La Columna de Germán Ioni
Martes 17 de Abril de 2018

Metidas de pata

La zona céntrica parece zona de guerra, y ni hablar de la peatonal, que dentro de poco sólo podrá ser atravesada en vehículos todoterreno. Las maldiciones que antes eran padecidas sólo por quienes andaban motorizados, ahora también son un suplicio para los viandantes.

Los baches en Paraná se han vuelto, desde tiempos inmemorables, en parte imprescindible del paisaje urbano. Paraná empieza con "p" de pozo. Pero últimamente, estos entes que han inspirado los más rimbombantes insultos de sus víctimas, se han extendido mucho más allá de las calzadas y están ganando espacio sobre las aceras.



Las maldiciones que antes eran padecidas sólo por quienes andaban motorizados, ahora también son un suplicio para los viandantes. En especial para quienes deben atravesar las veredas en tacos altos. Más de una vez he visto a muchachas y señoras doblarse los tobillos al meter "la pata" en esos monstruos con hambre de luxaciones y fracturas.



La zona céntrica parece zona de guerra, y ni hablar de la peatonal, que dentro de poco sólo podrá ser atravesada en vehículos todoterreno. Ya no se puede caminar plácidamente mirando vidrieras; si no se quiere salir lastimado, hay que ir adivinando las intenciones de cada baldosa. Muchas de ellas dejan entrever la boca de un pozo que puede ser más o menos playo, o quizás la entrada al mismísimo averno. Uno nunca sabe.


Pozo.jpg



Pero hay uno que da mucho miedo, y pienso que dentro de poco, varios paranaenses y turistas desprevenidos atravesarán directamente a la China si ese cráter se llega a abrir. Frente al edificio del Instituto del Seguro, en peatonal entre España y Urquiza, ya se deja ver una pendiente de grandes dimensiones, que la semana pasada, con la lluvia, se convirtió en una improvisada pileta olímpica.



Por las dudas, trato de atravesar la plaza y esquivar el piletón; para viajar a China primero tengo que sacar el pasaporte.

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