Sebastián Puig: "A los 26 años, por la enfermedad, pensaba que no llegaría a los 50"

Entrevista con Sebastián Puig, constructor y consultor. Familia y abandono. Biología y límites de la medicina alopática. Bioexistencia y emprendimiento.

8 de noviembre 2026 · 19:07hs

Sebastián Puig veía como imposible alcanzar su edad actual, 53 flamantes años, por la grave enfermedad que padecía y que médicos alopáticos consideraban “incurable”, hasta que un libro que le regaló su esposa fue la puerta de entrada a una profunda transformación que finalizó con su sanación al conocer y profundizar en la bioexistencia consciente.

Fútbol, padres y presión

—¿Dónde naciste?

—En Paraná, en 1973; viví hasta los seis años en calle Esteban de Luca, en la zona de Pasteur y Ramírez Sur, y después mi viejo compró una casa en calle Concordia, entre Bavio y Paraguay.

—¿Cómo era aquella zona?

—Calle de tierra, con casas del tipo del Banco Hipotecario: parquecito adelante, ladrillos vistos puestos al revés y un fondito con una Pelopincho. Era como otro mundo cuando pasabas la avenida; todos eran chicos y padres jóvenes.

LEER MÁS: Maximiliano Llanes: "Erramos como sociedad en no incluir la gimnasia en las escuelas"

—¿Lugares simbólicos?

—El Club Palermo, a la vuelta, donde mi viejo me llevaba con mi hermano, al igual que un año a Patronato, a entrenar en infantiles, pero no le gustó el ambiente por cómo los padres presionaban a los chicos.

—¿Te costó el cambio de barrio?

—No lo sufrí porque iba al jardín de la Escuela La Salle. No era tan céntrico, tuve muchos amigos, y en Sebastián Vázquez y Concordia había un campito donde jugábamos al fútbol.

—¿Otros deportes?

—A los siete años comencé rugby, mi hermano jugaba en La Salle, y a los doce años mi papá nos cambió a Estudiantes, además de jugar al básquet en Recreativo durante mucho tiempo y a la paleta en el Club Catamarca.

—¿A qué más jugabas?

—A la bolita, la escondida, el ring raje y a andar en bicicleta.

—¿Leías?

—No mucho, revistas y comic. Comencé a hacerlo de grande, por una enfermedad y cambios de vida. Mi viejo leía mucho y le gustaban las novelas. Nos mandó a la Escuela Industrial, no me gustaba pero con el tiempo me di cuenta de que vio algo que yo no, como aprender un oficio, así que soy maestro mayor de obras desde hace 25 años.

—¿Cuándo comenzó a gustarte?

—Terminé la secundaria, hice hasta cuarto año de Arquitectura, mi viejo quedó sin laburo, y estudiaba y trabajaba, presentando planos en la municipalidad. Me gustaba dibujar y pintar con acuarela.

—¿A qué deporte le dedicaste más tiempo?

—Al rugby, hasta los 38 años. Ahora salgo a andar dos o tres horas en bicicleta y es una meditación.

—¿La mejor etapa con el rugby?

—A los 18, cuando estuve en el seleccionado juvenil y en el plantel superior; sufrí una lesión, comencé a estudiar y dejé dos o tres años.

—¿Tuviste buenos formadores deportivos y en la escuela?

—Lo conocí a Hugo Porta, a (Fabián) El Chino Turnes y a (Fabio) Aguja Gómez, quienes hicieron un cambio en el rugby y vinieron a jugar al club, donde lo tuve a (Julio) Copete Burgos y a uno de los Uranga, entre otros. En la escuela tuve grandes profesores que conocían el oficio, como el ingeniero Calí y Saibene, y al arquitecto Soler, quien nos enseñó a proyectar de una forma simple y nos llevaba a las obras. Fue la mejor época de la Industrial.

—¿Qué actividad laboral desarrollaban tus padres?

—Mi papá fue productor de seguros; tuvo una infancia complicada por el abandono del padre, trabajó desde joven, tuvo una verdulería y trabajó en Preston, donde se conocieron con mi mamá. Ella fue ama de casa, tiene un profesorado de artes plásticas y hacía manualidades. Cuando me casé abrió una mercería.

Paraná, sin identidad

—¿Dibujabas desde niño?

—Sí, pero no dedicado profundamente, como ahora.

—¿Qué enfoque predominante tuvo la carrera?

—Me gustaba el minimalismo y te sacaban a dibujar el entorno, que se perdió y no se hace, y con lo cual aprendí a aflojar la mano.

—¿Ese cambio fue cuando surgió el Autocad?

—Exactamente.

—¿Qué consecuencias trajo?

