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Balaceras asedian a vecinos del barrio 4 de Junio y esperan una solución urgente

Disputas por narcotráfico y personales entre grupos tienen "cuerpo a tierra" a familias de la zona de calle Francia y Circunvalación

Jueves 08 de Agosto de 2019

Las disputas por drogas y personales en un nuevo asentamiento en el barrio 4 de Junio de Paraná, convirtió a la zona de calle Francia y Circunvalación en un infierno para los vecinos. Las balaceras a cualquier hora tienen en vilo a muchas familias que se encuentran atrapadas en la violencia y temen lamentar una víctima. Mañana celebrarán el Día del Niño y esperan una solución urgente al conflicto para poder disfrutar los festejos con los chicos del barrio. De lo contrario, advierten: “Si la Justicia no toma cartas en el asunto, se van a juntar los vecinos para echarlos”.

El origen de los últimos enfrentamientos armados tiene en el centro a un conocido narcotraficante radicado en el barrio Mosconi (denunciado por UNO hace dos años) que ninguna fuerza ni la Justicia ha podido voltear en los últimos años: el famoso Tacuara.

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Según una versión compartida por varias personas, un joven del barrio 4 de Junio (más precisamente en el sector nombrado como “chacra”) se quedó con varios kilos de cocaína y marihuana del mencionado narco, por un valor que ronda el millón de pesos. Los ladrillos fueron cortados y repartidos entre pibes de la zona. Como represalia, el narco le entregó varias armas de grueso calibre, como pistolas 9 milímetros, a un grupo familiar que vive a pocos metros de la casa de quienes sustrajeron la droga para que se vengaran.

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Así comenzó, a inicios de esta semana, la etapa más cruenta de balaceras: los amigos del narco les tiraban con varias armas, y los otros respondían. Pero a su vez, aquellos aprovecharon para dispararles a una familia con la cual mantienen conflictos por motivos personales desde hace un tiempo.

Esta historia, así como los episodios de terror que han vivido en los últimos días, fueron relatados en primera persona por varios vecinos a UNO, en una recorrida por el barrio ayer por la tarde. Todos pidieron hablar sin exponer sus identidades, lógicamente para no recibir represalias, misma razón por la que nadie denuncia a los violentos o narcos ante la Justicia.

El martes quemaron la casa de una familia y el miércoles fue el peor día: a las 8.30 hubo un extenso enfrentamiento armado y a las 18 se replicó otro con balas que cruzaban por los patios de casas cercanas y varios plomos rebotaron en las paredes.

Se ven no solo adolescentes disparando armas, sino hasta chicos de 8 o 10 años, afirman asombrados quienes los han observado en directo.

En el 4 de Junio se repite aquello que se ha visto tiempo atrás en otros sectores de Paraná: familias con chicos que se tiran al piso cuando comienzan los tiroteos, otras que se encierran en el baño o ponen colchones en las ventanas; calcular horarios para salir o llegar, y la preocupación constante por vecinos y familiares: “Cada vez que pasa algo llamo a mi hermana, que si están bien, que si se le metieron en la casa, que si no es la casa de ella la que están prendiendo fuego. Vivimos con el corazón en la boca”, explicó una mujer.

También sucede el apriete a familias para echarlos y quedarse con sus casas, como ha ocurrido años atrás en el Lomas del Mirador II. “Mandan a chicos con armas y los echan a los tiros”, graficaron.

La intervención policial en los últimos días, no ha sido exitosa. Son recibidos a los tiros por los violentos, y son los mismos vecinos quienes guían a los móviles y a los efectivos por dónde tienen que ir, y les señalan a dónde se escondieron los tiradores y dónde arrojaron las armas. El miércoles fueron decenas los llamados al 911, y en el tiroteo que hubo por la tarde afirman que demoraron 20 o 25 minutos en llegar los patrulleros al barrio. En una situación insólita, una mujer contó que cuando llamó al 911, del otro lado de la línea le preguntaron con qué arma estaban disparando.

“Son todos refugiados que vienen de otros barios con conflictos, porque ven que este lugar es tranquilo, y ahora es una villa, y va a llegar a ser una favela. Para que esta gente venga y diga ‘te dejo las armas, te dejo una granada, si vos me sacás esa gente y me das la casa yo no te cobro nada’, ¿así tenés una idea la gente que puede llegar a venir?”, expresó un hombre.

Una mujer que lleva mucho tiempo viviendo en el barrio afirmó: “El problema viene de cuando se vendieron esos terrenos, del otro presidente de la comisión vecinal que está preso, ahí se meten pagando, o arreglan, acá hay un cabecilla de todo, y esto viene de hace años”.

Una joven lamentó: “A uno le hierve la sangre, yo tengo mis hermanos, mi papá, mi hija, al chiquito no lo pude llevar a la escuela porque no me animé, era 8 y media de la mañana, y tengo que llevarlo al jardín ¿a qué voy a salir? ¿a que me lo maten? Vos llamás a la Policía y vienen, pero si no tienen una orden judicial ni nada ¿qué van a hacer?”.

“¿Vos sabés lo que vale una 9 milímetros? 30.000 pesos ¿y las balas? 80, 100 pesos cada una ¿de dónde sacan plata?”, preguntó un vecino, y agregó: “Yo quiero avanzar en mi barrio. Acá ya no sabemos cómo vivir, todos tenemos chicos”.

“Atención, zona peligrosa”, advierte la voz del GPS

Cuando una persona que quiere llegar al barrio 4 de Junio e indica la dirección al GPS, luego de cruzar la Circunvalación por calle Francia, la voz del sistema de localización advierte: “Atención, zona peligrosa”.

Esto refleja que la situación de violencia e inseguridad en la zona no es algo nuevo. Si bien en los últimos meses se vivía con tranquilidad, un tiempo atrás ya se habían registrado conflictos por balaceras en otro sector del barrio.

“Más allá de que somos humildes, hay mucha gente que trabajamos día a día”, afirmó un hombre, que no quiere que su lugar sea estigmatizado por lo que está sucediendo.

El sábado por la tarde, en la intersección de calle Francia y la avenida Circunvalación, se realizará la fiesta por el Día del Niño organizada por los mismos vecinos. Pedirán custodia policial pero todos saben que se necesitan soluciones más profundas para no vivir con miedo.

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