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Una sigilosa distribuidora ilegal que hizo millones durante más de un año

Sustraían mercadería de la planta de Baggio en Concordia y la revendían al por mayor. Indagarán a los cuatro acusados en los próximos días.

Sábado 16 de Mayo de 2020

Dos empleados de una empresa de productos alimenticios de Concordia y al menos dos cómplices montaron un negocio redondo: sacaban grandes cantidades de mercadería casi sin dejar rastros y vendían como mayoristas a precios inmejorables. Con riesgo cero y ganancias absolutas, hicieron millones con una distribuidora ilegal que funcionó durante, al menos, un año y tres meses. En los próximos días serán citados a indagatoria por el delito de Administración fraudulenta, y no se descarta más imputaciones.

La investigación llevada adelante por el fiscal Francisco Azcué y el personal de la División Investigaciones de la Jefatura Departamental Concordia de la Policía está aún en pleno desarrollo, pero gran parte de las tareas y procesamiento de información fue realizado desde la primera semana de abril, cuando se desbarató la organización.

Tal como ha informado UNO, el viernes 3 de abril policías de Investigaciones advirtieron una extraña maniobra en el barrio San Martín: había un camión con acoplado que estaba siendo cargado con un autoelevador, y en el lugar había una camioneta utilizada para el trasbordo de mercadería, que realizaba varios viajes con pallets cerrados con nailon negro. Comenzó así una pesquisa de al menos 48 horas de corrido que terminó con requisas, allanamientos y secuestros de evidencias.

Aquel fin de semana constataron que la camioneta iba a la planta de Baggio en Concordia y trasladaba mercadería hacia un galpón, donde se podía almacenar o cargar un camión para la distribución y venta. Interceptaron el transporte de carga que había sido contratado para tal fin sin que el chofer supiera que se trataba de una maniobra ilícita, y detuvieron al acompañante que llevaba remitos apócrifos. En los allanamientos incautaron celulares y computadoras, cuyos contenidos fueron analizados en el mes y medio siguiente.

Para montar la empresa paralela estuvieron en todos los detalles. Contaban con acceso al sistema de la planta de jugos, a toda la información y otros recursos para garantizar que nadie advirtiera nada raro. Por ejemplo, sacaban lotes de mercadería que ingresaban a los registros como dañada, o directamente ni siquiera la registraban, como si nunca hubiera llegado y nadie lo detectaba.

Para el transporte de la mercadería, en caso que debieran acreditar el origen ante un eventual control, hicieron remitos falsos, idénticos a los de Baggio; sin el protocolo de seguridad de los originales, pero detectables solo por ajenos a la empresa.

A medida que fueron creciendo, instalaron una base operativa en un galpón y adquirieron un camión Ford 350, con el cual trasladaban los pallets de bebidas, y también un autoelevador para la carga de los mismos. Cubrían el contenido con plásticos negros, por si a alguien le llamaba la atención ver los productos con destino incierto, y que la empresa siempre los transporta en forma visible.

Luego llegaron a tercerizar parte de las tareas para la actividad comercial, principalmente la distribución de mercadería. Para ello contrataban a camioneros de Concordia que iban al domicilio del galpón y luego salían a recorrer la clientela, acompañados por uno de los integrantes de la empresa ilícita.

En análisis de la información de los celulares y computadoras secuestradas permitió establecer la modalidad de la maniobra y una fecha estimada desde la cual se cometía, en enero de 2019. Si lo hacían desde antes aún no hay pruebas, pero fueron al menos 15 meses de actividad, por lo que se puede calcular que obtuvieron ganancias millonarias. Además, en los allanamientos y requisas de vehículos se encontraron documentos contables, impresos y manuscritos, sobre los movimientos realizados por esas personas devenidas en empresarias, quienes además llevaban una contabilidad administrativa.

La mercadería que llevaban el día que interceptaron el camión, aquel sábado 6 de abril, en la intersección de la autovía nacional 14 y la avenida Presidente Perón, fe valuada en 500.000 pesos. Podían hacer ventas semanales, o cuando había suficiente demanda, o dependiendo de la capacidad para hacerse de la mercadería, lo cual permite estimar un lucro bastante importante. “Es una suma importante, por la cantidad de tiempo tenemos acreditado que funcionó este mecanismo”, dijo el fiscal a UNO.

Esto se pudo corroborar, a su vez, con testimonios que refirieron el llamativo crecimiento patrimonial de los involucrados, con adquisiciones y compras que están lejos del alcance para cualquier empleado que percibe los magros salarios del sector, más en medio de la crisis económica y el proceso inflacionario que devaluó los ingresos de los trabajadores.

El fiscal Azcué citará en los próximos días a los cuatro acusados a declaración de imputado. Les endilga el delito de Administración fraudulenta, que prevé penas de un mes a seis años de prisión. El mismo apunta a quien “por disposición de la ley, de la autoridad o por un acto jurídico, tuviera a su cargo el manejo, la administración o el cuidado de bienes o intereses pecuniarios ajenos” y que viole esos deberes para obtener un lucro indebido. “Hemos acreditado que estas personas cumplen a rajatabla con lo que exige el tipo penal”, afirmó el agente fiscal.

No obstante, como la investigación sigue en marcha, podrían detectarse otros cómplices que hayan tenido alguna participación o dado alguna colaboración para el despliegue de la actividad ilícita.

“Pudimos acreditar las maniobras que desplegaban los integrantes de esta empresa. Estamos en una etapa avanzada para las indagatorias. La investigación fue fructífera, obtuvimos en poco tiempo muchos elementos que nos permiten sostener nuestra teoría del caso. Ahora está encaminada a establecer quiénes más estaban prestando colaboración u omitiendo informar a los directivos de esta actividad”, señaló Azcué.

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