—La morfología y la arquitectura eran más de diseño creativo y artístico. Los profesores te hacían presentar los antecedentes de cómo llegabas a eso y todo era a mano alzada.

—¿Esto influye, además de lo económico, para que se vean actualmente verdaderos adefesios?

—Dentro del diseño se prioriza más lo económico que lo urbanístico y armónico con el entorno. Paraná cambió mucho en cuanto a construcción y urbanismo, pero nunca hubo un crecimiento ordenado.

—¿Qué es lo que más inconsistente?

—Más allá de la naturaleza, Paraná no tiene una identidad de crecimiento, mientras que, por ejemplo, Santa Fe tiene otra mirada del diseño y la organización.

Siempre emprender

—¿Tu primer trabajo?

—A los 16 años repartía sobres de Confiar y de las pólizas de mi papá; a los 18 cobraba, pintaba casas y a los 19 me llamaron de un estudio, donde hacía planos y vendía. Me casé a los 24 y me fui de esa empresa.

—¿Cuál fue el primer emprendimiento?

—En 2001, al salir de la empresa, pero siempre fui emprendedor, porque cuando repartía sobres me compré una motito y luego un Citroen Súper América, con el cual repartíamos cosas con mi mujer. Me tocaron todas las crisis pero las resolví emprendiendo, no buscando una solución en el Estado.

—¿Viste la crisis de 2001 como una oportunidad?

—Ya tenía dos o tres obritas; mi papá me dijo que tuviera cuidado porque "se venía” y como me pagaban con Federales, compré materiales y puse una ferretería sobre Brown, con un empleado que trabajaba en la obra. Antes, tuve una rotisería durante un año, con un amigo, y trabajábamos por la noche. A los tres años vendí la ferretería y me dediqué más a la construcción. En la época de Macri vendí piletas de fibra y compré un contenedor de repuestos de motos, porque no había obras.

La experiencia biológica

—¿Qué aprendiste de dichas experiencias?

—Fue un impulso de no caer ni quedarme en una meseta. Al año de casarme tuve una colitis ulcerosa sangrante y pensé que si bajaba los brazos el único perjudicado era yo. Entendí que todo depende de uno y que es un proceso, más allá de las noches sin dormir.

—¿En qué contexto te enfermaste?

—Era una no vida. Busqué médicos acá, en Santa Fe, Rosario y Buenos Aires, y me dijeron que no tenía cura. Fue algo biológico que entendí a partir de la bioexistencia, porque somos seres existenciales que venimos a hacer una experiencia biológica. No me quedé en la enfermedad y busqué solución, porque es limitante y no podés hacer una vida normal sin tener un baño al lado y tenés que considerar la comida. Los médicos me daban corticoides, Pentasa y llegué a tomar inmunosupresores, con efectos durante un tiempo, pero la enfermedad es sincrónica y se repite. A los 33 años, cuando estaba por nacer mi hija más chica y el día de mi cumpleaños, un médico me dijo que tenía cáncer de piel en el intestino, pero a los meses un médico conocido me dijo que eran pólipos y que tenía que cuidarme. Me hice estudios en Buenos Aires y no era una enfermedad de mala fama.

—¿Todos esos años continuaste con medicación alopática?

—Comencé a meditar y buscar alternativas que me llevaron a conocer la bioexistencia, a los 46 años. A los 38 había muerto mi viejo y me agarró Ménière, sufría vómitos, parecía que el mundo se daba vueltas (mareos fuertes) y tenía que sentarme, y a los 48 me embargaron, en el mejor momento de la empresa. Cuando encontré la lógica de todo lo que me había pasado entendí que era una repetición de síntomas de algo de mi historia. Hoy no tomo ninguna pastilla para la enfermedad que tuve, ni estoy pendiente de un baño, como durante 15 años, que también tuve otros síntomas.

—¿Cuándo dejaste los medicamentos?

—Tomaba inmunosupresores: un día me levanté para ir al fondo, me dolían los tobillos, no podía caminar, sentía los huesos pero no los pies. Me pregunté si estaría toda la vida sufriendo. No aconsejo no ir a un médico, pero hay que entender lo que te pasa, porque suele haber placebos que lo tapan, para sobrevivir, al igual que sucede con la economía. Nunca quise estar sobreviviendo, físicamente. Busqué, encontré lo que me hacía bien, me encontré a mí, y cambié comidas y costumbres.

—¿Tuviste señales anteriores a la primera enfermedad?

—No. Tiene toda una lógica, porque me había casado y la enfermedad se relacionaba con el territorio. Lo de los 33 años fue una repetición del inconsciente, que te muestra de qué manera estás actuando.

La biología y el clan

—¿Cómo conociste la bioexistencia?

