Juan Rodighero volvió al atletismo después de dos décadas y, tres años más tarde, encontró en las vallas una especialidad que rápidamente lo llevó a los primeros lugares. A los 43 años, el velocista paranaense atraviesa una etapa de crecimiento deportivo que ya suma títulos nacionales, nuevas marcas y un objetivo concreto: bajar el minuto en los 400 metros con vallas.
Juan Rodighero reafirmó su potencial y va por nuevas metas
Juan Rodighero conquistó dos títulos nacionales en los 110 y 400 metros con vallas en Buenos Aires. Además cosechó dos medallas más.
Por Matías Larraule
UNO / Delfina Silva
Juan Rodighero conquistó dos títulos nacionales en los 110 y 400 metros con vallas en Buenos Aires. Además cosechó dos medallas más.
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Juan Rodighero conquistó dos títulos nacionales en los 110 y 400 metros con vallas en Buenos Aires. Además cosechó dos medallas más.
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Juan Rodighero conquistó dos títulos nacionales en los 110 y 400 metros con vallas en Buenos Aires. Además cosechó dos medallas más.
Rodighero se inició en el atletismo cuando era niño. Después abrió un paréntesis de 20 años, aunque nunca abandonó por completo la preparación física. Hace tres años decidió regresar a la pista. En 2025 comenzó a competir con mayor intensidad y se animó a incorporar las vallas, una deuda pendiente en su carrera.
La apuesta funcionó rápidamente. En el Argentino Máster disputado en septiembre de 2025 en Concepción del Uruguay se consagró campeón en los 110 y 400 metros con vallas. Semanas atrás, repitió la historia en Buenos Aires.
El paranaense fue una de las figuras del XLVI Campeonato Nacional de Pista y Campo de Atletismo Máster, desarrollado del 10 al 13 de septiembre en el Parque Olímpico de la Juventud. Allí volvió a quedarse con los títulos en los 110 y 400 metros con vallas, consiguió el bronce en los 400 metros llanos y fue parte del equipo entrerriano que obtuvo el segundo puesto en la posta 4x400. Cuatro medallas para regresar a Paraná con la confirmación de que aquella decisión tomada tres años atrás valió la pena.
El reencuentro con el atletismo
“Recomencé el atletismo hace tres años después de 20 años. Retomé de cero”, contó Rodighero en diálogo con Ovación. “El año pasado competí en un Grand Prix, quedé tercero en los 400 metros llanos, que era mi prueba principal en ese momento”.
Después llegaron las vallas. “Las entrené de chico, pero nunca había competido. Tenía medianamente un buen pasaje de vallas y le comenté a mi entrenador que me gustaría preparar esa prueba”, recordó.
Su entrenador, Roger Meurzet, lo acompaña en el proceso desde la pista del Club Atlético Estudiantes. Primero llegaron los trabajos específicos, luego las competencias y finalmente los títulos. En Buenos Aires, un año después de su primera consagración nacional, Rodighero volvió a subirse a lo más alto del podio.
Pero las medallas no son el único objetivo. También están las marcas. Y allí aparece el próximo desafío: bajar el minuto en los 400 metros con vallas.
Rodighero redujo su registro de 1 minuto 5 segundos a 1 minuto 3 segundos. Dos segundos que representan entrenamiento y constancia, pero que también alimentan una meta todavía mayor. “Estamos apuntando a un objetivo fuerte: bajar el minuto. Estamos ahí cerquita. Es cuestión de afinar algunas cosas y trabajar. Sé que va a llevar un tiempo, pero lo podemos lograr”, afirmó.
A los 43 años, además, asegura que sus registros actuales son similares a los que alcanzaba cuando tenía 18. “Lo he logrado en tres años de entrenamiento. En el tiempo que estuve alejado del atletismo me mantuve con pesas. Entreno en No Limits y Gym Evoxx. Esto me permitió retornar después de 20 años y estar en un nivel competitivo a nivel Máster”, explicó.
La preparación física se combina con otra herramienta: la experiencia. La competencia ya no se vive como en la juventud. “Hoy uno ve la competencia con otro ojo. No la toma con presión ni con ese sufrimiento que quizás tenía cuando era joven”, señaló.
Logosofia, la herramienta que utiliza Juan Rodighero para afrontar las adversidades
Rodighero también encontró en el estudio de la logosofía una herramienta para trabajar la perseverancia, la constancia y la manera de afrontar las dificultades. Las lesiones fueron otra parte del aprendizaje. “Al principio me desgarraba, me contracturaba y eso te frena. Era recuperarse y seguir, recuperarse y seguir. Hoy me lesiono mucho menos. Aprendí a administrar las cargas, a escuchar su cuerpo y saber cuándo sí y cuándo no”, explicó.
El vínculo con su entrenador también cambió con el tiempo. El trabajo contempla semanas de carga y descarga y ajustes permanentes de acuerdo con la respuesta del cuerpo. “Hay que adaptar el plan al cuerpo y tener ese ida y vuelta con el entrenador. Con el tiempo, el entrenador también te empieza a conocer y puede darte las cargas de acuerdo con cómo responde tu cuerpo”, remarcó.
El próximo gran desafío está en Bolivia. Rodighero apunta a participar del Campeonato Sudamericano Máster de Cochabamba, a 2.570 metros sobre el nivel del mar. La intención es llegar con algunos días de anticipación para adaptarse a la altura, siempre dependiendo de las posibilidades económicas y del calendario. Antes buscará alguna competencia en noviembre o diciembre, preferentemente en la región. Rosario y Concepción del Uruguay aparecen como alternativas. Luego llegará el Argentino, previsto para abril de 2027 en La Histórica. Más adelante aparece otro objetivo: el Mundial de 2028, que finalmente tendrá a Holanda como sede.
Mientras tanto, sigue de cerca la finalización de la nueva pista del Parque Berduc, una obra que considera importante para el crecimiento del atletismo paranaense. “Será un paso importante para la ciudad, especialmente para lo que hacemos de atletismo de pista y campo”, destacó.
En Estudiantes comparte entrenamientos con atletas de distintas edades. Entre ellos está Máximo Vázquez, mucho más joven, pero también compañero de pista y de desafíos. “Uno se va midiendo con el que es mejor. Trata de alcanzar al que está adelante y eso permite progresar”, explicó.
Porque si hay algo que define esta segunda etapa de Rodighero es el disfrute. De joven llegó a entrenar durante meses para encontrarse con una pista de tierra, lluvia y competencias suspendidas. La frustración terminó alejándolo del atletismo. Hoy la historia es diferente. “Ahora lo hago realmente con gusto”, sintetizó.
Un Nacional con amigos y con una dedicatoria especial
En los torneos también comparte experiencias con otros entrerrianos como Alcides Santilli, Daniel Tablada, Pablo Scialacomo, Ricardo Berón, Sebastián Acevedo y Julio Cáceres. El grupo busca fortalecer la disciplina y mejorar su organización en la provincia. En el último campeonato hubo además un momento especial: el homenaje a Gustavo Marsé, atleta de 63 años fallecido recientemente. “Corrimos para él”, contó Rodighero.
Entre títulos, marcas, amistades y nuevos desafíos, el paranaense encontró una segunda vida deportiva. Volvió a la pista después de 20 años y en apenas tres recuperó el nivel competitivo. A los 43 años, siente que todavía hay tiempo. Hay objetivos nuevos, vallas por superar y un minuto que espera del otro lado.


















