Con más de 120 años de historia, Cortinados Del Mestre se consolidó como una de las firmas tradicionales de Paraná. En el Ciclo de entrevistas UNO a UNO, Daniel Del Mestre repasó el recorrido de una empresa nacida a comienzos del siglo XX.
Más de 120 años de trayectoria fabricando cortinados, en Entre Ríos
Cortinados Del Mestre atraviesa generaciones combinando tradición familiar, innovación y adaptación a los cambios del mercado.
Cortinados Del Mestre: más de 120 años de trayectoria en Entre Ríos
“Cumplimos 120 años en 2024 y ahora vamos camino a los 122”, contó. La historia comenzó con su abuelo, inmigrante italiano proveniente de la región de Friuli, quien llegó a la Argentina en 1904 con conocimientos de tapicería y confección adquiridos en Europa. “Él vino con la profesión. Hacía tapicería, grandes cortinados y trabajos artesanales que en aquella época eran muy valorados”, recordó.
Antes de instalarse definitivamente en Paraná, la familia tuvo sus primeros talleres en Rosario del Tala. Recién en 1953 compraron el frente del local que hoy continúa funcionando en la capital entrerriana. Desde entonces, la firma atravesó distintas etapas económicas y sociales sin perder su perfil familiar. “Somos una familia de trabajo. Mi abuela siempre decía: ‘Ojalá alguien siga con esto’. Y por suerte se siguió”, expresó.
Una infancia entre telas y rollos de alfombra
Del Mestre contó que prácticamente creció dentro del negocio. La vivienda familiar estaba ubicada arriba del local y gran parte de su infancia transcurrió rodeado de telas, alfombras y cortinas. “Mi patio de juegos era el negocio. Jugábamos entre los rollos de alfombra y las telas. Cuando venían amigos, bajábamos directamente al local”, recordó.
Aunque inicialmente soñaba con otro camino profesional, la situación económica del país y las necesidades familiares terminaron acercándolo definitivamente a la empresa. Tras finalizar sus estudios en la Escuela Normal, se mudó a Rosario para estudiar Ingeniería.
“Me fui en el ‘85, en un contexto bastante parecido al actual. Había paros larguísimos y momentos difíciles. El negocio necesitaba ayuda y terminé sumándome al equipo familiar”, contó.
Lejos de vivirlo como una frustración, aseguró que con el tiempo encontró su lugar dentro del emprendimiento construido por generaciones anteriores. “No me arrepiento de haber tomado este camino”, afirmó.
Tecnología, redes y nuevos mercados
Uno de los aspectos que más destacó durante la entrevista fue el cambio tecnológico que atravesó el rubro textil y comercial durante las últimas décadas. Según explicó, la incorporación de maquinaria moderna, nuevas formas de venta y herramientas digitales modificó completamente la dinámica del negocio.
“Hoy hay máquinas autónomas que hacen trabajos con una precisión impresionante. Nosotros estamos trayendo tecnología nueva para mejorar terminaciones y optimizar tiempos”, explicó.
La transformación también alcanzó a la comercialización. Del Mestre reconoció que las redes sociales cambiaron la manera de vender y abrir mercados.
“Yo soy de la vieja escuela, pero mis hijas me fueron mostrando todo esto del Instagram y las redes. Hoy tenemos miles de seguidores y consultas de distintos lugares del país”, señaló.
Actualmente la empresa comercializa productos en otras provincias y desarrolla trabajos para countries de Buenos Aires, además de participar en licitaciones y obras importantes.
“Hace poco terminamos un trabajo para el Banco Nación de Catamarca y realmente nos llena de orgullo”, sostuvo.
La incorporación de sus hijas al negocio también aportó una mirada renovada. Carolina trabaja en el área administrativa y vinculada a las importaciones, mientras que Magalí —próxima a recibirse de arquitecta— participa en obras y asesoramiento técnico.
“Las chicas son muy demandantes, pero me mantienen activo, despierto y con ganas de seguir apostando”, dijo entre risas.
Familia, unión y trabajo cotidiano
Más allá de la actividad comercial, Del Mestre puso el foco en la vida familiar. Padre de cinco hijos, aseguró que el acompañamiento cotidiano y el diálogo fueron fundamentales para sostener la unión entre hermanos.
“Tengo una gran mujer que me acompaña y que fue clave en la crianza de los chicos. Eso es fundamental”, expresó.
Durante años, los encuentros familiares tuvieron como escenario principal la quinta familiar, donde todos los domingos se reunían alrededor del asado.
“Era casi religioso. Yo compraba el asado y los chicos iban llegando solos. Siempre encontrábamos un momento para conversar y compartir”, recordó.
Según explicó, el trabajo y el esfuerzo compartido fortalecieron los vínculos entre sus hijos.
“Se ayudan muchísimo entre ellos. Siempre están acompañándose y eso a mí me reconforta”, afirmó.
El presente económico y los desafíos del comercio
Sobre la situación actual del país, Del Mestre reconoció que el escenario económico representa una enorme dificultad para comerciantes e industriales.
“Hoy se trabaja para sostener el negocio”, resumió.
Criticó la caída del consumo, la presión impositiva y las dificultades para competir frente a productos importados o plataformas internacionales.
“Los comercios tradicionales, si no se reinventan, desaparecen”, advirtió.
En ese sentido, explicó que muchas decisiones empresariales actuales están orientadas simplemente a sostener estructuras y conservar puestos de trabajo.
“Cotizamos trabajos donde la rentabilidad apenas alcanza para cubrir salarios”, señaló.
Aun así, sostuvo que sigue creyendo en la capacidad de adaptación y en la importancia de sostener proyectos familiares a largo plazo.
“El que quiera emprender primero tiene que soñar. Después hay que luchar muchísimo por ese sueño. Los resultados no llegan rápido, pero se llega”, concluyó.



