—Cuando a los 26 años me dieron el diagnóstico pensaba que no llegaría a los 50. Fue una búsqueda por encontrar una solución. En la pandemia lo conocí a Pablo Almazán, creador de la bioexistencia, me dijo que la solución la tenía yo y entendí por qué se generaban los síntomas en el marco de lo que hacía y que tenía que hacerme cargo de mi historia, sin echar la culpa al afuera. Analicé la relación con mi mujer, mis hijos y mi mamá, comencé a estar más tranquilo y me di cuenta de que sanar dependía de mí.

—¿Otras claves?

—Cuando tuve la enfermedad mi mujer me regaló el libro El camino de la enfermedad y me di cuenta de que podía haber algo más en cuanto a lo que me la generaba, al igual que saber qué somos y para qué venimos. Entendí que venimos para hacer una experiencia evolutiva de la mejor manera y para que nuestros hijos sean más coherentes y conscientes, en todos los aspectos, que nosotros. Estaba enojado con mi papá porque murió a los 69 años, no obstante que me cuidó, amó y entendí su historia. Al transformar ese enojo, comencé a cambiar profundamente lo que me pasaba y vi una oportunidad de vida en la enfermedad.

—¿Ese enojo era “tóxico”?

—No sé si es tóxico. Dentro de mi clan el afecto se demostró de una manera. Hubo mucho abandono: mi bisabuelo abandonó joven a sus tres hijos, uno de ellos, mi abuelo, lo abandonó a mi papá, quien evolucionó, cuidó a su familia, no abandonó, tenía una búsqueda espiritual, pero se frustró y abandonó al ver lo que era su jubilación.

—¿Cuál fue el descubrimiento más significativo en torno a tu clan?

—Con mi bisabuelo soy yacente directo, que fue quien abandonó por una situación económica, cuando murió a los 33 años, con tres chicos, e inmediatamente murió mi bisabuela, sobre lo cual no sabía nada. Esa situación es antibiológica, entonces se tiene que repetir para generar vida. Mi papá rompió el patrón de no abandonar.

—¿Lo hablaste con tu mamá?

—Sí; es disruptivo para ella. Me está dejando la vara alta, porque tiene 82 años, va a gimnasia y al club, maneja y es muy activa.

—¿Le “ayudaste” a ver en forma distinta?

—Sí, pero no tengo una devolución. Es mi certeza y mi camino.

—¿Y con tus hijos?

—Son muy conscientes y tenemos charlas profundas para su edad, aunque lo ven desde otro lado.

—¿Qué ves hoy de tu adolescencia y juventud?

—Que nunca me abandoné y fui en búsqueda de nuevas cosas.

—¿De qué saberes se nutre la bioexistencia?

—Es un cambio total de vida; somos biología en existencia, y lo que hace es enfocarse en uno y en la realidad que creamos desde hace mucho tiempo y es donde está la solución. El árbol se arma al revés: comenzamos desde ahora hacia nuestros ancestros, al inconsciente y a todo lo que te dio una identidad, en distintas líneas de tiempo, para saber lo que generó nuestra existencia. En ese sentido la vida es una constelación. Somos como una carpeta de datos con archivos donde está que venís a evolucionar o no, lo cual depende de vos, porque todos los días tenemos infinitas posibilidades, sólo que estamos enmarcados en algo individual, familiar o colectivo que nos dice “hasta acá”. Cuando despertás, se abre ese panorama de infinitas posibilidades.

—¿Publicás contenidos?

—En Instagram y Facebook, @sebastian_puig

“El inconsciente te hace que no veas el conflicto”

Puig, maestro mayor de obras, analizó lo económico desde la bioexistencia y dio pautas para resignificar factores que operan como obstáculos.

—¿Cambiaste tu mirada como emprendedor y de la economía?

—Le agregué este conocimiento. La economía es una creación de realidad y para la bioexistencia es un síntoma, como todo, te avisa de algo generado en el tiempo y es la puerta de entrada para verlo distinto.

—¿Un libro desafiante?

—La economía del creador, de Pablo Almazán, que leí cuando tuve el embargo a la empresa. En lo económico, cuando llegás a determinado tope, algo tiene que pasar para comenzar desde cero, por algo creado a lo largo del tiempo y que te pasó, es una lealtad.

—¿Cómo se lo explicás a un comerciante o empresario pequeño en el contexto actual?

—Tener alguien como mi mujer no es fácil, por su apoyo en las buenas y en las malas. Lo primero es contar lo que te pasa. No estás mal solamente vos sino el entorno, que ve lo que te pasa y vos no; el inconsciente te hace no ver el conflicto. Cuando está esa contención humana la situación se aborda desde otro lugar: lo ponés en papel, organizás, planificás, invertís a largo plazo y das la cara. Muchas veces no podía pagar a los ladrilleros y les pedía que me esperaran, o hubo años en que no tuve obras. Lleva tiempo, no es salvarse ahora sino el resto de tu vida.

