal, sino segura.

UNO/Fedra Venturini

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