En 2015 Coca-Cola compró aproximadamente 37 mil toneladas de jugo concentrado y sus derivados, equivalente a 1,2 millones de toneladas de naranjas, limones, pomelos, manzanas, uvas, peras y duraznos. En todos los casos, Coca-Cola adquiere productos con valor agregado, que fueron procesados por empresas locales de distintas regiones del país.
La producción de estas frutas se concentra en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Jujuy, Formosa, Misiones, Tucumán, Salta, Mendoza, Neuquén, Río Negro y San Juan. Las compras se destinan a mercados tan diversos como Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, China, Costa Rica, Francia, Hong Kong, India, Irlanda, Corea, Panamá, Paraguay, Perú, Taiwán, Tailandia, Uruguay y Estados Unidos.
En varios de esos veinte países, The Coca-Cola Company tiene plantas de producción de concentrados que luego a su vez se distribuyen a otros mercados para la elaboración final de las bebidas. De este modo, las frutas se procesan primero en la Argentina, luego en estos 20 países y de allí se exportan bases de bebidas al resto del mundo.

“La Argentina es un gran productor de cítricos. Coca-Cola adquiere cada año 60% de la producción argentina de jugo de naranja, 12% de la de jugo de limón y 27% de la de jugo de pomelo”, señaló Francisco Do Pico, director de Asuntos Públicos y Comunicaciones de CocaCola para Argentina. De acuerdo al último reporte de Fedecitrus, la producción total del país tuvo un valor de 1041 millones de dólares.
Coca-Cola compra cítricos y sus derivados por un total de 219 millones de dólares, equivalente a 21% del total de la producción argentina. Para el resto de las frutas, las compras de Coca-Cola también presentan números significativos. En el último año, fueron más de 33,1 millones de kilos de pera; 31,1 millones de kilos de manzanas; 14,2 millones de kilos de uvas y 32,1 millones de kilos de duraznos.
“Nos enorgullece poder comunicar que las frutas cultivadas en nuestro país tienen un rol importantísimo para nuestros productos, tanto en Argentina como en todo el mundo. La calidad de la fruta fresca argentina y el valor agregado local hicieron posible que estas economías regionales hayan adquirido tanta relevancia”, agregó Do Pico.


















