Patronato
Lunes 09 de Julio de 2018

Martín Aruga cumplió una meta, pero no se conforma

Proyectó formar parte del plantel profesional de Patronato. El defensor está realizando su primera pretemporada con el Rojinegro. Ahora aspira una oportunidad para jugar.

Cada pretemporada se renuevan las esperanzas. La de los jugadores que llevan varios años en la institución, la de aquellos que se integran al equipo en calidad de incorporaciones y la de los juveniles que son promovidos. Martín Aruga es uno de los pibes que están realizando su primera concentración con el plantel de Patronato.
El defensor tuvo buenos desempeños en la pasada temporada del campeonato de Reserva. Se ilusionó con tener una posibilidad de integrar el banco de suplentes del primer equipo en los últimos juegos de la Superliga. Su sueño se desvaneció cuando sufrió un esguince en su tobillo derecho que lo marginó durante dos meses.
El entrenador Juan Pablo Pumpido lo promovió al plantel profesional. La molestia en su tobillo ponía en riesgo su presencia en el inicio de este proceso. Aruga redobló esfuerzos durante el período de descanso, que terminó siendo tiempo de rehabilitación.
Llegar a compartir jornadas laborales con Sebastián Bértoli, Walter Andrade, Renzo Vera, Damián Lemos y el resto de los jugadores era uno de los anhelos de Martín. Cumplió esa meta, pero no se conforma. "Mi primer objetivo era llegar hasta acá y lo cumplí. Ahora al corto plazo el próximo objetivo es afianzarme y demostrar que puedo estar a la altura de jugar acá. Si puedo cumplir ese objetivo me plantearé otro más adelante para seguir creciendo como futbolista. Quiero ir rompiendo barreritas", remarcó Aruga, en diálogo con Ovación.
Universitario fue su primer club. Luego continuó su recorrido en Belgrano. "Gran parte de lo que soy hoy se lo agradezco a ellos porque me formaron física, táctica y mentalmente", describió. Después me vieron jugar en Patronato, donde me convocaron para integrar el plantel de Séptima División", agregó.
Insertarse en las formativas del Rojinegro demandó un período de adaptación debido a las grandes exigencias. "El primer momento fue difícil. No podía jugar, no encajaba. Era diferente entrenar y competir en Liga que en AFA. Pero con el correr del tiempo me fui adaptando. Gracias a Dios llevo cinco años hermosos en Patronato", agradeció.
El marcador de punta izquierdo tuvo el respaldo de su familia y amigos para no bajar los brazos. Dudó en retornar al Mondonguero, donde se sentía cómodo e importante. Sin embargo tenía una meta en el camino y no quería desviar su recorrido.
"En Belgrano me sentía importante y cuando llegué a Patronato me sentía mal. Pensaba que no tenía el nivel para seguir creciendo como futbolista. Cuando vi que las cosas no salían con el tiempo proyecté en entrenar hasta que vieran el esfuerzo. Una vez que me tocó jugar pude cumplir y eso me permitió llegar a la concentración", subrayó.
Luego añadió: "Me respaldé en mis amigos y en mi familia. También en Claudio Sangoy, que era el entrenador en ese entonces. Él me trató muy bien, me charló mucho. Pero más que nada decidí continuar por una decisión personal que en apoyarme en alguien. Era a mí a quien le estaba yendo mal. Dije "Vamos a probar y ver qué pasa". No quería quedarme con las ganas de saber qué podía suceder", argumentó.
Aruga fue subiendo niveles. Adquirió rodaje. Fue madurando más allá de sus jóvenes 19 años, aunque su temperamento a veces le jugó en contra. "En estos tiempo fui mejorando muchas cosas. De todos modos lo que más costó fue la parte emocional. Esto me jugó más en contra que la parte física. Se me salía la cadena o hacía algo mal y me llevaba a quedar mucho tiempo fuera de las canchas. El año pasado recibí seis fechas de suspensión por una expulsión en el partido contra Gimnasia La Plata. Más que nada trabajé en lo emocional. Fue la cabeza lo que más me jugó en contra", reconoció.
La sanción que recibió en 2017 en Reserva lo llevó a meditar.
"Cuando vas pasando categoría tras categoría los agujeritos se van reduciendo para llegar a Primera, y si no lo mejorás, no llegás. Si no vas aprendiendo quedás afuera. Son detalles los que te dejan afuera y esos detalles son importantes para llegar acá. Lo futbolístico no solamente es importante, sino que es todo un conjunto. Si no podés hacer todo ese conjunto es más difícil llegar", recalcó.
Martín fue observado por Pumpido en la temporada pasada en los entrenamientos futbolísticos. Ahí comenzó a encender su sueño de ser proyectado al plantel profesional. "Sentía que estaba teniendo un buen nivel en Reserva. Eso me llevó a pensar que podía tener la oportunidad de ir al banco cuando el equipo había asegurado su permanencia. Pero sufrí una lesión en el tobillo que me dejó afuera. Se dio de esa manera", se lamentó.
El tiempo le permitió subir al primer equipo. Realiza su primera pretemporada y su primera concentración. "Es una sensación hermosa porque lo que más quiere un jugador es estar en este nivel. Empecé la pretemporada, me costó mucho, pero los compañeros hacen que sea todo fácil. Me hacen sentir muy cómodo y me permiten entrar en confianza para desenvolverme en las prácticas. Para mí eso es importante porque me siento bien al momento de aportar mi granito de arena".
Ahora Martín tiene una preocupación. "Me tienen que pelar. Me quiero esconder en la pieza porque no quiero que me pelen", reconoció Aruga, que comparte espacio de concentración junto a Juan Cruz Franzoni. "A él lo bautizaron en la pretemporada pasada. Ahora no me dice nada, pero yo igual me hago la cabeza. Por ahora no pasó nada y espero que termine la semana de esta manera", se despidió.


Un nuevo soldado para Pumpido

El entrenador Juan Pablo Pumpido sumó ayer un nuevo integrante al plantel que está realizando la semana de concentración durante la pretemporada. Se trata del defensor Nicolás Pantaleone, de último paso en Olimpo de Bahía Blanca. El jugador que realizó inferiores en River Plate arribó anoche a la capital entrerriana y hoy realizará su primer entrenamiento con sus nuevos compañeros. Luego firmará su contrato.

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