En la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Paraná, ubicada en calle República de Siria 494 se vivirá este martes 12 de diciembre el quinto día de novena patronal, que coincide con el día de la Virgen en su advocación guadalupana.
Paraná: la devoción a la Virgen de Guadalupe
Imagen ilustrativa
Guadalupe. La Basílica de México es el segundo centro católico más visitado en el mundo.
Parroquia Guadalupe
Patronal. La parroquia Guadalupe de Paraná, donde se encuentra el padre Miguel García, se prepara para su celebración central del próximo domingo.
Con el lema "Madre bajo tu mirada renovamos nuestra esperanza" habrá actividad durante toda la jornada. Por la tarde, a las 17.30, se rezará el Rosario Guadalupano y a las 18 tendrá lugar la Santa Misa. Se rezará por el don de la vida, habrá bendición de embarazadas y también a los padres que esperan un hijo.
En esta comunidad de barrio La Floresta, donde se encuentra desarrollando una gran labor pastoral el padre Miguel García, el día patronal se vivirá el próximo domingo 17 de diciembre. A las 9 habrá procesión junto a los vecinos de la zona y a las 10 se desarrollará la misa central que contará con la participación de monseñor Juan Alberto Puiggari.
Durante la preparación espiritual que se realiza diariamente, se reza el Rosario de la Aurora a las 7 de la mañana y cada día se realizan celebraciones con una intención especial. El próximo miércoles se pedirá en la misa de las 18 por las instituciones del barrio; el jueves se rezará por las familias del comedor parroquial; el viernes por los jóvenes y el sábado por los difuntos de la comunidad.
La historia de una devoción
Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego, iba de madrugada al pueblo en que residía en la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amaneció y escuchó una voz que lo llamaba por su nombre, explica el sitio Aciprensa.
Subió a la cumbre y vio a una señora de gran belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: "Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en mí confíen. Ve donde el señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo".
De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oir a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo.
De regreso, Juan Diego encontró a la Virgen y le narró los hechos. La aparición mariana le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar porque allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro porque su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío que se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba.
El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano. Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde encontró rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma (poncho), cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.
Una vez ante monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe. Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio.
Pio X la proclamó como "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pio XII la llamó "Emperatriz de las Américas" y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".
La imagen de la Virgen de Guadalupe se venera en México con grandísima devoción, y los milagros obtenidos por los que rezan a la Virgen de Guadalupe son extraordinarios.
La Basílica de Guadalupe es el segundo centro católico más visitado en el mundo, solo después de la Basílica de San Pedro en Roma según el episcopado en México. Debido al crecimiento exponencial de los fieles, el 12 de octubre de 2011 se inauguró la plaza Mariana, diseñada para recibir a más de 3.000 peregrinaciones que se realizan anualmente. Se calcula que la devoción a la Virgen el 12 de diciembre genera anualmente millones de visitas. En 2017, se rompió el récord de personas que lo visitaron, con más de 7,2 millones de peregrinos.

