—¿Lo primero para que cualquiera deje de ver el problema y lo resignifique como oportunidad?

—Confiar en uno y buscar quien lo pueda ver desde otra perspectiva. Todo se puede cambiar desde una mirada distinta a la del inconsciente, que no la muestra, aunque avisa. Hay que fijarle, rápidamente, un nuevo norte al conflicto y al dolor constante.

—¿El miedo es el factor más limitante?

—Pasar al otro lado de la comodidad, porque vas a estar, un tiempo, en la incomodidad del movimiento, hasta que la vida se vuelve más fluida.

Ver comentarios

Lo último

Regional Amateur: Atlético Paraná y Juventud Unida no se sacaron diferencias

Regional Amateur: Atlético Paraná y Juventud Unida no se sacaron diferencias

Sebastián Puig: A los 26 años, por la enfermedad, pensaba que no llegaría a los 50

Sebastián Puig: "A los 26 años, por la enfermedad, pensaba que no llegaría a los 50"

Frigerio confirmó que mantendrá el alivio energético para el sector arrocero en 2027

Frigerio confirmó que mantendrá el alivio energético para el sector arrocero en 2027

Ultimo Momento
Regional Amateur: Atlético Paraná y Juventud Unida no se sacaron diferencias

Regional Amateur: Atlético Paraná y Juventud Unida no se sacaron diferencias

Sebastián Puig: A los 26 años, por la enfermedad, pensaba que no llegaría a los 50

Sebastián Puig: "A los 26 años, por la enfermedad, pensaba que no llegaría a los 50"

Frigerio confirmó que mantendrá el alivio energético para el sector arrocero en 2027

Frigerio confirmó que mantendrá el alivio energético para el sector arrocero en 2027

Nogoyá elevará a 2 millones de pesos las multas por escapes ruidosos

Nogoyá elevará a 2 millones de pesos las multas por escapes ruidosos

Iñaki Arrías terminó cuarto y sueña con el título

Iñaki Arrías terminó cuarto y sueña con el título

Policiales
Concepción del Uruguay: el cantante de Ke Personajes permanecerá detenido hasta el martes

Concepción del Uruguay: el cantante de Ke Personajes permanecerá detenido hasta el martes

Paraná: clausuran una fiesta clandestina con 400 personas, la mayoría menores de edad

Paraná: clausuran una fiesta clandestina con 400 personas, la mayoría menores de edad

Ruta 12: cuatro vehículos involucrados y un vuelco tras una violenta colisión

Ruta 12: cuatro vehículos involucrados y un vuelco tras una violenta colisión

Detuvieron a una mujer tras intentar hurtar prendas en un comercio de Paraná

Detuvieron a una mujer tras intentar hurtar prendas en un comercio de Paraná

Caso Micaela García: el juicio contra Néstor Pavón entra en su etapa final

Caso Micaela García: el juicio contra Néstor Pavón entra en su etapa final

Ovación
Previo al Gran Premio de Italia, Franco Colapinto conoció a Lautaro Martínez

Previo al Gran Premio de Italia, Franco Colapinto conoció a Lautaro Martínez

Argentina XV goleó a Uruguay y sumó su segundo triunfo en el Américas Rugby Championship

Argentina XV goleó a Uruguay y sumó su segundo triunfo en el Américas Rugby Championship

Quisieron estafar a un futbolista entrerriano en Brasil

Quisieron estafar a un futbolista entrerriano en Brasil

Kevin Zenón, muy cerca de dejar Boca para jugar en Atlas de México

Kevin Zenón, muy cerca de dejar Boca para jugar en Atlas de México

En el Kempes: Boca y Vélez buscan el pase a cuartos de la Copa Argentina

En el Kempes: Boca y Vélez buscan el pase a cuartos de la Copa Argentina

La provincia
Frigerio confirmó que mantendrá el alivio energético para el sector arrocero en 2027

Frigerio confirmó que mantendrá el alivio energético para el sector arrocero en 2027

Nogoyá elevará a 2 millones de pesos las multas por escapes ruidosos

Nogoyá elevará a 2 millones de pesos las multas por escapes ruidosos

Paraná: la 35ª Feria de Colectividades reúne culturas, sabores y tradiciones

Paraná: la 35ª Feria de Colectividades reúne culturas, sabores y tradiciones

La CGT Regional Paraná normalizó su conducción

La CGT Regional Paraná normalizó su conducción

Paraná tiene un domingo estable y sin lluvias

Paraná tiene un domingo estable y sin lluvias

Dejanos tu comentario