Policiales

Infernal enfrentamiento tras la muerte violenta de un joven que trató de calmar una pelea

César Olivera tenía un tumor cerebral, pero sufrió un golpe que le desencadenó la muerte. Ayer los tiros asolaron otra vez el barrio.

Jueves 23 de Abril de 2020

La esquina de Ituzaingó y Colombia es escenario de balaceras, venta de drogas y homicidios hace varios años. En procedimientos policiales han detenido a varias personas, secuestrado armas y cocaína, pero los problemas parecen nunca tener fin. Ayer se produjo un enfrentamiento infernal entre las bandas antagónicas, luego de la muerte de un joven que el martes había intentado calmar una refriega.

Este nuevo capítulo de sangre y fuego en este sector de Paraná, entre los barrios La Floresta y La Delfina comenzó el martes a las 13, se desató una nueva pelea entre grupos familiares: los Cornejo contra los Britos. Calle Colombia hace una “U” que comienza y finaliza en calle Ituzaingó. Los grupos viven uno a cada lado y los fondos de las viviendas se comunican. Permanentemente se insultan, se lanzan piedrazos y se tirotean.

Fuentes policiales informaron a UNO que el problema entre ellos comenzó hace alrededor de un mes. Los Britos llegaron hace unos meses al barrio, “invitados” por los Cornejo, y estaban juntos. Pero de repente, un cortocircuito los dividió, y desde entonces pasan de los insultos a los piedrazos todo el tiempo.

En la reyerta del martes salió a la calle un vecino de apellido Olivera a pedirles por favor que se calmaran. Lo acompañaba su hijo César Hernán, de 27 años, quien recibió una trompada en el rostro en forma repentina por parte de un joven. El muchacho se desvaneció y lo trasladaron al hospital San Martín. Los médicos observaron que tenía un tumor a la altura de una ceja, por lo que fue sometido a una cirugía y se lo extirparon. Pero no se pudo reponer y falleció el miércoles.

Ayer por la mañana, efectivos de la División Homicidios junto al fiscal Mariano Budasoff entrevistaron a una decena de personas que serían testigos del episodio. El autor de la agresión fue identifiado como Lautaro Constanzo, sobre quien se iba a pedir la detención. El joven es primo de los Britos.

Pero la violencia no tardó en regresar a la zona. Ayer por la tarde, mientras la familia del joven fallecido rezaba en su vivienda para despedir a César, ya que debido a la cuarentena están prohibidos los velorios, comenzaron a recibir piedrazos en la vivienda. Resulta que nuevamente, sin respetar siquiera el dolor de la familia Olivera, los Cornejo y los Britos se enfrentaron nuevamente.

Vecinos se comunicaron con UNO para describir, lisa y llanamente, que “se pudrió todo otra vez” en el barrio, y que se escucharon decenas de tiros. Oficialmente, se reportó que principalmente se arrojaron piedrazos, que impactaron en varias casas vecinas. Un hombre que estaba arreglando un vehículo en una casa cercana contó que debió esperar un largo rato para poder irse.

Desde la comisaría quinta se indicó a UNO que intervinieron ante esta nueva pelea, y luego de un par de horas volvió la calma al lugar. No obstante, permanece la custodia policial las 24 horas, con turnos alternados entre personal de la quinta y del grupo especial de la Jefatura Departamental.

Además, se informó que anoche los Britos estaban abandonando el barrio y se mudaban a otro lugar de la ciudad.

Pasado y presente

Hace un mes la noticia que llegaba desde la fatídica esquina era que un chico de 12 años había resultado herido de un balazo en el pecho por un tiroteo. La historia había empezado un par de semanas antes, cuando se produjo una pelea menor entre dos chicos, a la que se sumaron otros jóvenes y adultos y pasaron de las piedras a las balas. Por ese hecho, detuvieron a uno de los Cornejo.

Hace dos semanas, en un allanamiento la División Robos y Hurtos allanó un domicilio donde secuestró un revólver calibre 38 y una tumbera calibre 12/70, y detuvieron a dos hombres de 20 y 30 años.

Desde estas fechas hacia atrás, hubo numerosos procedimientos policiales. Por ejemplo, la División Homicidios incautó en una casa casi 2.000 bochitas de cocaína y armamento. En otro, se detuvo a un chico de 16 años que “aguantaba” un lote de droga.

La causa judicial por narcomenudeo que reveló cómo se organizaba la banda para la venta de drogas en viviendas de ese barrio fue la que tuvo a varios jóvenes detenidos, liderados por Marquitos Cornejo. En un abreviado, algunos recibieron penas condicionales, otros efectivas con domiciliaria y el líder del grupo fue a la cárcel, donde todavía está alojado, pero tiene dos hermanos como protagonistas de los conflictos actuales, según la Policía.

Esta banda se viene disputando la zona para la venta de drogas desde hace varios años. Cuenta con soldaditos, muchos de ellos adolescentes, que cumplen diferentes tareas, están armados y no le tienen miedo a nada. Otros estan de “satélites” para avisar cuando llega la Policía por las estrechas calles del barrio. De hecho, en un allanamiento hace un par de años, efectivos de Homicidios arribaron camuflados en una vieja camioneta de carga.

En este marco es que, en junio de 2018, se produjo el asesinato de Brian Farías, en la misma esquina de Ituzaingó y Colombia. Aquella madrugada, los Cornejo dispararon contra un hijo de Oscar Siboldi (imputado por el triple homicidio de Bajada Grande), con quiene disputaban la zona, y el narco regresó y le pegó un tiro en el pecho al joven de 19 años.

Sobre la reciente muerte de Olivera, se informó a UNO que será fundamental el informe del médico forense a cargo de la autopsia. En principio, la hipótesis principal sería la de un homicidio preterintencional, que es aquel que se produce tras una agresion sin que el autor tuviera la intención de provocar la muerte de la víctima.

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